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Amplificador integrado estereofónico con streamer incorporado Hegel H150: cuadrando y democratizando el “círculo de excelencia hegeliano”

“The Prodigy”, es decir “El Prodigio”. Con este ambicioso nombre ha bautizado la noruega Hegel el producto al que dedicamos el presente banco de pruebas, cuya denominación “técnica” es H150. En su condición de amplificador integrado estereofónico con reproductor de música en red incorporado, nuestro invitado -que sustituye al muy valorado H120 en el catálogo de la compañía fundada por Bent Holter en 1988- puede considerarse perfectamente como el colofón de un linaje cuyos representantes más insignes probamos hace relativamente poco para ustedes. Hablamos del opulento H600 –https://hifilivemagazine.com/hegel-h600-2/– analizado en mayo de 2024- y del más asequible H400 –https://hifilivemagazine.com/hegel-h400/– evaluado en octubre de 2024. Dos modelos inequívocamente High End que se ganaron rápidamente el favor de entusiastas del sonido absoluto de todo el mundo por la franqueza y la fuerza de su presentación sonora, en buena parte debidas al empleo de soluciones técnicas propias que, como sucede con el celebrado -y patentado- esquema “SoundEngine”, se han convertido en icónicas hasta el punto de configurar la personalidad de Hegel en el que sin duda alguna es su principal punto fuerte: la amplificación. La referencia a los hermanos mayores del H150 no es baladí porque, del mismo modo que, con algunos matices, el H400 se presentó como una versión más asequible del H600 sin renunciar a sus esencias, lo mismo se puede decir del H150 con respecto al H400. El objetivo es, por supuesto, el que persiguen todos los fabricantes de componentes de audio High End cuando disfrutan simultáneamente de éxito comercial y mediático: hacer que su “firma” sonora esté al alcance de un mayor número de usuarios. Para conseguirlo, los ingenieros de Hegel han tenido que realizar concesiones, por supuesto, pero es innegable que el resultado conecta a la perfección con la tradicional honradez escandinava.

H150: algunos sacrificios formales, aunque preservando al 100% el “alma Hegel”

El principal inconveniente que hay a la hora democratizar un producto que goza de una gran reputación en el reñidísimo mercado de la Alta Fidelidad con mayúsculas es no cargarse lo que lo hace diferente a fin de reducir costes. Como no me canso de decir, una cosa es hacer algo y otra hacerlo bien, lo que significa que también a la hora de aplicar la tijera hay que tener claro lo que se busca para no acabar jodiéndolo todo, prestigio de la marca incluido. En el ámbito de la amplificación, concretamente la categoría a la que pertenece el protagonista de este banco de pruebas, es decir el de las electrónicas integradas, se me ocurren ahora mismo dos marcas no elitistas, aunque sí merecedoras del calificativo High End, que desde siempre han exhibido una capacidad dinámica asimilable a la de un buen directo como su argumento de venta principal: NAD y Rotel. Echen si no un vistazo a catálogos de ambas compañías editados hace 40 años -recuerden que la primera fue fundada en 1972 y la segunda en 1961- y se darán cuenta de que la obsesión por lograr esa sensación de “caña”, impacto, vitalidad, brío o como ustedes quieran llamarlo en el sonido se percibe en todas las explicaciones técnicas publicadas en los mismos. Evidentemente, cada empresa potencia lo que considera que se le da mejor, pero el objetivo es el mismo: que lo que escuchamos tenga “cuerpo” en el sentido literal de la palabra y por tanto aúne definición, garra, calidez y espaciosidad en las debidas proporciones sin tener que “hacer saltar la banca”. En mi opinión, Hegel es una de las incorporaciones más recientes -pese a que, como he reseñado antes, también tiene ya sus años- a esta singular galaxia, y, aunque el precio medio de sus creaciones es más elevado, su apuesta por las soluciones técnicas propias y la musicalidad extrema es muy meritoria.

En esta ocasión empezaré mi análisis “al revés”, y por tanto reseñando qué es lo que el Hegel no tiene en el contexto de la categoría de producto a la que pertenece y de lo que podemos encontrar en sus hermanos mayores. No en vano el precio del inmediatamente superior de ellos, es decir el antes mencionado H400, es 4.000 euros mayor. Situado el texto en su contexto, les adelanto que el grueso de “concesiones” –que no “rebajas”- realizadas por la firma noruega para que nuestro invitado pueda seguir considerándose un Hegel de pura cepa se concentra casi por completo en la parte digital y en la conectividad. Concretemos: no compatibilidad del streamer con archivos DSD tanto nativos -ahí no hay diferencias- como vía DoP, ausencia de conectividad inalámbrica Wi-Fi y Bluetooth -¡nada como un buen cable para acceder a Internet!- y, en conexiones físicas, HDMI ARC. Por otro lado, las variantes más “pijas” de la “Hi-Res” con archivos PCM, es decir 32 bits/384 kHz, no son soportadas; y lo mismo sucede con el formato MQA, que, dicho sea de paso, está en franco desuso después de un “pico” de popularidad -incluso en el mundo audiófilo- que duró unos pocos años. En descargo del H150, diré que la compatibilidad digital máxima que ofrece, es decir 24 bits/192 kHz, coincide con la de los servicios de música online más utilizados por los puristas del audio, es decir TIDAL y Qobuz.

No obstante, la ausencia de una toma HDMI ARC/eARC -cada vez más utilizada para el visionado de conciertos y videoclips de alta calidad audiovisual en televisores de gran formato- es compensada por la presencia -una primicia en Hegel- de una entrada USB destinada expresamente a la conexión de unidades de almacenamiento masivo, así como de un bucle de entrada/salida que responde al nombre “DAC-Loop” diseñado a fin de minimizar el nivel de “jitter” de las señales digitales entrantes para el caso de que vayan a ser enviadas a un procesador digital de audio -DAC- de muy altas prestaciones externo como el espléndido D50 “The Raven” de la propia Hegel que probamos para ustedes –https://hifilivemagazine.com/hegel-d50/– en agosto de 2025. Además, y al contrario que el H400 y el H600, el H150 incluye una entrada de fono -compatible sólo con cápsulas de imán móvil/MM- que remarca su condición de electrónica High End “Entry Level”. Tampoco hay una salida para subwoofer dedicada, aunque esto se puede solventar con las salidas de línea de nivel variable o las de conexión a cajas para el caso de que el radiador de subgraves que hayamos elegidos está equipado con salidas de nivel alto.

Pasando ya a lo que hace del H150 un dignísimo representante de la celebrada estirpe a la que pertenece, les diré que la mejor manera de “intuirlo” es contemplando las imágenes del interior del aparato que acompañan el presente banco de pruebas y las comparen con las los mencionados H400 y H600. Resulta evidente que Hegel ha destinado el grueso de los recursos disponibles a lo que realmente importa, aunque realizando las preceptivas “economías” en lo cuantitativo, que al fin y al cabo es de lo que se trataba. De ahí la insistencia de la marca en recalcar la presencia de tecnologías/soluciones de ingeniería propias que ya nos son familiares por cuanto las hemos ido comentando en análisis previos: “Organic Sound”, “SoundEngine”, “DualAmp”, “DualPower”, “LineDriver”, “SynchroDAC” y “USB”. Puestos a comentar la más relevante de todas ellas, que sin duda es la “SoundEngine”, me permito recordar que en mi análisis del H400 apunté que el fundador de Hegel inició su particular viaje en el ámbito profesional con una tesis relacionada con el diseño original de los transistores empleados en amplificadores a fin de “curar” los problemas de los sistemas de Alta Fidelidad tradicionales. Para Bent Holter, el enemigo a batir era la distorsión, no aceptando de ninguna manera el hecho de que cuando suministramos una señal simple a un amplificador éste la reproduce acompañada por algo más: la distorsión producida por la electrónica. El problema era que, por regla general, luchar contra la distorsión implica perjudicar otros parámetros, entre ellos el factor de amortiguamiento, esencial a la hora de “amarrar” bien los altavoces, en especial los de graves, de las cajas acústicas. El “SoundEngine”, ya en su versión “SoundEngine2”, es la solución al citado problema: un sistema de cancelación de errores local que previene la distorsión en las etapas de amplificación de audio, preservando de este modo los detalles y la gama dinámica de la señal original. Para ello, se combinan las ventajas de los modos de funcionamiento en Clase AB y Clase A sin sus respectivos puntos débiles ni utilizar realimentación negativa global, siendo la clave una tecnología de “anticipación” local y adaptativa que actúa en el caso de que en un momento dado se necesite cancelar distorsión presente en la señal de audio, es decir un esquema “inteligente” y no “a piñón fijo” precisamente con el fin de afectar lo menos posible dicha señal.

 

Llegados a este punto, me gustaría realizar un breve apunte sobre un parámetro realmente espectacular del H150 -y, por extensión, de sus hermanos mayores- que no pocas marcas pasan por alto: el factor de amortiguamiento. En inglés “Damping Factor”, es la proporción entre la impedancia nominal de la caja acústica y la impedancia de salida del amplificador, de tal modo que, cuanto mayor sea, mejor será la capacidad del segundo para controlar el movimiento del cono de los altavoces de la primera. Con factores de amortiguamiento bajos, la, por llamarla de algún modo intuitivo, desaceleración del cono tarda más tiempo y el sonido es más “difuso”, motivo por el que los amplificadores a válvulas suelen -ergo siempre hay excepciones- tener un factor de amortiguación más bajo al tener una impedancia de salida más alta. Por lo tanto, con una cifra de 2.000 que exhibe nuestro invitado, los finales de las notas, especialmente en los woofers -ya que este tipo de transductor tarda más en dejar de vibrar físicamente- deberían ser notablemente precisos y exactos. Pero la ciencia no es tan musical como nuestros propios oídos, hasta el punto de que muchos expertos consideran que cualquier cifra superior a 20 es realmente suficiente. También hay que tener en cuenta la impedancia del cableado y que, como bien saben nuestros lectores, algunas cajas acústicas son más difíciles de manejar que otras.

En lo que respecta a la parte digital, el hecho de que sea menos deslumbrante que la analógica no le impide incorporar astucias de ingeniería que revelan la determinación de Hegel por marcar la diferencia. Es el caso, aparte de las antes señaladas, del uso de un filtro de remuestreo de cosecha propia en vez de aprovechar las seis opciones de filtrado integradas en el “chip” de conversión D/A de la japonesa AKM que utiliza. Por lo demás, la calidad de fabricación me parece muy buena, aunque no excepcional, mientras que el diseño industrial encaja perfectamente con la belleza austera -la sutil curvatura del panel frontal me parece logradísima- propia del alma escandinava.

Un sonido muy robusto y bien “timbrado”

Escuché el H150 acompañado por una pareja de cajas acústicas MoFi SourcePoint 8 -equipadas con un sistema de transductores coaxial exclusivo- montadas sobre sus soportes de suelo dedicados. Utilizando una “playlist” de lo más ecléctico, el Hegel reveló de inmediato la que es unánimemente considerada una de las características más reconocibles del sonido de la compañía escandinava: el poderío en términos de agarre, de sensación de ausencia de límites de fuerza para resolver los párrafos musicales más desafiantes, hasta el punto de dejar más que claro que la potencia de salida especificada por el fabricante es ampliamente superada. Pero la impulsividad y la brutalidad sin control no son nada si no vienen acompañadas por la capacidad de tratar con la delicadeza exigida esas sutilezas armónicas y espaciales que constituyen la esencia de cualquier composición y que en el momento de su reproducción por un equipo de Alta Fidelidad es lo que llamamos musicalidad. Sin ir más lejos, la escucha de un tema fundamental -al menos para mi gusto- firmado por el estos días recordado David Bowie, concretamente “China Girl” de la versión remasterizada en 2018 del álbum “Let’s Dance”, me pareció de una elegancia supina gracias a la firme pero discreta restitución de los contrastes dinámicos que lo caracterizan sin por ello perder precisión tonal.

Corrobora lo que acabo de decir la melancólica pero poderosa cautivadora voz del cantante, compositor y productor británico SOHN en el tema “The Chase” del álbum del mismo nombre, una pieza cuya restitución a tamaño natural exige una fuerza que el H150 aporta con toda la naturalidad del mundo sin por ello añadir ni un ápice de coloración. Idéntica sensación se desprende de la escucha del sentido “Réquiem” del álbum “Memoria de los Sentidos”, dedicado por Vicente Amigo a su admirado maestro, el genial Paco de Lucía, y en el que la capacidad para transmitir intacta una fuerte componente emotiva es fundamental. En todo momento, el Hegel se comporta como un director de orquesta oculto sin que por ello deje de estar en ningún momento “allí”.

Para finalizar

Es el H150 un Hegel de pura cepa, que es de lo que se trataba de averiguar a la vista de la sustancial diferencia de precio con respecto a su hermano mayor inmediato. Además, no sólo integra Qobuz Connect y TIDAL Connect sino también la versión “Hi-Res” de Spority Connect, al tiempo que la presencia de una sección de fono es un “plus” que muchos agradecerán. En definitiva, una máquina perfecta para entrar con plenas garantías en un universo de excelencia sonora que goza de una excelente reputación sin que por ello sea necesario hacer “saltar la banca”.

Ficha Técnica

  • Configuración: amplificador integrado estereofónico con streamer incorporado.
  • Potencia de salida: 2×75 W RMS sobre 8 ohmios y a 1 kHz.
  • Respuesta en frecuencia: 5-100.000 Hz.
  • Relación señal/ruido: mayor que 100 dB.
  • Diafonía: inferior a -100 dB.
  • Factor de amortiguamiento: mayor que 2.000.
  • Entradas analógicas: 1 de Línea balanceada con conectores XLR, 1 de Línea no balanceada con conectores RCA y 1 de Fono (sólo cápsulas de imán móvil) no balanceada con conectores RCA.
  • Salidas analógicas: 1 de Línea de nivel variable con conectores RCA.
  • Entradas digitales: 1 coaxial con conector RCA, 2 ópticas TosLink, 1 USB-B, 1 USB-A 2.0 para conexión de unidades de almacenamiento externo y 1 para conexión a redes.
  • Salidas digitales: 1 coaxial con conector RCA.
  • Compatibilidad de archivo máxima soportada por las entradas digitales: PCM hasta 24 bits/192 kHz.
  • Formatos de archivo de audio soportados: MP3, WAV, FLAC, ALAC, AIFF, AAC, PCM y OGG Orbis.
  • Dimensiones: 430x100x350 mm (An x Al x P).
  • Peso: 9’7 kg. 
  • Precio de venta al público recomendado: 2.995 euros.
  • Importador: www.gedelson.es 

 

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