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Una delicia para los entusiastas de la música

Pocos visionarios hay más importantes que Paul W. Klipsch en la historia de las cajas acústicas con bocinas y estoy orgulloso de contribuir a este legado.” Con estas sentidas y contundentes palabras define Devon Turnbull, alias Ojas, un artista multidisciplinario apasionado por las cajas acústicas de alto rendimiento, al fundador de la mítica empresa de Hope, Arkansas. EE.UU., uno de los emblemas más sólidos del audio de todos los tiempos. Una admiración plasmada en el producto que protagoniza el presente banco de pruebas: la caja acústica de edición limitada Klipsch OJAS kO-R1. Una realización de corte clásico, como no podía ser de otro modo, pero con modificaciones sensibles con respecto a lo habitual en la familia más icónica de Klipsch: la atemporal -gracias a oportunas y respetuosas puestas al día- Heritage. Una familia a la que pertenece el modelo que inspira a nuestra invitada, la veteranísima Heresy, cuya versión original vio la luz nada menos que en 1957, lo que significa que la OJAS kO-R1 aporta innovación dentro de, insistimos en ello un estricto y profundo respeto por la tradición, en línea con la que sin duda es una de las mejores y más genuinas encarnaciones del que podríamos llamar “sonido americano”. Aún así, hay que subrayar que esta Klipsch también es “diferente” gracias al afinado del que ha sido objeto por parte de un profesional polifacético cuyos estudios en ingeniería de audio y su pasión por lo “vintage” no le han impedido destacar en ámbitos tan dispares como la música, el diseño gráfico y la moda. Un afinado en el que ha participado asimismo Roy Delgado, un veteranísimo ingeniero de Klipsch que durante muchos años fue compañero de viaje -y protegido- del “padre” de la compañía. El resultado: un producto singular y de fascinante musicalidad.

Situando el texto en su contexto: repasando a la filosofía de Klipsch

En marzo de 2022 analicé para hifilivemagazine.com la caja acústica de suelo RP-8000F, un producto de excelente relación calidad/precio que reflejaba fielmente la filosofía de una marca, que, con casi 80 años sobre sus espaldas, ha sabido conectar con entusiastas de la música de todo el mundo. Un viaje que, durante varias décadas, Klipsch realizó de la mano de su fundador, el legendario, polifacético y carismático Paul Wilbur –“W.”- Klipsch, alias PWK, al que pude ver en acción a sus 90 y pico años en París y que ya en sus inicios afirmó, con la convicción que le caracterizaba, que “Mis teorías sobre el sonido y su reproducción sólo demostrarán ser erróneas cuando cambien las leyes de la física”. Vale la pena al respecto recordar que la monumental Klipschorn, símbolo incombustible de la marca de Hope y orgulloso -con permiso de la descomunal Jubilee- buque insignia de la marca, está basada en teorías y desarrollos de ingeniería que datan de la década de los años 30’ del siglo pasado, lo que no le impide que todavía siga siendo considerada un referente. ¿Qué significa esto? Pues que las bases de Klipsch son muy sólidas gracias a una filosofía muy potente que se resume en lo que se conoce como “Los cuatro principios del sonido Klipsch”. Unos principios que fueron establecidos en su momento por PWK y han guiado desde siempre el diseño de cada producto firmado por la compañía: alta eficiencia/baja distorsión, directividad controlada, amplia gama dinámica y curva de respuesta en frecuencia plana. El primero de estos principios se materializa en una tecnología de bocinas que destaca por su extremadamente alta eficiencia, lo que a su vez implica menos potencia de ataque y, lo más importante de todo, una distorsión significativamente más baja, lo que constituye toda una novedad con respecto al clásico “más eficiencia, más distorsión”. El segundo de los principios mencionados tiene que ver en gran medida con el primero por cuanto las bocinas empleadas por Klipsch están concebidas para dirigir de manera más precisa el sonido hacia las ubicaciones apropiadas, creando de este modo escenas sonoras más creíbles sin desperdiciar energía acústica. En lo que respecta al tercer principio, la verdad es que no hay nada que comentar porque la gama dinámica de todas y cada una de las realizaciones de la firma estadounidense es absolutamente espectacular. Ya para finalizar, la consecución de una curva de respuesta en frecuencia plana, y por lo tanto sin coloraciones en ninguna de las tres gamas del espectro de audio, no parece un principio particularmente “propio” de Klipsch como los tres que lo preceden, pero hay que entender su carácter visionario por cuanto fue formulado en una época en la que los sistemas de altavoces de alta calidad para aplicaciones domésticas estaban en pañales. 

“Una caja acústica con un origen poco común”

Así se presenta nuestra invitada en la portada del precioso catálogo editado en exclusiva para ella. Y, como se deduce de lo que he dicho al principio de este artículo, tal aseveración se ajusta a la realidad al ser la Klipsch OJAS kO-R1 una caja acústica cuya concepción, por lo menos a nivel formal, conecta más con las propuestas hiperpuristas en sistemas de altavoces de alto rendimiento europeas o asiáticas -en especial japonesas- que estadounidenses, por lo menos en el ámbito doméstico. Sobra decir que esta diferencia no es fruto del azar sino de la pasión y la experiencia -pese a su relativa juventud, ya que nació en 1979- de “Mr. Ojas” en ese “submundo” de la galaxia del audio High End que forman los sistemas en cuestión y su “complemento natural”, por lo menos en el 95% -o más- de los casos: los amplificadores a válvulas, en este caso concreto los de baja potencia, a cuyo estudio lleva ya dedicando sus buenas dos décadas. Y es que Devon Turnbull es un auténtico apasionado de una combinación que considera fantástica para obtener un sonido realista y natural, por lo que su admiración por Klipsch y el respeto de la firma estadounidense por su pasión bien podía confluir en un desarrollo común, como así ha sido en la forma de la OJAS kO-R1. Más aún, los equipos de este singular creador han sido incluidos en exposiciones celebradas en todo el mundo, siendo una de las más recientes la “Art of Noise”, celebrada en el Museo de Arte Moderno de San Francisco y en la que se fusionaban el arte y la Alta Fidelidad.

Entrando ya en los detalles de nuestra invitada, lo primero que llama la atención de la misma es una configuración “visual” que difiere claramente de lo habitual en Klipsch, donde las bocinas están “incrustadas” en el recinto. Tal y como les decía anteriormente, la OJAS kO-R1 me recuerda, por lo menos en su concepción de base, a realizaciones “vintage” propuestas en publicaciones especializadas tan legendarias, al menos para mí, como la francesa L’Audiophile o la edición de la japonesa Stereo Sound dedicada al mundo de las válvulas. Así, hay dos elementos claramente diferenciados: por un lado, la “caja” propiamente dicha, que hace de recinto de graves y alberga el filtro divisor de frecuencias, y, por otro, la bocina de medios/agudos, fijada en la parte superior y completamente a la vista. Una combinación que llama la atención por su elegante minimalismo y que es completada por un soporte de suelo dedicado cuyo cometido es optimizar la componente espacial de la escucha. Evidentemente, para que un producto como este se convierta en realidad con la “magia” que se le supone, es fundamental alguien experimentado en el diseño y la fabricación de este tipo de caja acústica, y ese “alguien” no es sino Roy Delgado, un respetado profesional que lidera el departamento de ingeniería vinculado a la gama “Heritage” de Klipsch. En el haber de Mr. Delgado, a quien tuve la ocasión de conocer personalmente en un evento organizado en Bilbao por el importador español de la firma estadounidense, figuran varias actualizaciones de las míticas Klipschorn y La Scala, así como la puesta a punto de la formidable Jubilee. 

Dicho lo anterior, hay que apuntar que en el caso concreto del recinto se partió de la versión más reciente de la Heresy, segunda caja acústica creada por PWK -el modelo original vio la luz en 1957- después de su atemporal “opera prima”, la Klipschorn. De la Heresy es importante destacar que inicialmente funcionaba en suspensión acústica, es decir con un recinto hermético, pero en su cuarta edición experimentó un cambio drástico al sustituir dicha configuración por la bass-reflex. Así, en la OJAS kO-R1 encontramos un woofer -su nombre es K-28-E- idéntico al de la Heresy con carga bass-reflex frontal y puerto en la zona inferior, mientras que el transductor de agudos/medios está cargado en una bocina multicelular -perfil bi-radial- de aluminio moldeado en arena. Un aspecto clave, y que en mi opinión tiene una relevancia importantísima en el sonido, es la posibilidad de ajustar el nivel de agudos de la bobina, una opción que se lleva a cabo mediante un potenciómetro con cinco posiciones situado justo al lado de la bocina y al que ésta está conectada. En lo que concierne a la constricción del recinto, el material empleado es el contrachapado de abedul báltico, sobrando al respecto decir que nuestra invitada se fabrica completamente a mano en Hope, cuna de Klipsch. Además, en su condición de producto de edición limitada -sólo 200 parejas para todo el mundo- es acompañada por un bello libro de tapa dura que explica el proceso que la ha hecho posible. En palabras de Roy Delgado, “Esta asociación fusiona casi un siglo de experimentación e ingeniería en audio en una caja acústica excepcional fabricada a mano en nuestras instalaciones de Hope con el mismo cuidado y la misma destreza que los queridos productos Heritage de PWK. Trabajando junto a Devon en este viaje de casi un año, me quedé bastante impresionado. Creo que hemos alcanzado plenamente nuestro objetivo de crear una obra maestra digna de un museo que redefina las expectativas de los audiófilos. Estoy convencido de que “Mr. K” lo aprobaría«.

Un sonido cálido con una poderosa personalidad

Un poco para romper moldes en lo formal, me propusieron escuchar las OJAS kO-R1 con una electrónica que en lo conceptual es lo que mejor se asimila a la “ideología” de Devon Turnbull: un amplificador a transistores con funcionamiento en Clase A pura, concretamente la magníficamente puesta al día versión del increíblemente musical A1 de la británica Musical Fidelity. Como fuente se utilizó el novísimo reproductor de música en red NODE ICON de Bluesound combinado con el DAC Qutest de Chord, completándose el sistema con el “bloqueador” de corriente continua Audiolab DC Block 6 y cables QED.

Pese a tener a mi alcance poco menos que la “Enciclopedia Galáctica” de la música, opté por escuchar temas que tenía frescos de anteriores análisis, y he de reconocer que la OJAS kO-R1 no me dejó para nada indiferente por cuanto su sonido se sitúa a caballo entre el genuinamente “Klipsch” y el de diseños que no utilizan bocinas. Es evidente, pues, que en la puesta a punto de nuestras invitadas ha habido una colaboración intensa entre profesionales con intereses no necesariamente convergentes, pero sí con una idea similar de lo que debe ser la reproducción sonora a tamaño natural. Concretando un poco, que es de lo que se trata, la prueba casi definitiva de lo que acabo de decir la encontré en la escucha del legendario tema “Bohemian Rhapsody” de Queen, y, afinando aún más, en la restitución de las voces, que me pareció maravillosa. Eso sí, ajustando al máximo la salida del tweeter para ganar en esa resolución de la que a veces carecen, por lo menos para quienes estamos “viciados” al respecto, los sistemas que recurren a las bocinas para restituir la parta alta del espectro. Nada que objetar con los graves, por supuesto, ni, faltaría más, con los medios. Pero ese “plus” de calidez que percibí en la zona alta hacía que la presentación del sonido en su totalidad me resultara extremadamente “amable”. Expresado con otras palabras: la OJAS kO-R1 invita a realizar sesiones de escucha de larga duración, signo inequívoco de la bondad de su planteamiento. De hecho, incluso con piezas de música clásica a niveles de volumen elevados la precisión tonal se mantiene incólume, lo que significa que la curva de respuesta en frecuencia subjetiva -las OJAS “bajan” claramente más de lo que sugieren los datos suministrados por el fabricante- está perfectamente equilibrada. Un aspecto que sí resulta especialmente crítico es la posición de escucha por cuanto la escena sonora se desenfoca rápidamente si no se respetan las indicaciones referentes al rango de cobertura en los planos vertical y horizontal.

Un buen partido, sí señor

¿Son las Klipsch OJAS kO-R1 excepcionales? En mi opinión son, como mínimo, extraordinariamente musicales. Su condición de fruto de la mejor artesanía “Made in USA” salta a la vista, pero la singularidad de su puesta a punto y el hecho de que más pronto que tarde se convertirán en una preciada pieza de coleccionista las convierte a la vez en unas cajas acústicas diferentes. Tomando prestadas las palabras de Roy Delgado, estoy completamente seguro de que a Paul Wilbur Klipsch le habrían encantado.

Características Técnicas

  • Configuración: caja acústica bass-reflex de 2 vías/2 altavoces
  • Altavoces utilizados: 1 tweeter cargado en bocina bi-radial multicelular con motor de compresión y 1 woofer con cono de 305 mm
  • Respuesta en frecuencia: 51-20.000 Hz, +/-3 dB (puntos de corte a -10 dB en 40 y 21.000 Hz)
  • Rango de cobertura en el plano horizontal: 90 grados, +/-30 grados, entre 600 y 15.000 Hz
  • Rango de cobertura en el plano vertical: 60 grados, +/-30 grados, entre 2.000 y 15.000 Hz
  • Sensibilidad: 97’5 dB/W/m
  • Impedancia nominal: 8 ohmios (mínima de 4’4 ohmios)
  • Potencia del amplificador asociado: máxima de 200 W continuos
  • Dimensiones: 420x714x330 mm (An x Al x P)
  • Peso: 23’6 kg
  • Precio de venta al público recomendado: 9.998 euros por pareja (soportes de suelo incluidos)
  • Importador: www.magnetron.es 

 

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