Publicidad

Onkyo P-80+M-80: ¡dos “iconos” para un regreso digno de celebración!

Protagonizan el presente banco de pruebas dos productos que constituyen la máxima expresión de la renovada propuesta en audio estereofónico de Onkyo, uno de los grandes nombres del sonido -y en este caso concreto tanto doméstico como profesional- “Made in Japan” que durante unas tres décadas fueron los amos absolutos del mercado de la electrónica de consumo de alta calidad a escala planetaria. Integrados en una gama bautizada con el significativo nombre Icon, el preamplificador con conectividad a redes P-80 y la etapa de potencia M-80 se presentan como depositarios del legado de una marca que en sus momentos más álgidos gozó de un gran predicamento entre los entusiastas de la Alta Fidelidad y el Cine en Casa de nuestro país. Vinieron luego tiempos oscuros -ya saben, cambios en el mercado, redimensionamiento de las marcas, problemas financieros- que por fortuna pasaron a mejor vida gracias a una serie de poderosos apoyos externos, en este caso por cortesía de la legendaria firma estadounidense Klipsch, que este año celebra su 80º aniversario. Pude ver “nuestros” dos Icon hace relativamente poco, concretamente en el cada vez más seductor marco del Warsaw Audio Video Show, celebrado en Varsovia a finales de octubre de 2025 y del que dimos debida cuenta en un extenso reportaje –https://hifilivemagazine.com/warsaw-audio-video-show-2025/    publicado a principios de noviembre, y, sinceramente, me causaron una muy buena impresión. Cierto es que los dos “80” todavía no llegan al nivel exhibido por las realizaciones de la época en que Onkyo se encontraba en lo más alto, pero sí puedo adelantarles que son dos electrónicas que han sido diseñadas con un innegable sentido del equilibrio al armonizar un bello “clasicismo vanguardista” en lo estético con características genuinamente audiófilas y conectividad -tanto por cable como inalámbrica- avanzada, al tiempo que la funcionalidad DAC y la conectividad a redes del preamplificador sintonizan plenamente con lo que cabe esperar de un centro de control de audio estereofónico de última generación.

Preamplificador P-80: audiófilo y “lifestyle” a partes iguales

He hablado de regreso, pero igual tengo que matizar un poco y decir que, contrariamente a lo sucedido a más de una de sus altamente celebradas “compatriotas” en su momento, Onkyo siempre ha estado ahí”. Lo corrobora un precioso catálogo que pillé en el evento al que acabo de hacer referencia. Un catálogo correspondiente a 2025, no a 2024 ni 2023, en el que los protagonistas del presente artículo -acompañados por el amplificador integrado estereofónico A-50 de la misma Serie Icon y dos refinados monitores compactos englobados en la denominada Serie Creator- gozan del rango de novedades absolutas al tiempo que son acompañados por varias familias de electrónicas de A/V organizadas en las gamas SR y -la más exclusiva de todas- RZ, sin olvidar un par de receptores estereofónicos homologados Roon Ready, compatibles con vídeo 4K-8K y equipados con conectividad HDMI. Está, pues, más que claro que Onkyo dispone ahora mismo de una sólida propuesta para los amantes del espectáculo audiovisual doméstico que se acaba de expandir con realizaciones destinadas a hacer lo propio en el ámbito de la estereofonía. Cierto es que también en este campo la firma nipona ha comercializado varios modelos en los últimos años, pero los Icon me parecen mucho más ambiciosos, léase claramente acordes con lo que cabe esperar de una empresa con la experiencia, la reputación y saber hacer tecnológico de Onkyo.

Concentrándonos ya en el P-80, hay que reconocer que los responsables de su diseño industrial se han empleado a fondo por cuanto han sabido dotarlo de una elegancia singular al combinar minimalismo visual con facilidad de uso, esta última materializada en el realmente original selector de la fuente de entrada. En su condición de componente estereofónico con conectividad a redes, el Onkyo exhibe la siempre bienvenida homologación Roon Ready, así como elementos tan claramente puristas como una sección de fono compatible con cápsulas de imán móvil (MM) y bobina móvil (MC) acompañada, en el panel posterior, por un conmutador de selección deslizante. ¿Fallos? Más bien una carencia que no acabo de entender: la ausencia de un juego de entradas de línea balanceadas del mismo modo que hay uno de salida del mismo tipo para facilitar la conexión a la etapa de potencia asociada, en este caso su “compañera natural”, es decir la M-80 que también analizamos en el presente artículo.

En lo que concierne a los detalles tecnológicos del P-80, Onkyo se concentra particularmente en dos exclusividades de la casa: la circuitería DIDRC (“Dynamic Intermodulation Distortion Reduction Circuitry”) y la función “Fidelity IQ”, sin olvidar la compatibilidad con la corrección de salas Dirac Live para quienes deseen optimizar el cada vez más valorado refuerzo de graves en salas/equipos exigentes plasmado en el uso de dos -que es la opción contemplada en el caso que nos ocupa- o más subwoofers activos. De la DIDRC, sobre la que no se suministran muchos detalles, basta con saber que se plasma en un circuito de control separado para la señal de audio cuyo objetivo es “analogizar” el sonido de las fuentes digitales y ha sido colocado tanto en la etapa de filtrado analógico de la sección DAC como en los circuitos de amplificación de su homóloga de fono. En cuanto a la “Fidelity IQ”, se trata de una compensación fisiológica –“loudness”- automática que trabaja de manera independiente de los controles de tono y tiene por objeto “naturalizar” el sonido en conjunción con el volumen maestro independientemente de cual sea la fuente utilizada. Onkyo quiere dejar bien claro que esta funcionalidad, de la que se siente particularmente orgullosa al ser fruto del esfuerzo de su particular centro de excelencia, la “Onkyo Academy”, va más allá de la mera corrección de la curva tonal puesto que ajusta la respuesta en frecuencia del sistema para que la calidez sea la norma durante la escucha de los géneros musicales más variados. Sobra decir que el “fine tuning” de esta opción se lleva a cabo desde una “app” dedicada: la Onkyo Controller. Con respecto a la mencionada compatibilidad Dirac, es importante recordar que la compañía sueca ofrece ahora mismo tres licencias: “Limited Bandwidth” (“Ancho de Banda Limitado”), “Full Bandwidth” (“Ancho de Banda Completo”) y “Bass Control” (“Control de Graves”). Pues bien: el P-80 incorpora de serie la primera de ellas (que actúa entre 20 y 500 Hz), pudiendo añadirse las otras dos previo “paso por caja”.

M-80: una electrónica muy “japa” en la que prima el refinamiento

Del mismo modo que el “look” del P-80 tiene un punto de atrevimiento “importante” sin renunciar a su toque de clasicismo, la M-80 es intencionadamente “japa clásica” como la copa de un pino por cortesía de la elegancia atemporal y la vistosidad de los dos imponentes vúmetros analógicos que presiden su panel frontal. Los lectores más veteranos estarán conmigo al respecto en que los indicadores en cuestión recuerdan a los habituales en la “Edad de Oro” de la Hi-Fi “mainstream” del Imperio del Sol Naciente, aunque, por fortuna, también a los que se pueden ver en otras marcas del mismo origen todavía en activo como Accuphase, Luxman o Technics. Espléndido es asimismo el panel posterior, con una doble pareja de terminales de conexión a cajas acústicas que facilitan el bicableado, todo ello sin descuidar el laborioso patrón exhibido por el panel superior, que además de dar lustre al conjunto aporta eficacia extra en la evacuación de las calorías sobrantes.

En lo que respecta a la ingeniería de nuestra invitada, Onkyo destaca el uso de una sección de salida en Clase AB con configuración Darlington Invertida de tres etapas -los transistores de potencia están conectados en paralelo- cuya muy baja impedancia permite atacar con autoridad un amplio espectro de cajas acústicas, al tiempo que el uso de una tasa muy comedida de realimentación negativa contribuye a maximizar parámetros como la precisión tonal y la resolución de bajo nivel. El sistema descrito se complementa con la antes mencionada circuitería DIDRC, cuya misión es en este caso reducir las señales generadas por batidos en la banda de frecuencias ultra-altas con la finalidad de -una vez más- aportar “naturalidad analógica” al sonido. En cuanto a la potencia de salida, les ruego que consulten la ficha técnica adjunta ya que los datos que figuran en ella son los correspondientes a la unidad evaluada -es decir destinada al mercado europeo- y no coinciden con los publicados en la pertinente hoja de producto. No quiero dar el coñazo innecesariamente al respecto, pero he de “reñir” a Onkyo -también a otras marcas, tanto “japas” como de otras procedencias- por dar la potencia de salida a una frecuencia concreta y no en toda la gama de audio, que sería lo correcto.

Ya para finalizar mi somera descripción de nuestros dos invitados, es de ley apuntar que su preciosismo formal es acompañado por una calidad constructiva de gran nivel, y también que el amplificador de auriculares dedicado incluido en el preamplificador P-80 destaca por su versatilidad extrema en términos de impedancias.

Un sonido rico y acogedor rematado por un nervio perfectamente controlado

Probé el conjunto P-80+M-80 en compañía de un reproductor multiformato OPPO BDP-105D y una pareja de cajas acústicas Bowers & Wilkins 705 de primera generación. Ya puestos, también añadí a la ecuación un reproductor de música en red HiFi ROSE RS150B. El cableado, Siltech y MIT balanceado para las fuentes y van den Hul para las cajas, sin olvidar la práctica conexión para señal de disparo que sincroniza la activación de nuestros invitados. Asimismo, he de decir que los dos Onkyo eran prácticamente nuevos de fábrica, motivo por el que los dejé en marcha durante un buen par de días -aunque apagándolos por la noche- para que se rodaran mínimamente. En cuanto a la Onkyo Controller, les diré que me parece a la altura de nuestros invitados, integrando lógicamente los ajustes correspondientes a funcionalidades adicionales como la compatibilidad con la corrección de salas Dirac Live.

¿Qué destacar del sonido? En primer lugar, una cualidad muy “japa”: la limpieza, casi pulcritud inmaculada… por lo menos en digital. Y también una musculatura nada desdeñable que encaja más que bien con la a menudo brutal dinámica de muchas composiciones musicales modernas… y no tan modernas, como por ejemplo la práctica totalidad de las contenidas en el espectacular directo “Everything, Everything” grabado por Underworld en el ya lejano año 2000. Incluso me dio por escuchar el tremendo -por su absolutamente brutal gama dinámica- “Time Warp”, uno de esos CD’s editados por Telarc en los primeros tiempos de la audiofilia digital y lo cierto es que los Onkyo resolvieron el desafío con mucha clase pese a que hay que andarse con mucho cuidado para no desintegrar los altavoces de las cajas acústicas. Aumentando la resolución, la escucha en SACD de la cuidadísima remasterización en DSD llevada a cabo por MoFi, léase la admirada MFSL, del primer y el cuarto trabajo de la época “analógica” de los Dire Straits me llevó a otro pequeño descubrimiento: la “naturalización” de las voces, de la que en buena medida “culpo” a la antes mencionada circuitería DIDRC por cuanto “desmetaliza” algunas de las aristas consustanciales a la digilitalización de audio.

Idéntica sensación percibí durante la escucha de contenidos procedentes de mis queridos Qobuz y TIDAL, aunque aquí hay que apuntar que la sección de conectividad a redes del P-80 no es compatible con archivos DSD nativos. En este sentido, la escucha de la espectacular, con su punto irreverente, “Messa Solaris”, del compositor de música electrónica francés conocido con el nombre de Saycet dejó lista para sentencia la capacidad dinámica y la extensión de la respuesta en graves de la M-80 por un lado y la notabilísima resolución del P-80 por otro en lo que a “Hi-Res” digital “desmaterializada se refiere”. Observen que al respecto decidí incluir mi RS150B en las pruebas de escucha porque el P-80 no incorpora un streamer propiamente dicho, lo que significa que el acceso a contenidos remotos se lleva a cabo de un modo más “rudo”. Como siempre, la conexión por cable resulta más convincente que la inalámbrica, aunque en mi caso concreto las diferencias me parecieron irrelevantes porque tengo una buena red y la distancia entre el Onkyo/ROSE y el pertinente router es muy manejable.  

Otro aspecto del P-80 que no me pasó por alto es la robustez de su sección de auriculares, que evalué con mis flamantes DHS-1 -circumaurales, electrodinámicos y con capacidad de funcionamiento en modo abierto y cerrado fácilmente seleccionable por el usuario- de la española Palma Audio. Cierto que no se trata de unos cascos particularmente exigentes en lo que respecta a la electrónica de ataque, lo cual siempre es una buena noticia, pero también es verdad que, al igual que sucede con las cajas acústicas, una buena reserva de potencia deriva siempre en un sonido más relejado y confortable. Escuché exactamente los mismos temas que acabo de mencionar, y, en efecto, la capacidad dinámica del Onkyo se traduce en unos graves opulentos pero cero agresivos, y, lo más importante, en una curva tonal que mantiene su equilibrio intacto a medida que vamos aumentando el control de volumen, siendo el resultado una presentación sonora eminentemente cálida, y, como consecuencia precisamente de esa capacidad dinámica a la que me acabo de referir, ágil, espaciosa y muy “amable”.

Por lo demás, hay que apuntar que la potencia de salida de la M-80 es más que suficiente para sonorizar con holgura -léase conseguir 100 dB en continuo sin distorsión/fatiga- salas de dimensiones razonables, y, por supuesto, de grandes dimensiones si optamos por utilizar cajas acústicas generosas en términos de sensibilidad, como por ejemplo las firmadas por la estadounidense Klipsch y que, por obvias afinidades empresariales, Onkyo recomienda usar para sus electrónicas. 

Para finalizar

Con un sonido que equilibra con gracia la analiticidad japonesa y el sentido del ritmo y la calidez occidentales, el P-80 y la M-80 destacan asimismo por poseer un notable grado de refinamiento técnico, una indiscutible belleza plástica y una gran flexibilidad operativa, complementado todo ello por un precio que, a tenor de sus prestaciones objetivas y su calidad de fabricación, los dotan de una relación calidad/precio excepcional. Me gustaría puntualizar, en lo que respecta a la construcción de los “Icon”, el inteligente ahorro realizado al respecto al utilizar un formato virtualmente idéntico para los dos modelos. En síntesis, creo firmemente que los Onkyo son merecedores del nombre de la serie a la que pertenecen al superar limpiamente en musicalidad a las propuestas en audio estereofónico más recientes de la veteranísima firma nipona y conectar con no pocas de sus realizaciones más gloriosas -y caras- del pasado.

Ficha Técnica 

P-80

  • Configuración: preamplificador estereofónico con conectividad a redes.
  • Respuesta en frecuencia: 10-100.000 Hz, +1 dB, -3 dB en Línea (Modo Direct) y para el amplificador de auriculares.
  • Sensibilidad/Impedancia de entrada: 200 mV/32 kohmios en Línea no balanceada, 4 mV/47 kohmios en Fono MM y 0’4 mV/110 ohmios en Fono MC.
  • Potencia del amplificador de auriculares dedicado: 2×80 mW sobre 32 ohmios y a 1 kHz.
  • Rango de impedancias del amplificador de auriculares: 8-600 ohmios.
  • Entradas de audio: 4 analógicas no balanceadas (Fono MM/MC incluida) y 2 digitales (1 coaxial y 1 óptica).
  • Salidas de audio: 4 analógicas (1 preamplificada no balanceada, 1 preamplificada balanceada y 2 para no balanceadas para subwoofer) y 2 digitales (1 óptica y 1 HDMI con ARC). 
  • Conectividad a redes: Ethernet y Wi-Fi 5.
  • Conectividad Bluetooth: 5.1.
  • Compatibilidad “Hi-Res” máxima: PCM hasta 24 bits/192 kHz y DSD (vía DSF/DFF) hasta DSD256.
  • Dimensiones: 435x135x355 mm (An x Al x P).
  • Peso: 9’5 kg.
  • Precio de venta al público recomendado: 1.499 euros 

M-80

  • Configuración: etapa de potencia estereofónica.
  • Potencia de salida: 2×140 W RMS sobre 4 ohmios y 1 kHz con los dos canales excitados.
  • Respuesta en frecuencia: 10-100.000 Hz, +1 dB, -3 dB.
  • Sensibilidad/Impedancia de entrada: 1 V/52 kohmios en modo no balanceado y 1 V/20 kohmios en modo balanceado.
  • Relación señal/ruido: 106 dB.
  • Conectividad de entrada: analógica balanceada y no balanceada; toma para señal de disparo de 12 V de corriente continua.
  • Dimensiones: 442x188x487 mm (An x Al x P).
  • Peso: 11’4 kg.
  • Precio de venta al público recomendado: 1.599 euros

Importador: www.magnetron.es 

 

Comments are closed.