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XGIMI Titan: una magnífica solución de compromiso en imagen High End

Hasta dónde llega mi memoria, es el protagonista del presente banco de pruebas el primer videoproyector que analizo para Hifilive. Cierto es que lo nuestro es más el sonido de excepción que su equivalente en el siempre más “fácil” de valorar -salvo que se tenga alguna enfermedad/discapacidad que afecta a nuestro sistema de visión- universo de la imagen, que, no obstante, es harto complejo en tecnología. Pero igual de cierto es que son muchos los amantes de la reproducción sonora con mayúsculas que entienden que la fusión de imagen y sonido es un ejemplo de manual del célebre “todo que supera la suma de las partes”, ya se trata para ver conciertos como películas o incluso disfrutar de videojuegos de última generación. Es en estas coordenadas donde hay que situar a nuestro invitado, de nombre -muy elocuente, todo sea dicho- Titan, presentada en sociedad a la distribución especializada a finales de 2025 y que constituye la propuesta más seria de la china XGIMI en videoproyección de altos vuelos para aplicaciones residenciales. Con un diseño compacto y elegante que facilita su instalación en cualquier espacio doméstico, este dispositivo de visualización de imágenes de última generación basado en tecnología DLP cuenta con importantes aportaciones en el ámbito técnico, empezando por una sofisticada tecnología de desplazamiento de píxeles que permite obtener una resolución 4K UHD a partir de una matriz con resolución nativa “Full HD” y terminando con la omnipresente Inteligencia Artificial, en este caso utilizada para ajustar los parámetros de funcionamiento clave en tiempo real. La guinda la pone un precio, que, sin merecer el calificativo de “democrático”, sí es sustancialmente inferior al de modelos con prestaciones comparables equipados con matrices de resolución nativa 4K UHD y aportando por tanto el XGIMI una relación calidad/precio que multiplica su atractivo.

Videoproyección doméstica de alto nivel: un selecto grupo de marcas y tecnologías

Es el presente un pequeño inciso que me permito para, como me gusta decir, situar el texto en su contexto, ya que el universo de la imagen animada de alta calidad es mucho más reducido en marcas y tecnologías que el del audio, en buena parte porque la componente “pasión”, sin duda uno de los motores del High End, apenas existe, ya que se pueden contar con los dedos de una mano los fabricantes de sus componentes clave. En lo que respecta al término “doméstico”, es importante recalcarlo porque, a pesar de que los “vasos comunicantes” con el vídeo profesional –“chips”/matrices de generación de imágenes, óptica, procesado, sistemas de iluminación, conectividad- están a la orden del día, en cierto modo es un ecosistema con sus propias reglas. Así, en el ámbito de la generación de imágenes propiamente dicha, tres son los sistemas -todos ellos “digitales” por cuanto sustituyen a los tubos de vacío- mayoritarios: LCD, DLP, SXRD y D-ILA, con los dos últimos siendo “variaciones del mismo tema”. En términos muy genéricos, del primero habría que decir que es -desde el punto de vista de la gestión “lumínica”- esencialmente transmisivo, del segundo que es esencialmente reflectante y del tercero y el cuarto que combinan ambas propiedades. Obviamente, de las primeras generaciones de los dispositivos asociados a los esquemas en cuestión a las actuales hay un mundo, hasta el punto de que, en función de la aplicación escogida puede interesar más uno que otro. En el caso del cine y los videojuegos, las claves son el contraste y la colorimetría, motivo por el que parece lógico apostar por la combinación de la naturalidad de los sistemas transmisivos con la relación de contraste de sus homólogos reflectantes. Por su parte, la generación de luz está experimentando una rápida migración desde las incómodas -porque necesitan precalentamiento, son menos fiables y longevas y contaminan más- lámparas -pese a que las de Xenón, prohibidas por razones medioambientales, emitían una luz perfecta para el visionado de películas- lámparas hasta los mucho más versátiles esquemas basados en láser.

Lo que acabo de decir es sólo una parte de la ecuación, porque, en paralelo, hay otros dos “bloques” fundamentales: la óptica, sin duda el más analógico de todos, y su contrapunto digital, el procesado de imagen, responsable último de que las imágenes mantengan parámetros tan críticos como la fluidez de los movimientos. Piensen al respecto que si en audio “numérico”, como dicen los franceses, se necesitan “n” datos para codificar una determinada magnitud, en el universo digital tal cantidad asciende a “n2”, lo que permite hacerse una idea de la ingente potencia de cálculo requerida cuando hay que manipular imágenes “Full HD” o 4K UHD -¡y no digamos ya 8K!- con espacios de color cinematográficos en tiempo real. ¿Marcas? Pues ahora mismo, con no pocas “japas” de renombre desaparecidas del mapa en el ámbito doméstico y sin prácticamente ningún “marquista” -acuérdense al respecto de la estadounidense Runco, que durante no pocos años gozó de una gran reputación entre los cinéfilos más exigentes y pudientes- potente, las que mandan son, por orden alfabético, las siguientes: Epson (LCD), JVC (D-ILA), Optoma (DLP), SIM2 Multimedia (DLP) y Sony (SXRD), sin olvidar la francesa DreamVision (D-ILA). En lo que respecta al componente esencial, diferenciador si quieren, léase el dispositivo generador de imágenes que he indicado entre paréntesis, vale la pena señalar que, a excepción del DLP, creado por la estadounidense Texas Instruments, el resto son de origen japonés. En este sentido, les recuerdo que ahora mismo el grueso de videoproyectores para Cine en Casa incluye tres -una para color básico- de dichos dispositivos, siendo la excepción el DLP, que sólo es utilizado en dicha configuración por modelos de referencia.

XGIMI: un nuevo jugador que empieza a pisar fuerte

La lógica del mercado de la electrónica de consumo sugiere que ha llegado el momento de que el selecto grupo de empresas se amplía con otras procedentes de la superpotencia emergente, es decir China. En estas coordenadas, dos son las marcas, ambas ya disponibles en nuestro país, que están empezando a alcanzar la masa crítica, o, si quieren, la velocidad de crucero requerida para que sus realizaciones sean respetadas por los fanáticos de la imagen de altos vuelos: Hisense y XGIMI. Pues bien: es la segunda de ellas la que rubrica nuestro invitado, el videoproyector Titan. Como decía al principio del presente artículo, vi en funcionamiento una muestra casi definitiva en la Convención de Gedelson, importador exclusivo de la compañía china para España, celebrada en Barcelona a principios del pasado mes de octubre, y la verdad es que el aparato pintaba muy bien. También había una unidad operativa en el Warsaw AV Show a finales del mismo mes, signo inequívoco de que los ingenieros del “Imperio del Centro” lo habían puesto a punto ya en su versión definitiva.

Es el Titan un producto muy agradable a la vista cuyas compactas dimensiones le proporcionan una gran flexibilidad de instalación. La web de XGIMI, muy amena y completa, es rica en detalles –www.es.xgimi.com– en lo que respecta a esa característica concreta de nuestro invitado, que puede montarse tanto en ubicaciones “serias” -léase fijas- como “informales”, estas últimas apoyadas por una funcionalidad quizá poco purista pero sí muy práctica: una sección de audio con altavoces incluidos. Como de costumbre, hay al final de nuestro análisis una ficha técnica lo más completa posible para evitar repetir informaciones que a lo mejor a algunos les resultaran un tanto farragosas pero que consideramos relevantes en términos de rigor. Observen asimismo que la conectividad es bastante generosa pese a que más de uno podría exigir una entrada HDMI adicional, cosa que en las aplicaciones de Cine en Casa se puede solucionar sin mayores problemas vía receptor o procesador de A/V empleado.

Dicho lo anterior, lo primero que hay que saber del Titan es su condición de videoproyector 4K UHD “no nativo”, particularidad cuya consecuencia inmediata es un precio claramente inferior al de sus homólogos “nativos”. ¿Cómo lo consigue? Pues utilizando una “trampa pija” habitual en otras marcas, aunque en este caso aplicada expresamente a la tecnología de generación de imágenes DLP: si nombre es XPR, acrónimo de “eXpanded Pixel Resolution”, que utiliza actuadores -un actuador es lo contrario que un sensor- de alta velocidad de respuesta -tecnología de movimiento de píxeles- para generar cuatro píxeles distintos por cada píxel nativo del “chip” o matriz DMD, que es el corazón de la tecnología DLP. Observen que este proceso “multiplicador”, “interpolador” -al igual que en audio, pero en dos dimensiones en vez de una- si quieren, se lleva a cabo a escala microscópica y en tiempo real, con la complejidad que ello comporta. Hay al respecto otra característica que permite a nuestro invitado marcar la diferencia con respecto a modelos equivalentes: el uso de una matriz -recuerden: el Titan es un videoproyector DLP “monochip”- DMD de 0’78 pulgadas en vez del tradicional de 0’47 pulgadas, una incorporación nada baladí por cuanto implica multiplicar por 2’8 el área reflectante, con las consecuencias directas que ello tiene en el nivel de brillo, por lo tanto, en la relación de contraste. Esto nos lleva a otro de los elementos clave del XGIMI: un procesador de vídeo hecho a medida para la marca asiática a partir de la plataforma ARM Cortex que recurre a la Inteligencia Artificial para ajustar, también en tiempo real y actuando sobre cada fotograma, los parámetros que definen la calidad de cualquier imagen ya sea fija o animada: la definición, la relación de contraste y la colorimetría. El “colaborador necesario” para que esto llegue a buen puerto es un doble sistema de iluminación láser que, junto con un bloque óptico de alto brillo, permite al Titan no sólo proyectar imágenes de gran formato si pérdidas de luz en la periferia sino también sacar el máximo provecho de contenidos grabados en la hoy más bien olvidada 3D.

En combate: una buena herramienta para cine y videojuegos

Probé el XGIMI la sala principal del veterano establecimiento especializado barcelonés Lafarga & Herranz utilizando como fuente -vía streaming- Apple TV, con sistema de sonido formato por un receptor de A/V Denon AVR-X2800H y un conjunto de cajas acústicas de 5.1 canales formado por modelos de la gama Opticon de DALI y un subwoofer activo SUB E-12 F de la misma marca. En lo que a ajustes previos se refiere, del Titan hay que destacar las funciones automáticas de enfoque, corrección trapezoidal y desplazamiento de lente que incluye, aunque, al menos por el momento, la opción manual permite un nivel de precisión superior al respecto… supongo que más pronto que tarde esto se corregirá vía actualización de firmware. También es interesante resaltar la presencia de accesos directos a los ajustes automáticos del aparato, así como al enfoque, con modos de imagen preestablecidos -Standard, Movie, Vivid y TV- que agilizan la optimización del resultado final al tipo de contenido visionado. El importador de nuestro invitado para España nos puntualizó igualmente que “Estas primeras unidades no incluyen aún Google TV instalado, pero en breve se actualizarán por firmware. De momento estamos ofreciendo sin cargo un Google dongle para que los usuarios tengan Google TV.” Bien está saberlo.

Entrando ya en materia, vi trozos seleccionados de “Tron: Ares”, de las dos partes de la renovada “Dune” y de las series “Fundación” y “FX Beauty”. Les diré que, en plena preparación para las pruebas de marras, Oriol Martínez, encargado de realizar el “trabajo sucio” en términos de ajuste/puesta a punto, descubrió que el “Modo Gaming” era el más adecuado para visionar contenidos cinematográficos, lo que sugiere de nuevo que el software del Titan merece ser revisado. Efectuada esta aclaración -porque, en caso contrario, esto sería más un publirreportaje que un banco de pruebas- hay que reconocer que el XGIMI me pareció magnífico en colorimetría y contraste, aunque la definición variaba en función del contenido reproducido. En este sentido, reconozco que eché de menos un buen lector de discos ópticos 4K -Panasonic, Pioneer High End de cuando había, Magnetar– por aquello de minimizar los errores inherentes a la reproducción en tiempo real, pero, pese a ello, el Titan es definitivamente “más 4K que Full HD”, al tiempo que su potencial en la restitución de videojuegos incrementa su atractivo. Sea cual sea la aplicación de preferencia, los colores están debidamente saturados -¡cuidado con el uso de la iluminación “superláser” a toda pastilla porque incrementa la temperatura de funcionamiento hasta límites “sensibles”!- y el contraste es decididamente “cinematográfico”, al tiempo que el nivel de brillo es claramente superior al anunciado por el fabricante y la definición, alias restitución de las microinfirmaciones, está fuertemente vinculada a la de la grabación original.

Otro aspecto muy relevante del Titan es que el denominado “efecto arcoíris”, auténtica “cruz” de las primeras generaciones de videoproyectores DLM “monochip” como consecuencia de la falta de madurez tecnológica en la gestión de la rueda de color que se utiliza para generar los diferentes colores a partir de una única matriz DMD, brilla por su ausencia, con lo que ello comporta en términos de precisión cromática de los contenidos restituidos. Por su parte, el sistema de menús me parece muy completo, al tiempo que me gustaría destacar la incuestionable utilidad de la sección de soporte de nuestro invitado que figura en el sitio web de XGIMI.

Para concluir

Buena “incursión seria de una marca china con posibles en el A/V de alto nivel”, si señor. En cuanto a las “asimetrías” de funcionamiento debidas al software de gestión, confío en que todo se andará. Por lo demás, considero que el Titan cumple con holgura sus ambiciones: ofrecer imágenes animadas de altos vuelos y una polivalencia excepcional por un precio que encaja a la perfección con el ideal de High End asequible aplicado al selecto universo de la imagen a tamaño natural.

Ficha Técnica

  • Configuración: videoproyector 4K.
  • Tecnología de visualización: DLP (“Digital Light Processing”) con “chip” DMD (“Digital Micromirror Device”) de 0’78 pulgadas.
  • Resolución máxima: 4K UHD (3.840×2160 píxeles) vía tecnología de desplazamiento de píxelesXPR (“eXpanded Pixel Resolution”).
  • Fuente de luz: láser doble de nivel profesional.
  • Relación de contraste dinámica: 5.000.000:1.
  • Nivel de luminosidad: 5.000 lúmenes ISO.
  • Gama de colores reproducibles: DCI-P3.
  • Formatos de imagen compatibles: HDR10+, IMAX Enhanced, Dolby Vision y Filmmaker Mode.
  • Procesado de imagen: vía “chip” XGIMI X1 con Inteligencia Artificial para el ajuste en tiempo real de la definición, la relación de contraste y la colorimetría.
  • Tamaño de la imagen: 60 pulgadas (152’4 cm)-250 pulgadas (635 mm).
  • Relación de proyección: 1.2-1.8:1.
  • Rango de desplazamiento de la lente: +/-100% en el plano vertical y +/-40% en el plano horizontal. 
  • Potencia de salida de la sección de audio integrada: 2×12 W.
  • Conectividad por cable: 2 entradas HDMI (una de ellas compatible eARC), 2 puertos USB (3.0 y 2.0), 1 puerto Ethernet, 1 toma RS232, 1 salida digital de audio óptica, 1 salida de audio para mini-clavija de 3’5 mm y 1 puerto para conexión de un receptor de infrarrojos externo.
  • Conectividad inalámbrica: Wi-Fi 6 de doble banda y Bluetooth 5.2.
  • Dimensiones: 441x158x345 mm (An x Al x P).
  • Peso: 11’5 kg.
  • Precio de venta al público recomendado: 3.999 euros.
  • Importador: www.gedelson.es 

 

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