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Diferente. 

Aqua Acoustic Quality es una empresa italiana, sita en Milán, de la que estamos oyendo mucho hablar últimamente gracias a sus convertidores DAC con soluciones algo particulares cuando no únicas. Ellos creen en la tecnología moderna a la última, pero no de forma incondicional y como veremos al analizar su convertidor La Scala por dentro, no reparan en medios para optimizar sus productos.

Los pilares en los que basan su filosofía de reproducción digital son: ausencia de sobremuestreo y de filtro digital –lo llaman Direct From Decoder o DFD–, uso de circuitos discretos –ni integrados ni operacionales– en toda la electrónica con aislamiento magnético y galvánico, reloj propietario para la decodificación, y salidas analógicas también totalmente discretas y minimalistas usando válvulas y transformadores, además de tener alimentaciones reguladas con circuitos también discretos para todas las partes de sus circuitos, incluyendo la sección digital.

Y algo que es lo que a mí más me llama la atención. No quieren saber nada de los chips DAC conversores actuales, de tecnología delta-sigma, y los italianos apuestan por la conversión tradicional R2R, la que usaban aquellos chip originales TDA de Philips o el todavía popular AD1865 de Analog Devices –usado por Audio Note en todos sus convertidores– y que luego abanderó Burr Brown con sus PCM63, PCM1702 y finalmente PCM1704, últimos chips tipo R2R producidos industrialmente –mucho más complejos y caros–, que son precisamente los que lleva el La Scala. No olvido que mi primer reproductor serio de CD llevaba BB1702 –todavía lo conservo–, y en mi currículo audiófilo está una pieza relativamente rara, el DAC D1 de Pass, que usaba chips PCM63 en una configuración minimalista propia de Nelson Pass y que ha sido muy usada en foros internacionales. Ahora mismo hay cierto movimiento en esos círculos de aficionados a favor de conversores R2R sin chip integrado, y doy fe que son muy prometedores, y en otro nivel –comercial y mucho más “galáctico”– está una marca, MSB, que apuesta en exclusiva por este tipo de conversión en su caso con soluciones propias excelentes –si bien de muy elevado coste–.

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A cambio, este tipo de convertidores sólo funciona de forma nativa con señales PCM, es decir no son compatibles con DSD –salvo conversión previa claro–, y eso mismo ocurre con el Aqua. Si tenemos en el ordenador archivos de ese tipo –DSD– y queremos reproducirlos, habrá que convertirlos al vuelo en PCM con algún programa de reproducción. Pero ése es un debate que da para otro artículo. Yo debo reconocer que estoy más del lado de los que defienden las ventajas del formato PCM ante la problemática que ofrece el DSD pese a su aparente sencillez, y ya he probado algún otro DAC que no decodifica de forma nativa DSD pero que, al final, ofrece un sonido tan bueno en PCM –formato en el que está el 99 por ciento de la música que escuchamos, incluyendo CD y servicios de música en red–, que ese detalle pasa a un plano totalmente secundario. Como veremos, el Aqua es uno de ellos.

Por dentro

Para alguien como yo aficionado a la electrónica y al bricolaje, que un fabricante monte un convertidor con chips PCM1704 –además no uno por canal sino dos para obtener señales balanceadas–, con conversión de intensidad a voltaje (I/V) a base de componentes pasivos –transformadores– y posterior parte analógica libre de chips amplificadores operacionales –usa válvulas y transistores discretos– es casi la realización de un sueño, y que esté tan bien hecho como en este italiano, un sueño hecho realidad.

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El Aqua La Scala es un aparato de dimensiones normales, pero para ser un DAC esto es algo que empieza a parecer extraño. Sin embargo necesita un chasis de ancho normal y buena profundidad, basta echar un vistazo a las fotos de su interior para ver que está bien “lleno”. La cosa empieza con dos transformadores tipo “EI” claramente sobredimensionados –valdrían para un amplificador integrado–, uno dedicado a la parte digital y el otro a la analógica. Los circuitos de alimentación que siguen son ejemplares, y siguen la filosofía de la marca de evitar el uso de circuitos integrados en favor de soluciones a base de componentes discretos y de calidad: hay múltiples reguladores diseñados por ellos –circuitos que mezclan transistores MOSFET con otros tipos– y para la crítica alimentación de los ánodos de las válvulas esto se complementa con una regulación de extra bajo ruido –“virtual battery”–. Por supuesto tampoco es tímida la cantidad de condensadores electrolíticos para el filtrado y almacenamiento de energía, pero destaca más la trabajada regulación para todas las partes del aparato.

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Cercanas a la parte trasera del La Scala encontramos mútiples placas dedicadas a las señales digitales, dispuestas en varios pisos. Está el control de las entradas, incluyendo una placa dedicada a la entrada USB con el ya casi inefable chip XMOS, y cerca de las salidas está la placa de procesado digitial, que en este caso es mínimo respondiendo a la filosofía minimalista de la marca, recordemos, su DFD o “Direct From Decoder”, sin filtro digital ni sobremuestreo. Importante destacar el uso de optoacopladores de alta velocidad para aislar la sección digital de la analógica. La construcción es muy modular, algo intencionado de cara a facilitar posibles cambios o mejoras en el futuro.

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Y ya entrados en la conversión, está la placa que contiene los cuatro preciados chip de Burr Brown, los PCM1704, formando un circuito doble mono diferencial para convertir las señales digitales en analógicas balanceadas. Estos chips trabajan con salida en corriente: la primera fase posterior al chip es convertir la corriente en voltaje, cosa que en el La Scala se hace de forma pasiva con un transformador por canal. La señal analógica pasa entonces por las válvulas tipo 12AT7 o ECC81 –en mi unidad una pareja de excelentes Telefunken– antes de atacar un buffer de salida con MOSFET trabajando todo en clase A y sin realimentación negativa. Un circuito muy purista y a la vista queda que muy bien realizado.

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Escucha

Ese circuito tan purista debe dar como resultado que la señal sea más directa y con ello pueda ser más transparente, más limpia. Eso es lo que percibes cuando escuchas el La Scala. Lo primero que destaca es la viveza del sonido, la dinámica, no sientes la necesidad constante de subir el volumen sino que, al contrario, aprecias a cualquier nivel las inflexiones de la música. Esto es algo que me han enseñado, o mejor dicho recordado, mis cajas Allegro –tienen unos buenos 96dB de sensibilidad– y que cuando escuchas por ejemplo unos monitores compactos –que suelen rondar los 80 y pocos dB– salta a la vista, mejor dicho al oído, y por mucho volumen o potencia que apliques, siempre falta dinámica. Pues con el Aqua ocurre ese efecto, las grabaciones parecen mejor tomadas y mezcladas, el equipo suena más alegre, la música es más viva, más real.

Quizás por esa dinámica o tal vez por la pureza de su recorrido de señal, otro efecto que se percibe enseguida es la apertura del sonido de este DAC italiano. La escena gana en amplitud aunque mantiene precisión en la focalización de los intérpretes, el enfoque. Y como muestra de esto una anécdota que todavía me tiene desconcertado: en el bien conocido y muy usado tema “Grandmother” del disco “The Raven” de Rebeca Pidgeon –sello Chesky–, tras las frases iniciales empieza a hacer sonar la guitarra –hacia el segundo 48–, y es una buena prueba comprobar qué tal funcionan las cajas en la sala, porque es posible que se “disocien” las dos cosas y parezcan dos fuentes sonoras diferentes. Pues por algún motivo que me resulta misterioso, el Aqua ofrecía una imagen holográfica perfecta de la cantante y su guitarra y mi otro DAC las separaba algo más… así que ésa no es sólo una buena prueba para altavoces y filtros, como yo pensaba hasta ahora.

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A todo esto tengo que añadir la coherencia del sonido. Subiendo el volumen y pasando a niveles que acostumbro poco, el DAC La Scala mantiene una coherencia total en su sonido, mientras otros pueden hacer parece todo más confuso. Sorprendente, incluso preocupante para la salud auditiva, porque entre la ausencia de distorsión de las Allegro a niveles muy altos y la coherencia y precisión del Aqua, no parece que estés escuchando tan fuerte y lo disfrutas… No es sólo dinámico, es “marchoso”, los discos de Paco de Lucía o el Cigala parecen hechos a medida de este DAC porque sientes estar con ellos en vivo, las palmas, el cajón, las guitarras, las voces, ¡bravo! Pero algo parecido pasa cuando cambio de estilo, con la música clásica de cámara, el violín suena tan preciso y claro, con tanto ambiente… ¡también parece hecho para esto!. Y para el piano, tan exigente a nivel dinámico para poder apreciar los golpes de los martillos en las cuerdas, excelente también.

De repente recuerdas que estás escuchando un DAC con válvulas: pues sí, las válvulas bien aplicadas no tienen por qué ser “sosas y aburridas”, muy al contrario. Pero esas válvulas se dejan notar en un punto cálido de las voces o cierto aterciopelado de las cuerdas o metales en una orquestra. ¡Que ojo!, no pierden detalle ni información, ya he comentado cuánto “abre” este DAC, pero aunque no perdone malas grabaciones tampoco las castiga impunemente: sólo te deja saber que aquello podría estar mejor grabado, o mejor editado.

Probé el La Scala por sus salidas RCA con mi integrado de válvulas –Gran Filarmonía– y por las XLR a través del previo de transformadores con la etapa Pass XA30.5. Recordemos que el circuito es realmente balanceado, y el potencial de calidad sonora es más alto por esas salidas: ahí sí estamos escuchando los cuatro PCM1704 de Burr Brown, por RCA digamos que sólo dos. Con la amplificación de estado sólido las sensaciones fueron similares, y con ella descubrí el efecto comentado del disco de Chesky. Con esta combinación, quizás ideal, que combina la salida relativamente alta del DAC con el previo pasivo y la etapa minimalista de Pass, conseguí un sonido de un nivel muy alto, de lo mejorcito que he disfrutado en mi sótano. Dulce y enérgico a la vez, perfecto para cualquier música.

Otra cuestión a tener presente es la conectividad. Lo probé por su entrada coaxial SPDIF –no tiene óptica, creo que es un fallo no incluirla porque soluciona problemas en ocasiones– y por USB, y la verdad es que siempre me gustó más por USB. Con el Squeezebox es fácil compararlas pues es posible conectarlo de las dos formas –hay que reiniciar el firmware modificado en un minuto– y era clara la ventaja de la conexión USB. Muy bueno vía coaxial con un lector óptico, me quedé con ganas de haberlo probado con algo mejor como el Aurender que probé recientemente y cuyas salidas SPDIF estaban muy optimizadas. A través del USB la coherencia mejora, y gana en profundidad de escena sin perder amplitud; también parece ganar en claridad y definición… En resumidas cuentas es éste un DAC claramente superior por USB, la misma experiencia que tuve con el Exogal Comet –al que no puedo comparar pues no coincidieron en casa–, algo que se acusa menos en un Auralic Vega por ejemplo.

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Conclusión

La ausencia de sobremuestreo, los chips R2R, los transformadores de conversión, las válvulas, la trabajada alimentación… todo acaba notándose en el perfil sonoro del Aqua La Scala. Es curioso que, recuerdo, no me impresionó mucho los primeros días, pero en escuchas prolongadas vas apreciando lo bien que funciona con cualquier tipo de música y cuando al final llega la hora de quitarlo del sistema es cuando de verdad lo echas de menos.

Sinceramente creo que su particular combinación de dinámica –la música se “energía”– y musicalidad es tremendamente seductora, y lo hace muy recomendable para quien además de la precisión de la reproducción digital no quiera echar de menos esas cualidades tan propias de la analógica. Es un aparato de precio algo superior a los DAC que llevo probados hasta ahora, pero lo justifica con una calidad de sonido también superior a ellos.

Puntos destacados

+ Excelente calidad de sonido, detallado y natural
+ Muy dinámico, escena muy “viva”
+ Salidas XLR balanceadas reales –y preferibles–
No acepta DSD ni por USB
Sin entrada óptica Toslink
Sin mando a distancia ni posibilidad de uso como previo

PVP: 4.980 euros

Distribuye Ars Antiqua Audio

FICHA TÉCNICA

Entradas digitales: dos SPDIF (coaxial RCA y BNC), una AES/EBU (XLR balanceada) y una USB (hasta 24 bit y 192 kHz), más una propietaria AQLink I2S (24 bit y 384 kHz). Salidas analógicas: RCA y XLR, impedancia de salida 100 Ohm, salida 2’4 y 4’8 Vrms. Interruptor de fase absoluta (0 o 180º). Distorsión inferior a 0’1% (1kHz y -20dB). Respuesta en frecuencia +-0’5dB entre 20Hz y 20kHz. Dimensiones: 450 x 370 x 100 mm. Peso: 9 kgr. Distribuidor: http://arsantiquaudio.com

EQUIPO UTILIZADO EN LA PRUEBA

Cajas acústicas

  • B&W 802D
  • Allegro by Ramallo

Amplificación

  • Pass XA30.5 (etapa) con previo pasivo de transformadores (S&B)
  • Ars Sonum Gran Filarmonía (integrado estéreo válvulas)

Fuentes

  • Linn Majik DSM –integrado y reproductor–
  • Buffalo 32 DAC
  • Meridian 568.2mm –DAC y previo/procesador–

Cableado

  • Nordost, Kimber, Siltech

 

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