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Doble pareja de bocinas

Finales de junio y principios de julio son fechas perfectas para cogerse unos días de vacaciones y visitar el vecino Portugal, huyendo de la ola de calor en España. Y ¿qué mejor excusa que hacerlo cuando en Ultimate Audio organizan una audición? Allí estuvimos el pasado viernes 28 de junio, cuando tenían dos sistemas con los altavoces alemanes de alta sensibilidad Avantgarde. Además de los habituales anfitriones de la «loja» lisboeta (con Miguel Carvalho y Antonio Domingos a la cabeza), contamos con el representante internacional de Avantgarde, Jerome André, para explicarnos los últimos detalles de sus novedades.

Montaron dos equipos en sendas salas: la más grande del local, que pese a mis varias visitas siempre me impresiona por sus dimensiones (y sonido), recibía una pareja de Avantgarde Duo Mezzo XD (46.500 euros) con amplificación Shindo y fuentes Luxman (plato) y T+A (digital). La sala del fondo, la segunda mayor de la tienda y más equilibrada o parecida a una sala «posible» en un hogar normal, tenía como invitadas a la novedad del año: unas Avantgarde Uno Fino Edition XD (precio 17.500 euros), en su caso con un integrado Luxman y fuente Accuphase. En ambos casos disfrutamos del dinámico y detallado sonido de las bocinas alemanas, aunque en esta ocasión las Duo de la sala grande nos enamoraron con la mejor reproducción del piano que recordamos en ningún sistema de alta fidelidad… Pero vayamos por partes.

Avantgarde Uno Fino Edition XD

Las nuevas Avantgarde son una versión algo más compacta de las Uno, que siguen en catálogo. Son las Avantgarde más «pequeñas» (quitando las Zero) y lo pongo entre comillas porque siguen siendo mucha altavoz: 1,2 metros de alto, 50 centímetros de profundo y otro medio metro más de ancho en la bocina de medios. Pero es verdad que se ven más compactas que las Uno XD, siglas por cierto que significan «filtro digital», es decir, que estas Uno Fino Edition llevan la misma electrónica que sus hermanas mayores. Se trata de un filtro digital con DSP propio, etapa de potencia para el altavoz de graves (aquí es uno de 10 pulgadas con 500 W disponibles) y filtro programable.

Ese ajuste se puede hacer con un ordenador conectado y el programa dedicado (en cuyo caso las opciones son enormes) o, como novedad, se ha mejorado mucho cómo se puede ajustar directamente en el panel trasero. Para no marear al usuario con infinitas posibilidades, se ofrecen de serie 20 memorias con una particular nomenclatura y que consisten en permitir ajustar dos parámetros claves. Por un lado, podremos subir o bajar el nivel de graves (entre 40 y 80 Hz) en 3 o 6 dB. Por otro, podemos ajustar el corte del filtro entre subwoofer activo y bocina de medios (normalmente en torno a 300 Hz) de forma que podamos dejar a la bocina más protagonismo (bajando esa frecuencia o «alejando» el subwoofer de ella) o al revés aumentando el protagonismo del cajón activo (subiendo su frecuencia de corte), en ambos casos en 30 Hz (cambio sutil aunque apreciable). Jerome nos estuvo mostrando lo sencillo que era cambiar de un modo a otro, buscando el sonido mejor ajustado a nuestro gusto o sala.

Para la gran mayoría de usuarios con este ajuste no hará falta tocar nada más, y quien quiera ponerse (mucho) más a fondo sigue pudiendo conectar un ordenador, descargar el programa y ecualizar a placer… De hecho, también para eso Avantgarde cuenta con un programa de ayuda a sus clientes: los sistemas HRS y HRM. La H y la R significan «Holography Room», la S «Simulation» y la M «Measurement». Es decir: con el primer sistema enviamos las medidas, materiales, colocación, etcétera de nuestra sala a Avantgarde, ellos simulan nuestra acústica y nos envían unas propuestas de ecualización para programar en nuestros altavoces. Con el segundo, unos técnicos miden nuestra sala y nos ajustan el sistema totalmente a medida. Es la ventaja del sistema XD que Avantgarde presentó hace tres años y del que estas Uno Fino Edition se pueden aprovechar.

Escuchamos las cajas alimentadas por el amplificador Luxman LX-380 Vintage (6.990 euros), un integrado con válvulas 6L6 de potencia que ofrece 20 W por canal en push-pull, más que suficientes para los impresionantes 107 dB (a 18 Ohm) de las Uno Fino Edition. La fuente (digital solamente) fue el reproductor Accuphase DP-560, preciso y elegante. Y la corriente de alimentación era tratada por un Torus Power serie RM. 

Además del (oculto) altavoz de 10 pulgadas activo, las Avantgarde Uno fino Edition XD usan un altavoz de 127 mm en la bocina de medios y un tweeter de Mylar de 25 mm en la de agudos. El filtrado pasivo es mínimo (protección del tweeter y directo a medios), algo habitual en Avantgarde buscando siempre maximizar la sensibilidad.

Empecé la audición con algo fuerte: las Avantgarde son muy dinámicas y un directo de flamenco pone a prueba esa capacidad. Las guitarras sonaban vivas, las palmas muy reales (lo que no es fácil) y apreciamos que el equipo no era tímido en agudos. Ante esa sospecha tiré de grabaciones que «cantan» en ese aspecto y efectivamente en el «Easy to Love» de Roberta Gambarini no había ni un gramo de azúcar añadido, pero también es cierto que tampoco se pasaba de analítico. Un par de temas de Miguel Poveda nos devolvieron la paz y nos subieron el ánimo con esa dinámica, y la prueba definitiva fue la voz de Emilie Claire Barlow, siempre seductora pero muy en particular me gusta su versión del «Freddie Freeloader»: no necesita endulzarse y tal cual las Uno Fino Edition la hacían tan exquisita como en los mejores momentos.

Otro efecto curioso que apreciamos en este sistema era que algunos cortes sonaban, digamos, demasiado perfectos. Los discos del Oscar Peterson Trío son maravillosos pero tienen su ruido de fondo y sus limitaciones (grabaciones de hace más de 60 años) y parecían sonar con una escena algo más grande de lo que sería «real». Lo mismo con algunos temas de música de cámara: los instrumentos parecían tomar más dimensión de lo que escucharíamos en directo. El potencial de las Avantgarde Uno Fino está claro, y estoy seguro que con más tiempo para ajustarlas (y más rodaje, luego supe que estaban apenas estrenadas) serán cajas muy a tener en cuenta en la franja de los diez a quince mil euros, con la ventaja de necesitar muy pocos vatios (pero buenos, también me quedé con ganas de haber probado un integrado Shindo con ellas por ejemplo).

Avantgarde Duo Mezzo XD

Si llamamos a las Uno Fino Edition «compactas», es porque ése es un término relativo respecto de sus hermanas. Las Avantgarde Duo Mezzo no son las más grandes de la familia, pero ya estamos frente a una caja de 1’70 metros de alto y casi 70 centímetros de ancho, por su bocina de medios y por la salida del subwoofer activo que también tiene ayuda acústica en forma de bocina rectangular. Aquí cada caja cuenta con dos altavoces internos de 12 pulgadas, cada uno atacado por una etapa de 500 W dedicada: en total, pues, 2 kW de potencia para los graves, con la misma electrónica (filtro con DSP digital) que comentamos en las Uno. La bocina de medios usa un altavoz interno de 170 mm de diámetro y el de agudos un tweeter de 25 milímetros, como la Uno Fino.

La amplificación corrió a cuenta de la exquisita japonesa Shindo: previo Monbrison y etapa estéreo Montille, que usa en este caso una pareja de válvulas CV391 por canal en push-pull y ofrece 20 W en clase A… sobrados también aquí para los 107 dB de las Avantgarde (existe una Montille de 12 W con 6V6). Como fuente analógica Ultimate eligió el tocadiscos Luxman PD-171A (7.500 euros) dotado de un sistema (cápsula y su previo propio obligatorio por su especial funcionamiento) DS Acoustics. La fuente digital fue el T+A SDV3100HD (24.900 euros), un reproductor en red con DAC incorporado que puede oficiar de previo aunque aquí no era el caso. El acondicionamiento de la corriente de alimentación contaba con un Torus Power de la serie VRS.

Escuchamos este sistema un buen rato, con calma, para ir conociendo su sonido antes de ponernos en modo «prueba» con cortes conocidos. Durante ese tiempo disfrutamos de cortes de todo tipo: con Pink Floyd y sin timidez en el volumen fue impresionante la pegada del grave, y la dinámica en todo tipo de música llamaba la atención también. Pero además aquí el sonido era más natural, un punto más dulce quizás pero Shindo cada vez me convence más por hacer música bonita, pero precisa y detallada. El primer vatio es el más importante, y con cajas de 107 dB rara vez escucharemos más allá de ese primer vatio, y estos amplificadores (que no son los más altos de gama) suenan realmente… maravillosos.

Ya en modo «test», el Nature Boy de The Hot Club Of San Francisco (Clarity Records) es un ejemplo de cómo sonaba este sistema: sencillamente brutal. La voz, natural pero fuerte, la trompeta tan impactante como si la tuviéramos delante, la batería… sonaba a directo, si no mejorado. En otro registro pero no menos impresionante, la guitarra y el blues de Joe Bonamassa sonó soberbio, de nuevo totalmente a directo… cuando dan ganas de levantarse y aplaudir está todo dicho. Solo en alguna ocasión alguna frecuencia del grave llegó a pasarse un pelo (el contrabajo de Ray Brown con Oscar Peterson por ejemplo, grabado digamos «rico»).

Pero llegamos a lo más impresionante de este equipo: cómo reproducía el piano. Incluso en esa grabación de Oscar Peterson (lejana de la perfección), cómo sonaba el piano fue sencillamente brutal. Es el mejor piano que recuerdo haber escuchado en un sistema de sonido, y no fue solo con esa música: en todos los cortes con piano, esa magia se repetía. Era el mismo efecto que cuando estamos en una sala con uno real: cada nota llenaba la sala de sonido, de armónicos. La audición de las Avantgarde Duo Mezzo con Shindo fue una delicia, pero ese piano… inolvidable. 

Distribuye Ultimate Audio

 

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