
Werner: una sinfonía de clasicismo y modernidad para mayor gloria de la música
Hay que reconocer que las audiciones bien planteadas son uno de los “regalos” que el audio High End brinda a todos aquellos para quien es una parte importante de sus vidas. Hablo de audiciones bien en ferias por un lado y en tiendas especializadas por otro, opciones para las que en el primer caso en nuestro país estamos ahora mismo bajo cero por motivos que no vale la pena exponer. Por el contrario, en el ámbito de las “tiendas” más comprometidas con la reproducción musical a tamaño real el panorama cambia de manera sustancial… afortunadamente para mejor. No es que sean particularmente numerosas las que organizan sesiones de escucha públicas -por cuanto están abiertas a todo el mundo- dignas de tal nombre, pero, por lo menos, está claro que las que lo hacen se toman su trabajo en serio. Una de ellas es la veteranísima -fue fundada en 1933- Werner, situada en el centro histórico de la Ciudad Condal y por cuyo “loft”, ubicado a unos pocos metros en la misma zona, han desfilado algunos de los mejores equipos -estereofónicos en su inmensa mayoría, aunque sin desmerecer a un par o tres de propuestas destinadas a los entusiastas del Cine en Casa- que he tenido la ocasión de escuchar en nuestro país. Hablo de sistemas protagonizados por cajas acústicas de referencia absoluta firmadas por marcas como DALI, KEF, Kharma, JBL o Sigma Acoustics complementadas por electrónicas y fuentes de Spectral, Simaudio MOON, Air Tight, Soulution, Acoustic Solid y un largo etcétera. En todos los casos, la sinergia, esa especial relación -no sólo en audio- que hace que el todo supere la suma de las partes, ha estado a la orden del día, motivo por el que cada sesión de escucha que tiene lugar en Werner tiene algo que aportar. Es el caso del conjunto liderado por las cajas acústicas de suelo M15 de la antes mencionada Sigma Acoustics que pudimos “degustar” a mediados del pasado mes de enero y cuya conclusión más vistosa es que, cuando existe, la “entente” con electrónicas a válvulas continúa cautivando.

Un equipo ortodoxo-heterodoxo, según cómo se mire, pero muy bien planteado
Ya sé que lo más fácil para “resolver” un artículo dedicado a comentar una audición es entrar directamente al trapo, previa enumeración de los elementos que lo constituyen, claro, pero, ya que estamos, considero que no viene de más repasar, aunque sea de forma somera, las particularidades conceptuales y técnicas más relevantes de los mismos. Efectuada esta puntualización, ahí va la configuración de nuestro sistema:
- Preamplificador estereofónico con reproductor de música en red incorporado Simaudio MOON 791 utilizado como “streamer” puro
- Etapas de potencia monofónicas a válvulas icon Audio MB 90 MKII funcionando en modo Ultralineal (Pentodo)
- Preamplificador estereofónico a válvulas icon Audio LA4MKIII
- Cajas acústicas Sigma Acoustics M15
- Cables de interconexión AudioQuest Rocket 88
- Cables de conexión a cajas Serie X de Dyrholm Audio
- Filtro de red ISOL-8 MiniSub Axis

Observen en primer lugar una singularidad -de ahí la presencia del término “heterodoxo” en mi titular- formal, por llamarla de algún modo: la presencia de un preamplificador tradicional, en este caso a válvulas, y otro de última generación, de tipo “solid state” y con reproductor de música en red incorporado. Una duplicidad que tiene su sentido por lo avanzado del segundo -una fuente digital “internáutica” de última generación, con lo que ello comporta en rapidez de acceso, gestión y restitución de contenidos “Hi-Res”- y la intencionalidad del “diseñador” del equipo -Xavi Casellas- por demostrar la “entente” de las Sigma Acoustics M15 con las electrónicas de corte inequívocamente clásico basadas en dispositivos de vacío elegidas para excitarlas.

Empecemos, pues, comentando brevemente las M15, unas columnas de personalísimo diseño en las que hay que destacar en primer lugar una construcción claramente encaminada, mediante la calculada combinación de materiales y grosores, a maximizar la rigidez estructural -cada caja pesa sus buenos 40 kilos- y minimizar las resonancias. Pero lo que sin duda llama más la atención de este sistema bass-reflex de 3 vías y 3 altavoces es el transductor de agudos AMT -“Air Motion Transformer” o “Transformador del Movimiento de Aire”, una tecnología para restituir las frecuencias altas del espectro que lleva en activo hace más de medio siglo y en la última década ha vuelto con fuerza en el ámbito del High End- que monta en su zona superior con el añadido de que su dispersión en el plano vertical se puede ajustar para adaptar la escena sonora a las dimensiones de sala de escucha. Al AMT le acompañan un altavoz de medios con diafragma de un compuesto de fibras de 127 mm (5”) firmado por la danesa Scan-Speak y un woofer con cono de estructura sándwich de papel endurecido de 210 mm (8’5”) de la misma marca. Gracias a esta configuración y a la generosa, pero razonable, envergadura del recinto, la M15 exhibe una respuesta en frecuencia casi perfecta -28-30.000 Hz, +/-3 dB- y un “mix” sensibilidad/impedancia -89’5 dB/8 ohmios- que en principio la hace muy manejable, aunque al respecto hay que saber que el uso de una circuitería de filtrado de primer orden -corte de 6 dB/octava- obliga, a cambio de linealizar la crítica fase, a tener una buena reserva de potencia dinámica.

Pasando a las electrónicas de control y amplificación, hay que decir en primer lugar que están rubricadas por una marca distribuida en exclusiva para nuestro país por Werner, Nos referimos la británica icon Audio, bien conocida por la sobresaliente musicalidad y la excepcional -dentro de su contexto- relación calidad/precio de sus realizaciones. Así, del preamplificador LA4MKIII, habría que decir que utiliza un diseño 100% a válvulas con funcionamiento en modo triodo -tres dobles triodos 6SN7, un dispositivo cuya primera versión data de 1940- que son complementadas por una válvula rectificadora que puede ser bien la GZ34, bien la 274B, concebida originalmente por dos nombres míticos del audio que son, respectivamente, Mullard y Western Electric. A todo ello hay que añadir la posibilidad de utilizar válvulas alternativas, y, en sintonía con una práctica común en el High End más purista, sustituir determinados componentes pasivos -sobre todo condensadores- por otros que puedan aportar mejoras palpables a la musicalidad.

En lo que respecta al “músculo” de nuestro equipo, los bloques monofónicos MB 90 MKII, hay que señalar que también utiliza una configuración 100% a válvulas y que puede funcionar en los modos Ultralineal -el elegido en nuestro caso- y Triodo, siendo la potencia continua disponible de 115 vatios y 60 vatios respectivamente con los espectaculares e inconfundibles tetrodos de salida KT150 de Tung Sol, que son precisamente los empleados en los amplificadores de nuestra sesión de escucha aunque pueden ser reemplazados, con las pertinentes modificaciones en la potencia entregada y/o el carácter tonal por KT120, KT88 o equivalentes. Acompañan a estos dispositivos dobles triodos 6SL7 en la primera etapa y 6SN7 en el divisor de fase, así como transformadores con devanados hechos a mano y núcleo de acero de grano largo de origen japonés, resistencias sobredimensionadas y condensadores de polipropileno de grado audiófilo, todo ello rematado por un montaje interno con soldaduras punto a punto y por tanto sin placas de circuito impreso. A los amantes de los datos técnicos les gustará saber que la respuesta en frecuencia anunciada por el fabricante es de 20Hz-20kHz, +/- 0’1dB, un registro poco habitual en amplificadores a válvulas “clásicos”.

Y de la tecnología más tradicional, atemporal me atrevería a decir, pasamos a la “high tech” de la fuente empleada: el streamer incluido en el preamplificador –“solid state” y con arquitectura analógica- MOON 791 de la canadiense Simaudio. Estamos ante una elegantísima e inmaculadamente construida electrónica de última generación que figura ahora mismo en la élite de los productos de su clase y de la que a grandes rasgos hay que apuntar un módulo digital “Hi-Res” a la última -compatible con archivos PCM hasta 384 kHz y DSD hasta DSD512- con procesado de señal de señal concebido para maximizar la precisión tonal, y, en el ámbito del software, la plataforma MiND 2, homologada Roon Ready, que permite una reproducción extremadamente fluida desde servicios de música online y bibliotecas locales.

Termino ya mi descripción del sistema propuesto por Werner realizando un breve apunte sobre el apartado conectividad, empezando por el imaginativo, al tiempo que ampliamente contrastado a nivel técnico, cable de interconexión firmado por la estadounidense AudioQuest, del que habría que destacar el esquema de Polarización de Dieléctrico de 72 V (DBS), que, junto con la denominada “Disipación de Ruido Basada en Carbono”, minimizan el ruido dieléctrico y su homólogo de radiofrecuencia. Más “convencional” en su configuración es el cable de conexión a cajas, que combina una generosa dotación de conductores agrupados en dos bloques: uno con 15 hebras de plata pura y otro con 15 hebras de cobre bañado en plata, estando cada bloque aislado por algodón y sellado en tubos herméticos. Este apartado del equipo se completa con un filtro de red cuya característica más significativa es que está específicamente concebido para suprimir la señal de corriente continua que por regla general está presente en la procedente de la red eléctrica, una señal que afecta negativamente los circuitos magnéticos de las fuentes de alimentación de todo tipo de electrónicas.

Un sonido fluido que invita a sumergirse en la música
Si el sonido de un equipo puede situarse entre un extremo en el que predomina la vistosidad al 100% y otro en el que la discreción absoluta, casi austeridad, lleva la voz cantante, en nuestro caso podría decirse que se nos propone un carácter sonoro ubicado en una especie de punto intermedio entre ambas opciones que invita a sumergirnos en la música gracias al equilibrio existente entre presentación relajada y fluidez tímbrica. Una percepción que se confirma espléndidamente durante la escucha, vía Qobuz, del intimista “Requiem” de Sigurd Islandsmoen editado por el sello discográfico 2L, en el que voces e instrumentos se entremezclan para ofrecernos una bella composición que resulta perfecta para evaluar un sistema de audio High End pensado en clave musical. Así, el uso del modo Ultralineal en las etapas de icon Audio para garantizar pegada sin renunciar a la dulzura tímbrica y asegurar de este modo una buena sinergia con las columnas M15, es debidamente correspondido por las muy “audiófilas” italianas en la forma de una zona media tímbricamente al punto, unos graves generosos, pero nada ampulosos, y unos agudos en las que la precisión tonal toma el mando frente a la capacidad analítica. Permítanme matizar el término “pegada”, que a menudo induce a confusión porque puede parecer un poco “bruto”, porque “nuestro” conjunto MOON-icon Audio-Sigma Acoustics va mucho más en refinamiento, aunando resolución sofisticada -léase todo lo contrario de la sobreactuación vistosa- e interacción musical en un todo extraordinariamente confortable. Interesante en este sentido es el uso del transductor AMT en la zona alta del espectro, por cuanto se nota que ha sido “filtrado” para respetar escrupulosamente la partitura que le ha sido encomendada. En este sentido, la escucha de los “Preludios” de Chopin y Scriabin (DG) a cargo del pianista y director de orquesta ruso Mikhail Pletnev me pareció poco menos que una revelación.

En definitiva, sinergia de verdad
Es lo menos que puedo decir sobre mi velada musical en Werner, aunque mi verdadero descubrimiento fue la grandeza de las etapas de potencia de icon Audio, mucho más todoterreno de lo que pensaba y que con las Sigma Acoustics M15 se entienden de maravilla al devolver la música a vida con brillantez, todo ello bajo el atento control de una de las mejores fuentes digitales para audio “desmaterializado” del momento.























