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Introducción

Son las 19 h. de una tarde de Septiembre. De momento, no hay nadie más en mi casa. A esta hora de la tarde la luz del sol tampoco molesta. El verano ya ha quedado atrás y la temperatura permite estar con las ventanas cerradas sin el aire acondicionado. Bien aislado y en silencio. Las Focal Electra 1008 Be llevan ya una semana de rodaje y mi oído se ha adaptado también a ellas. Después de algunas pruebas, les he encontrado una buena posición en la sala. Dejo el amplificador calentándose durante 30 minutos. Busco el cd The Wall (1982) de Pink Floyd y lo introduzco en el reproductor. Subo el potenciómetro un poco más allá de lo que la convivencia vecinal permitiría. Empieza, una vez más y sin restricciones, el espectáculo. La música, el ritmo, las guitarras, la percusión, el helicóptero… llenan la sala y desvelan una realidad cuya conclusión por mi parte quizá sea atrevida o incluso soberbia: todo lo que he leído y he oído comentar de las Electra Be hasta ahora es, en el mejor de los casos, incompleto.

Obviamente, no quiero decir que todas las demás reviews mientan y que yo sea el más sincero y perspicaz, no se trata de eso. Incluso es probable que todas esas pruebas y opiniones que hay por ahí, hayan observado matices y aspectos técnicos que soy incapaz de detectar. Pero hay algo que se les ha escapado a la mayoría, la esencia inexplicable que emerge de las Focal Electra 1008 Be, es la magia que generan. Es la espiral de sensaciones que son capaces de transmitir. Es su misma alma, totalmente ajena a los parámetros habituales con los que los reviewers intentamos juzgar los aparatos que testeamos. ¿Por qué digo todo esto en la introducción y no en las conclusiones? Pues, simplemente, porque quiero que todo lo que voy a exponer a continuación se interprete desde este prisma, y que el lector intente ponerse en mi lugar y haga un esfuerzo en imaginarse lo que estoy disfrutando mientras escucho las Focal, y al mismo tiempo escribo estas líneas.

Aspectos técnicos y constructivos. Metodología de la prueba

Tendré que hacer aquí una segunda advertencia, en las fotos los monitores Focal parecen más pequeños de lo que son en realidad. Sin ser muy altos, tienen una profundidad generosa y sobretodo un aspecto sólido y pesado. Precisamente esa rigidez en su construcción, junto con un diseño bien estudiado, serán parámetros que configurarán, como veremos, su peculiar sonido. Por lo demás, destaca el efecto perlado de la caja, que recuerda la carrocería de una berlina alemana de alta gama. La calidad de los materiales y acabados salta a la vista desde el primer momento.

La sensación es que estos monitores están preparados para gestionar una buena entrega de potencia. Según datos del fabricante, admiten hasta 150 W. Los transductores son también muy especiales, y a pesar de que en condiciones normales estarán ocultos, emergerán como protagonistas indiscutibles de este banco de pruebas. El famoso tweeter invertido de berilio está protegido por una rejilla imantada. El berilio, además de ser tóxico -yo no tocaría mucho la membrana-, tiene interesantes propiedades físicas debido a su ligereza relativa. El resultado final es una rapidez y precisión superiores, aunque rozando en circunstancias extremas, una cierta agresividad. Pero cuidado, esto último solo ocurriría, como vamos a comprobar, en grabaciones malas o comprimidas. El midwoofer por su parte, es un cono de 165 mm. de un compuesto patentado por la firma francesa, con un aspecto bastante rígido y denso, y que según especificaciones, baja hasta 46 Hz (+/- 3 dB.). El puerto bass reflex está en la parte trasera y tiene una original forma rectangular muy bien integrada en la estética de la caja. Por su parte, el frontal incorpora un marco metálico a la altura del tweeter con tornillos vistos, que transmite un aspecto técnico pero a su vez elegante al conjunto. En general, me gustan más las Focal con las rejillas puestas, no sólo por estética, sino incluso por sonido, ya que creo que contribuyen a repartir y tamizar las ondas sonoras. Por último, siguiendo la tendencia actual de muchos fabricantes, los conectores no permiten el bicableado. Están muy bien diseñados para poder apretarse sin necesidad de herramientas, optimizando en todos los casos un buen contacto.

Para la presente review he seguido mi metodología habitual, pero alargando un poco el período de rodaje y adaptación. Una vez concluido éste, hago un par de largas sesiones de audición para transcribir mis impresiones basándome en 10 o 12 cd que conozco bien. Pero en todo momento he tenido presente también experiencias previas con las Focal Electra asociadas a distintas electrónicas. No obstante, mi referencia comparativa serán mis Sigma T-11. El equipo asociado se basa en el Cambridge Audio 851A, con el que las Focal han llegado a tener muy buena sinergia -gracias también a los cables Inakustic Reference-, aunque su compañero ideal probablemente sería un amplificador de gama media-alta de más de 75 W, pero algo más sobrio que mi exhuberante Cambridge Audio. La sensibilidad declarada de 89 dB parece suficiente para asociarlas también a electrónicas de válvulas. Desde luego, como he podido comprobar, la dinámica es excelente, y aunque no he dispuesto de ningún amplificador a válvulas, me atrevería a decir que las Electra serán muy polivalentes en ese sentido.

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