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Auriculares circumaurales cerrados Meze Audio Strada: democratizando, con inmensa clase, la “galaxia Meze”

No se puede negar que la rumana Meze Audio es una de las marcas que más rápidamente ha conseguido posicionarse en lo más alto de una categoría de producto donde la competitividad y la consiguiente multiplicidad -en algunos casos desbordante- de opciones llevan la voz cantante. Cierto que hay auriculares para todos los gustos y bolsillos, por lo que es importante puntualizar que lo que acabo de decir también vale para los modelos destinados a la escucha musical en Alta Fidelidad, ya sean con conexión por cable o inalámbricos. Afinando un poco más, si nos concentramos en la categoría más tradicionalista, es decir los auriculares de toda la vida, y por tanto circumaurales -puesto que los de tipo supraaural omiten la precisa contribución al sonido aportada por el “cierre” del espacio acústico creado por las almohadillas y las orejas del usuario- con conexión por cable y sin ningún tipo de electrónica en su interior, vemos que, de nuevo, también la oferta disponible apabulla. Llegados a este punto, si investigamos lo que nos proponen los establecimientos especializados patrios más duchos en la materia nos daremos cuenta de que la “excelencia Hi-Fi”, alias High End asequible, en auriculares que realmente “se vende” corresponde a la zona que abarca desde 500 hasta unos 1.200 euros, cifra esta última a partir de la cual empieza un universo de exclusividad capitaneado por marcas como Stax, Audio-Technica, Focal, Meze, Final, Grado, Audeze, Sennheiser, Denon o Dan Clak Audio, por citar nombres ya consolidados a escala planetaria. Pues bien: el protagonista del presente análisis es una propuesta que se engloba a la perfección en la categoría “comercial” a la que me acabo de referir. Su nombre es Strada, acaba de ver la luz y está firmada la mencionada Meze, siendo su principal característica el uso de transductores electrodinámicos montados en cascos adaptados de los aclamados Liric, todo ello rematado por una fabricación, unos acabados y una presentación excelsos.

Un ejercicio de estilo resuelto con honestidad y autoridad

Si reflexionamos con calma sobre lo que pedimos a unos buenos auriculares, puede decirse que, con la excepción de la presentación espacial, que también, aunque menos, es básicamente lo mismo que a unas cajas acústicas. Y la misma regla de tres hay que aplicar para lo que no queremos: distorsión, coloración, curva tonal desequilibrada, resolución deficiente y capacidad dinámica limitada. A partir de aquí, y aplicando las debidas consideraciones en términos de escala dentro del contexto, insisto, de los auriculares “tradicionales”, las recetas susceptibles de llevar a buen puerto el objetivo fijado son múltiples tanto en el ámbito conceptual como en el formal: cascos abiertos, cascos cerrados, transductores electrodinámicos, magnéticos planos/isodinámicos, electrostáticos, cables de grado audiófilo intercambiables, construcción física de los cascos y de las almohadillas y un largo etcétera. A todo lo dicho habría que sumar, al igual que sucede con las cajas acústicas, aspectos relacionados con el comportamiento “eléctrico”, es decir la sensibilidad y la impedancia, por cuanto a la postre determinan la compatibilidad con la electrónica de ataque, y, muy importante, la polivalencia. ¿Por qué? Pues porque la electrónica en cuestión puede ser desde un smartphone o un reproductor portátil hasta un amplificador -que además puede incluir un DAC- portátil o estacionario, sin olvidar cualquier fuente clásica, léase un reproductor de discos ópticos o un giradiscos, en este último caso vía amplificador integrado o preamplificador.

Presupongo que prácticamente todo lo que acabo de decir debería estar en la mente de los ingenieros de Meze cuando decidieron desarrollar nuestros invitados: los Strada. Si echamos un vistazo al catálogo de auriculares circumaurales de la firma rumana, deducimos casi de inmediato que para recortar precio -a fin de ceñirse al abanico de 500-1.200 euros al que antes he hecho referencia- sin hacer lo propio con la musicalidad y mantener el listón en calidad de fabricación y materiales, la única solución posible era sustituir los elaborados y caros transductores isodinámicos que equipan la totalidad de la élite de la marca -Elite Tungsten, Empyrean II, Poet y Liric- por una opción más económica. Una solución ya adoptada por el modelo con cascos abiertos por su zona posterior 109 Pro y que ahora se vuelve a utilizar en la versión de los mismos con cascos cerrados que además se ofrece por el mismo precio: el uso de transductores electrodinámicos.

Una vez efectuadas las presentaciones, lo primero que diré de los Strada es que de su embalaje externo hay que olvidarse una vez tenemos el producto en nuestras manos, porque su único cometido es evitar daños en el transporte. A partir de ahí, empiezan las “sorpresas”, todas ellas agradables, siendo la primera un estuche duro de auténtico lujo en cuyo interior hay además una elegantísima bolsa -realmente “pija”; no exagero- que alberga el cable de conexión y un adaptador de clavija de 3’5 mm a 6’3. Por lo que respecta a los auriculares propiamente dichos, son una verdadera preciosidad, amén de un dechado de modernidad e inteligencia en lo que respecta tanto a la diadema como a las almohadillas -cuya fijación magnética facilita enormemente su sustitución- y el sistema de ajuste. Es evidente que Meze no ha efectuado sacrificios en el ámbito constructivo -los Strada están hechos a mano con un grado de precisión encomiable- ni de los acabados, porque al magnesio empleado en el chasis para ganar ligereza y rigidez a partes iguales hay que añadir el ébano Macassar -una madera dura y pesada con un que va de perlas para los recintos acústicos y cuyo característico grano natural marca la diferencia en lo estético- en los cascos y la terminación -también a mano, con cuatro capas en total- de los mismos en un color verde que me parece muy distinguido.

Es profundizando en la ingeniería de nuestros invitados cuando nos damos cuenta de las diferentes astucias realizadas para que los Strada exhiban un innegable punto de exclusividad por 799 euros: la aplicación, en línea con lo habitual en las marcas que consideran la coherencia conceptual un valor innegociable en sus productos sea cual sea el segmento de precio en el que se engloben. En concreto, me gustaría apuntar dos elementos que ilustran a la perfección mis anteriores palabras: por un lado, el uso del mismo transductor electrodinámico que equipa los antes mencionados 109 Pro, aunque modificándolo para que se adapte a un funcionamiento en un recinto cerrado, y, por otro, el rediseño de la parte interior de los cascos de los Liric -ahora en su segunda generación y cuya versión original analizamos en https://hifilivemagazine.com/meze-audio-liric-2/– para que alberguen un altavoz electrodinámico. En ambos casos se trata de una sabia aplicación de economías de escala teniendo siempre en mente el objetivo de ofrecer un sonido lo más natural posible, incrustado en el ADN de Meze y que tan buenos dividendos le ha proporcionado entre aficionados y crítica de todo el mundo.

Concentrándonos en el transductor empleado, se materializa en una cúpula de material compuesto -celulosa reforzada con fibra de vidrio- de 50 mm cuya forma en “W” permite minimizar las resonancias estructurales, al tiempo que una suspensión periférica de polímero policristalino -con ranuras dispuestas en un ángulo de 45’5º- revestido de berilio por PVD -recuerden: “Deposición Física de Vapor”- maximiza la rigidez sin añadir peso, y, en consecuencia, mejora el comportamiento en la fundamental respuesta a los transitorios. Por si esto fuera poco, la totalidad del conjunto móvil, que mide 50 mm de diámetro, es adicionalmente fijado por un anillo estabilizador de cobre y cinc que incrementa la absorción de vibraciones y por lo tanto reduce aún más la distorsión. Ya para finalizar, me gustaría apuntar un aspecto “práctico”, aunque nada desdeñable, de los Strada: una construcción modular que facilita su mantenimiento.

Una escucha muy confortable a todos los niveles

Muy cómodos gracias al acolchado con patrón simétrico en cruz del interior de la diadema y al sistema de ajuste -al principio algo incómodo, aunque luego uno se acostumbra fácilmente- de los cascos, los Strada gustan desde el primer momento. Para escucharlos, utilicé el muy solvente -literalmente imbatible en términos de relación calidad/precio si consideramos el contexto actual del mercado y a pesar de su “antigüedad”- reproductor digital multiformato OPPO BDP-105D y el excelente -aunque últimamente me está dando problemas con Qobuz- streamer RS150B de HiFi ROSE, en este último caso vía preamplificador Sony TA-ER1 al carecer el precioso surcoreano de toma de auriculares… ¡en fin, “frikadas” del High End!

El tópico a la hora de evaluar auriculares circumaurales cerrados casi obliga a decir que su sentido de la aireación es inferior a la de sus homólogos abiertos, y también que un buen diseño acústico en los primeros conduce a una musicalidad similar a la de los segundos. Pues bien: con los Strada lo primero que hay que decir es que aportan un buen -aunque no “agresivo”- grado de aislamiento que permite disfrutarlos durante mucho tiempo -los escuché durante una hora larga- sin que acaben causando un cierto grado de fatiga, algo que achaco por un lado a su innegable comodidad -el acolchado de la diadema me parece cojonudo- y, por otro, al uso de un diseño acústico en buena medida importado de un producto equipado con unos transductores cuya presentación sonora es, independientemente del tipo de casco empleado, intrínsecamente abierta y por lo tanto espaciosa. Por ejemplo, la escucha de una cuidadísima remasterización del  emblemático “Tarkus” de Emerson, Lake & Palmer -publicado originalmente en junio de 1971- rubricada por la japonesa JVC procesado K2 HD- permite darse cuenta del aplomo de los Meze a la hora de restituir una grabación repleta de matices acompañada de una dinámica espectacular -hay trozos en los que el ritmo es endiablado- en la que hay también espacio para la profundidad vocal manteniéndose en todo momento una muy buena separación instrumental, y, en el caso de la voz. Muy lograda es asimismo la reproducción de los graves, con mención especial para la versión intencionadamente sobrecargada de los mismos que campa por sus respetos en el omnipresente álbum “Lux” de “nuestra” Rosalía; incluso el, para mi gusto, totalmente fuera de lugar párrafo rapero final, es transcrito por los Strada sin perder la compostura.

¿Son, pues, nuestros invitados, perfectos? ¡De ningún modo, ya que para eso están sus ilustres hermanos mayores equipados con transductores isodinámicos! Esto significa que se echa en falta, siempre dentro del contexto del High End, una mayor transparencia tanto en lo tonal como en lo espacial, con lo que ello comporta en términos de realismo en los ámbitos de la precisión tonal y la escena sonora. Por el contrario, la curva tonal subjetiva está muy bien equilibrada, lo que hace de los Strada un genuino todoterreno en materia de géneros musicales.

En síntesis

Por el precio al que son ofrecidos, los Meze Strada entran de lleno en esa categoría, que tanto me gusta, de los productos deseables porque no cansan nunca pese a la lógica compactación de la escena sonora que ofrecen como consecuencia de su condición de auriculares cerrados. Una propuesta, en síntesis, muy atractiva que hará las delicias de quienes busquen exclusividad sin complicaciones, pero exclusividad al fin y al cabo, en audio personal independientemente de sus preferencias musicales. 

Ficha Técnica

  • Tipo de producto: auriculares circumaurales con cascos cerrados por su zona posterior y conexión con cable.
  • Transductor utilizado: electrodinámico de 50 mm de diámetro.
  • Diafragma del transductor: celulosa reforzada con fibra de carbono más suspensión periférica de polímero semicristalino recubierto de berilio y anillo perimétrico estabilizador de aleación de cobre y zinc.
  • Respuesta en frecuencia: 5-30.000 Hz.
  • Impedancia: 40 ohmios.
  • Sensibilidad: 111 dB a 1 mW/1 kHz.
  • Peso: 330 g.
  • Precio de venta al público recomendado: 799 euros.
  • Importador: www.decineaudiovideo.com 

 

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