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Hace tiempo asistí a un acontecimiento sonoro que me dejó perplejo por el resultado final. Era como presenciar en directo un espectáculo de magia y acabar igualmente con la misma frase con la que todos nos quedamos ante un buen show, “¿cómo lo ha hecho?”.

Ante una instalación hiend de altísimo nivel, un alquimista de Cádiz llamado Jose Manuel Jiménez, ubicó su preamplificador en aquel sistema y tanto el propietario de éste como yo, no dábamos crédito. Ni un defecto, ni una frecuencia en discordia. Nada. La perfección pura.

Pues bien, aquel previo fue el primero de la marca Neutral Audio cuya andadura comenzaba en aquellos días, y un servidor tuvo el privilegio de asistir a aquella demostración de efectividad, sin paños calientes ni sensaciones subjetivas.

A día de hoy el catálogo de la firma gaditana se ha multiplicado exponencialmente y encontramos numerosos aparatos de muy alta calidad, e incluso cables de interconexión cuya revisión me ocupa. Todos los productos comparten una misma receta, el paso de la señal eléctrica por unas cajitas llamadas D.R.E.I (Dinamic Reduction of Electronic Interactions). Si alguien se perdió Muzzy de peque o dejaron la academia de inglés por pereza, incluso así, podríamos adivinar que se trata de un proceso de reducción de interacciones electrónicas que perjudican el resultado final de la señal sonora en el trayecto hacia los altavoces. Neutral Audio opta por eliminarlas, pero como en los grandes logros, el modus operandi es absolutamente un secreto. Y en los cables han aplicado la misma premisa, lo cual me imposibilita cualquier explicación técnica de su funcionamiento.

La calidad constructiva del cable Drei es buena, y externamente se encuentra protegido por una funda de nylon de color negro y blanco, que deja vislumbrar el color azul interno del cable. Los conectores son de buena calidad -bañados en oro-, y se encuentran personalizados con el nombre de la firma.

En cuanto a su construcción interna, destacar que están confeccionados con hilo de plata rodeado con cobre.

Aspecto vital en cuanto a su estructura, es que estos cables poseen la peculiaridad de ser cables activos y por lo tanto llevan un pequeño transformador que se conecta desde la red a cualquiera de las dos entradas que posee la caja DREI. En caso de adquirir más cables para el resto de tu sistema, bastaría con un solo transformador para alimentar los demás cables mediante un simple puenteo de estos. De ahí las dos conexiones que lleva cada modulo DREI, una para emplearla de entrada y otra para una posible salida.

Los cables que amablemente me ha cedido Jose Manuel Jiménez son el modelo RCA DUO, cuya peculiaridad es que tanto el cable left de interconexión como el right, participan de la misma caja DREI. Los modelos con caja DREI independiente son algo mas caros, pero aun así son una ganga si consiguen lo que con vehemencia anuncian.

Estos modelos denominados simplemente DREi RCA, que disponen de un módulo DREi por canal, están pensados para su utilización en etapas monofónicas, aparte de presentar un sonido ligeramente más definido.

Hay que decir que el fabricante hace hincapié en que el cable tiene un proceso analógico 100% y en ningún caso se trata de un ecualizador ni nada por el estilo.

Además, en un alarde de sinceridad, el fabricante nos hace esta recomendación que transcribimos textualmente: «Como fabricante, para obtener los mejores resultados de nuestra tecnología, recomendamos las pruebas del CABLE DREi en un sistema de audio con suficiente potencia y cajas con varios altavoces, filtros pasivos y de tamaño suelo, descartando monitores o cajas de 2 vías».

Ante tales expectativas, el día que llegaron a mis manos no pude aguantarme las ganas de probarlos, y por la noche, ya tranquilo en mi sala tras un día complicado, pese a que recomiendan un mínimo de una hora de calentamiento inicial y 240 horas de rodaje con música hasta ver su sonido optimo, los coloqué según viene explicado en el folleto adjunto y a escuchar.

La escucha

Al principio noté como en el transcurso de esa primera hora inicial desde su conexión, el cable pasó de ser incomodo de escuchar a tornarse controlado cada vez más. Pese a ello, cierto halo estresante circulaba entorno a su sonido. Lo cierto es que decidí acostarme, con la esperanza de que por la mañana mejorase su rendimiento y lo dejé rodando con el reproductor de CD en bucle.

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