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De hecho, esta etapa me estaba pareciendo algo más dulce, pero también algo más oscura, así que después de las primeras pruebas y de unas cuantas horas y días de disfrute, llegó le momento de empezar a hacer algunas pruebas y cambios. Desde luego lo tenía fácil con mi XA30.5 allí mismo: bastó colocarla cerca para tener ambas calientes –por cierto ambas se calientan mucho–, y cambiar los cables del previo –siempre XP10– hacia una u otra etapa, cambiando también los cables de altavoz lógicamente. Y enseguida pude confirmar dos cosas que por evidentes no resultaron menos sorprendentes, tratándose de dos etapas del mismo fabricante y con unos componentes internos muy similares, si bien con muy diferente ajuste: la XA30 ofrece más definición y un sonido más abierto por arriba, pero también una base, unos cimientos si podemos llamarlo así, mucho menos sólidos que la X250. Comparándolas uno entiende que Pass ofrezca las dos versiones, las dos gamas de hecho porque son dos gamas que discurren en paralelo, pues son dos sonidos bien diferenciados, dos sonidos que se adaptarán a diferentes usuarios… y cajas, no lo olvidemos porque esto depende de cómo cada etapa se adapte a cada caja. No sé si sería tan fácil como contar con una sola gama y un interruptor que permitiera cambiar de un modo a otro –más potencia y clase AB, o menos potencia en clase A– como sí existe en algunos otros fabricantes, pero ésa es la sensación al comparar estas dos etapas. Y, lo peor, es que ¡me cuesta saber cuál prefiero! Creo que elegí bien cuando me quedé mi XA30.5 pues para mi música y nivel de escucha aprecio ese extra de definición –siempre con dulzura–, pero voy a echar mucho de menos el enérgico empuje y la apertura desde abajo de la X250.

Pass X250 junto a XA30

Me apetecía mucho probar estos aparatos por separado, y fue un placer probarlos juntos, pero no iba a quedarme con las ganas de comprobar qué podían ofrecerme cada uno por su cuenta. Por eso, y además de las pruebas ya comentadas comparando etapas en el salón, el previo estuvo un tiempo con la etapa XA30.5 en el sótano alimentando las transparentes Allegro y enfrentándose a otras opciones –pasivos o DAC directo–. En este ambiente, en una sala con acústica mucho más controlada y con cajas super-transparentes, pude confirmar aquella sensación que me dio el previo en el otro equipo, y que me sorprende al conocer la filosofía de Pass, es decir, que un previo debería ser lo menos intrusivo posible y limitarse a seleccionar fuente y regular volumen. El XP10 hace algo más, por un lado permite que cada fuente potencie lo mejor de sí misma y por otro lado les aporta a todas una cierta dulzura común, algo que hace que la escucha con él en el sistema siempre sea agradable, pero que cuando me tenía que poner “las gafas de probador” me costara más trabajo, por ejemplo, distinguir entre varios DAC con sus niveles de salida igualados –aparte de los míos tenía uno a prueba en esas fechas–.

Pass XP10 detalle perfiles

La prueba del algodón es enfrentar al previo con un DAC cuya salida tenga control de volumen, es decir que no “necesita” previo, lo que hice con el Auralic Vega. Esta fuente sigue siendo para mí toda una referencia –hay que ascender mucho, mucho, en la escala monetaria para encontrar algo “mejor” y ya estaremos en el terreno de los matices– y entre otras cosas su salida analógica no sólo es detallada y precisa, sino que también sabe evitar irse hacia el lado analítico de las cosas. Por ello, al escuchar el Vega a través del previo Pass aprecié que perdía un punto de su detalle y precisión, pero ganaba ese mismo punto en dulzura, aunque el Auralic no necesitara esa dulzura. Me queda claro que éste es un previo que recomendaría sin dudar a quien esté buscando un sistema musical con el que disfrutar de cada disco y que le ayude a olvidarse del equipo o de sí éste o aquél DAC o lector digital suena más o menos analítico, pero también es un previo que pediría probar antes de decidir a quien sea más amigo de andar buscando el –escurridizo o inexistente– “grial” y que obtenga igual placer cambiando cables que cambiando discos… pues tal vez sería un freno a su afición-obsesión –¿o quizás sería lo que precisamente deberíamos recomendarle?–. Algo a tener en cuenta también es que probé el XP10 con etapas Pass y cajas de buena sensibilidad: su ganancia no es muy alta –aunque se puede aumentar en el menú como comenté–, y es posible que se quedara corta con otras etapas de ganancia algo inferior a la habitual o/y cajas más “duras”.

Pass XP10 mando

Al final y aunque el previo Pass parece «homogeneizar” fuentes, ésa es su virtud: conseguir coherencia a cualquier volumen y con cualquier música. De otra forma podemos tener alguna ventaja en transparencia con una fuente directa y un volumen determinado, pero curiosamente no es una ventaja que se mantenga siempre, hay momentos en que notas al equipo «perfecto» y otros en que «falta o sobra algo», mientras que con el previo directo siempre hay un equilibrio.

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