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Las DeVore Orangutan presentan unas especificaciones técnicas, que las convierten en las compañeras ideales de prácticamente cualquier amplificación a válvulas. La numeración que figura en el nombre de este modelo, hace referencia a la sensibilidad que ostentan de 96 dB. Pero tan importante o más que su sensibilidad es su bondadosa impedancia de 10 Ohm, situándose la mínima en 8,75 Ohm, realmente un sueño hecho realidad para los numerosos amantes de las válvulas.

Sonido

A pesar de tener delante mía el coqueto Dueundici de Mastersound mirándome y pidiendo que lo pusiera para acompañar a las Orangutan, quise resistirme inicialmente a su instalación y comenzar mi primeras escuchas con mi amplificación habitual. Cierta inquietud me acompañaba mientras conexionaba las cajas, pensando si mis etapas con su gran tamaño y diez válvulas de potencia por canal, no introducirían al sonido algún molesto zumbido o pitido, que una caja tan sensible pusiera en evidencia de manera sorpresiva. Para mi satisfacción, esto no ocurrió, la sinergía de las DeVore con mi amplificación fue positiva y pude escucharlas una semana con ella hasta que me familiaricé con su sonido.

Durante estos primeros días, me dediqué también a jugar con la posición de las cajas en mi sala, buscando su mejor emplazamiento. Problemas de graves descontrolados o enfatizados por paredes próximas no tuve, pues tengo la suerte de poder separarlas como mínimo dos metros de la más cercana. Por lo tanto, esquivados inconvenientes mayúsculos, sólo me faltaba el ajuste fino que toda caja acústica requiere, y que conseguí cerrando el ángulo de inclinación de ellas, dejándolas totalmente enfocadas hacia el punto de escucha. Una pequeña apertura sobre este emplazamiento ideal, produce un gran cambio en el comportamiento general de la caja, volviéndola más torpe, oscura y poco focalizada.

Perfectamente situadas, pronto aprecié que las Orangutan son unas cajas poderosas, capaces de acomodarse tanto a estancias medianas como a salas más generosas como la mía, llenando sin problemas mis 60m cuadrados de música con una escala muy convincente. Su amplia respuesta de frecuencia, de 25Hz a 31 kHz, nos muestra unas frecuencias graves contundentes, que proporcionan el apoyo y la base necesaria al resto de frecuencias para crecer y recrear una gran imagen sonora con una presión acústica muy buena.

La característica principal a destacar tras escuchar con atención las DeVore durante unos días, es su equilibrio general que proporciona un sonido muy coherente y con todas las frecuencias perfectamente integradas, siempre al servicio de la música. Las citadas frecuencias graves, cuya extensión convierten a las Orangutan en unas cajas casi full range, son profundas y definidas. Un diseño de 2 vías, en el que su woofer baje a 25Hz, puede despertar en algún aficionado un cierto recelo pensando que su agilidad no debe ser la mejor de sus virtudes. Podemos estar tranquilos en este aspecto, pues estas cajas ni destacan por una rapidez extrema, ni por una lentitud que las emborrone o ensombrezca, son como todo su sonido equilibradas, creíbles y con la agilidad necesaria para reproducir con acierto cualquier género musical con solvencia. Lo cierto es que John DeVore ha resuelto este problema desde un punto de vista muy audiófilo y nada espectacular, equilibrio y respeto al contenido musical. Se nota que John es músico además de diseñador y estas cajas están muy enfocadas a dejar el protagonismo a la música y no a lucirse ellas mismas. El pequeño pero matón Dueundici consiguió un control de dicha franja de frecuencias igual de bueno que mis etapas Jadis JA200, lo que certifica la bondad de las Orangutan y presenta la mayor de sus virtudes, su elevada sensibilidad.

Gracias a esta característica, adquirir unas DeVore Orangutan O/96 o cualquier otra caja similar, puede desvelar ante nosotros un horizonte nuevo de utilización y de disfrute, que puede cambiar nuestra manera de degustar la música y hasta de entenderla. Ejemplo perfectamente extrapolable a muchos aficionados, podemos considerar esta misma prueba, en la que el relevo de mi relativamente dimensionada amplificación por el Duenundici, acarrea una serie de consecuencias positivas que paso a enumerar. En primer lugar un ahorro en la factura eléctrica considerable. No puedo obviar también la consiguiente reducción de calor en mi sala, hecho vital sobre todo para los que vivimos en la zona sur de España. Pero el aspecto más importante a destacar, es el aumento de calidad que trae de la mano la sencillez en el diseño de una electrónica single ended, más sí está configurada sobre un triodo puro. Como en otros muchos campos de la vida, en el audio también podemos aceptar como válida la premisa de menos es más, y una electrónica de diseño simplista, puede otorgarnos una calidad sonora difícil de encontrar en diseños más complejos, incluso de muy superior precio. Todas estas sustanciales mejoras, que pueden presentarnos unos cambios positivos en la física de nuestro sistema, además de en su sonido y en nuestro disfrute, tienen su génesis no lo olvidemos en el hecho de disponer de unas cajas acústicas como estas DeVore Fidelity con 96 dB de sensibilidad.

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