
Bill Low, Fundador y CEO de AudioQuest: “la verdadera frontera en audio es reducir el ruido”
AudioQuest es una marca que no necesita presentación entre los entusiastas del sonido absoluto -y, desde hace un buen cuarto de siglo, también de la imagen perfecta- gracias la preservación de una filosofía que le ha permitido equilibrar innovación, tecnológica puntera -y además permanente- con un sano espíritu comercial. Como consecuencia de ello, la firma estadounidense mantiene intacta -¡desde hace casi cuatro décadas!- su privilegiada posición en la cúspide del High End, hasta ser uno de las pocas compañías de su especialidad que continúan aportando frescura y admiración a un sector en el que a menudo se piensa que ya está todo hecho. En mi condición de conocedor de primera mano -incluso desde antes de que llegara a nuestro país a finales de la década de los 80’ del siglo pasado- de la trayectoria de AudioQuest, no me cabe la menor duda de que una de las claves de su éxito a todos los niveles es la permanencia en el puente de mando de quien la fundó en el ya lejano 1980: William -Bill- E. Low. Personaje carismático donde los haya, el Sr. Low, a quien entrevistamos en exclusiva el pasado mes de mayo en el cuartel general de la barcelonesa SiT&B, importador exclusivo de la AudioQuest para nuestro país, y con quien departimos en el certamen High End Vienna 2026, continúa siendo un torbellino por el entusiasmo casi adolescente que desprende cuando habla del qué y el porqué de su celebrado proyecto empresarial. En las líneas que siguen intentaré -repito: intentaré- glosar los aspectos más relevantes de nuestro encuentro barcelonés, y digo encuentro porque entrevistar a Bill Low no es cosa fácil como consecuencia de la velocidad y la profundidad con la que expone sus ideas.
Una pequeña reseña histórica para situar el texto en su contexto
Hace casi 26 años, que se dice pronto, escribí lo siguiente: “AudioQuest es el resultado de un exitoso viaje personal de Bill Low -su fundador y alma indiscutible- en la búsqueda de la verdad absoluta en la escucha musical, un viaje que empezó en 1980 y que le ha llevado a las más altas cumbres en la reproducción de la música grabada, que revolucionó gracias a su personal visión mezcla de ciencia, tecnología punta y un riguroso empirismo. Para AudioQuest, objetivo de cualquier cable no es sino transportar una señal de audio -o de vídeo- sin cambiarla. Desde los orígenes de la marca, sus ingenieros han estado trabajando muy duro para comprender el modo en que dicha señal es modificada en el interior de un cable y minimizar los efectos de estos mecanismos de distorsión. Cada cable AudioQuest, desde el más asequible hasta el más caro, ha sido diseñado para minimizar cambios. Los problemas que se pretende resolver son los mismos para cada modelo, aunque a medida que se progresa a través de diferentes niveles de sofisticación se consigue minimizar de un modo más efectivo los mencionados cambios para permitir que todo el poder y la belleza de la música se transmitan intactos. Evidentemente, el mejor cable es siempre el mejor cable, pero hay que tener en cuenta que su precio podría convertirle en inapropiado en un sistema particular.” Es bien sabido que cada uno de los grandes creadores de cables de audio tiene su propia vía para resolver un problema reconocido por todos. En el caso de AudioQuest, el parámetro clave en el diseño y construcción de todo tipo de cables se llama geometría. Así, un cable puede tener dos o más conductores, gobernando la disposición de los mismos su interacción magnética, además de la capacitancia y la inductancia del cable. Hay personas que todavía piensan que la capacitancia y la inductancia son las únicas variables importantes en el diseño de cables. Ambas provocarán un filtrado predecible y medible, así como un progresivo desplazamiento de la fase en las frecuencias más altas. Sin embargo, ni la capacitancia ni la inductancia pueden ser tratadas como una especie de llave mágica que nos llevará a obtener unas prestaciones óptimas. Por tanto, AudioQuest considera que el único enfoque productivo estriba en crear cables que no posean ni una capacitancia ni una inductancia particularmente alta. Evidentemente, los problemas que se dan en los cables de conexión a cajas acústicas son los mismos que deben ser resueltos en la interconexión entre elementos, aunque la importancia de dichos problemas varía.

En los cables de modulación, el efecto pelicular, la interacción eléctrica, la interacción magnética y la calidad de los materiales utilizados en la fabricación de los conductores son problemas básicos mientras que el efecto secundario de la modulación mecánica del cable debida a los campos magnéticos es sustancialmente reducido. Por el contrario, las investigaciones llevadas a cabo por la firma californiana le permitieron llegar a la conclusión de que el comportamiento eléctrico del dieléctrico -material aislante- es mucho más importante en los cables de interconexión. La implicación del dieléctrico, la manera en la que un material particular absorbe y libera energía, tiene un profundo efecto en la música. El problema real es que cualquier material aislante situado cerca de un conductor se comporta como un condensador que almacena y posteriormente libera energía. Todos los dieléctricos absorben más energía en las frecuencias más altas, pero algunos de ellos son más lineales en su comportamiento global relativo a la frecuencia. Asimismo, en los cables de interconexión el uso de bajas capacitancias permite minimizar la cantidad de energía que se almacena en el dieléctrico.
¿Entrevistar a Bill Low? Más bien un híbrido entre conversación y clase magistral
El propio Bill afirma, siempre orgulloso, aunque, en voz baja, “disculpándose” un poco porque sabe que su entusiasmo le desborda, que cuando le preguntan sobre AudioQuest y las ideas que sustentan el prolongado éxito de la marca tiende a extenderse. Obviamente, nuestro encuentro no fue una excepción, hasta el punto de que me atrevería a decirles que organizar el torrente de ideas expresado por mi brillante interlocutor me llevó su tiempo. Así pues, utilizando como punto de partida mi conocimiento de la marca AudioQuest, con especial énfasis en los elementos que conforman el que podríamos denominar “cuerpo” de su filosofía de base, pregunté a Mr. Low sobre la justificación de los mismos y su vigencia en el contexto de un sector que ha experimentado profundos cambios en las últimas décadas.
*Hifilive: Desde siempre, uno de los elementos clave de AudioQuest en lo que a concepción de sus cables -sean del tipo y del precio que sean- se refiere ha sido la geometría de los conductores empleados en los mismos. ¿Sigue teniendo este aspecto la misma relevancia?
*Bill Low: En mi caso, les diré que al no saber ingeniería y por lo tanto no tener conocimientos detallados en tecnología, estuve totalmente abierto a investigar. Por otro lado, los ingenieros no suelen escuchar, al tiempo que considero que el conocimiento en sí también es un tipo de limitación por cuanto considero que la vida es un experimento. Por lo tanto, mi enfoque siempre ha sido ir dando forma a lo que busco del mismo modo que hace un escultor con su obra. Concretando un poco, le diré que en el caso de los cables de conexión a cajas acústicas utilizamos cables de diferentes tamaños con el fin de llevar a buen puerto un hecho que no se puede medir: la percepción. Un fenómeno en el que son dos los componentes involucrados: el cerebro, que juega el papel de procesador (CPU), y los oídos, que actúan como micrófonos. Puesto que el tiempo mínimo que necesita el cerebro para captar una información es de 50 ms, la importancia que adquieren las no linealidades de la respuesta en fase –“Phase Shift”- cuando escuchamos música es crítica. Al fin y al cabo, toda composición musical empieza en la mente del músico y usamos micrófonos para capturarla.

*Hifilive: ¿Puede afinar su reflexión anterior comentando algún modelo emblemático que permita conocer de una forma más “práctica” la filosofía que hay detrás?
*Bill Low: Concentrándome en el uso de múltiples conductores en los cables de conexión a cajas acústicas, considero que el modelo Dragon original, que data de 1995, es un buen ejemplo de lo que me acaba de preguntar. Se utilizaban 20 conductores -10 para la polaridad positiva y 10 para la negativa- dispuestos en círculo para minimizar el efecto pelicular o “skin effect”. Luego se utilizaron 16 conductores, lo cual implicaba menos interacciones eléctricas y menos coste… ¡pero también sonaba mejor! ¿Qué hicimos? Básicamente, cambiar los diámetros de los conductores, siendo lo único que nos guiaba intentar vislumbrar -en línea con lo que comentaba antes- lo que el cerebro interpreta. Si se me permite el símil, la idea que subyace en este enfoque -es decir “jugar” con el tamaño de los conductores y los “artefactos” inherentes a los mismos- es hacer en el ámbito del audio lo mismo que el control -electrónico o con una lente- “sharpness” -nitidez, definición- en el del vídeo, léase en televisores y videoproyectores.
Le diré asimismo que en el modelo mencionado se utilizaban conductores de 4 tamaños. Y también que muchos elementos conceptuales de los cables AudioQuest no han cambiado desde los años 90’, algo que corrobora la validez de su planteamiento de base. A su vez, esto nos lleva a un tema crucial: en términos generales: no existe ninguna caja acústica neutra, siendo por tanto la relación de la misma con el amplificador que la excita más importante que nunca. Una reflexión adicional: en vídeo, un filtro gris es neutro, pero la realidad es que la percepción humana no es neutra. De ahí que, para un diseño de cable -ya sea de conexión a cajas o de modulación- determinado, se pueda ir ganando en calidad, pero no en color, que se mantiene. Por el contrario, los cables de alimentación deben ser elegidos por su falta de carácter.
*Hifilive: ¿Puede darnos unas pinceladas sobre los materiales y tecnologías empleados en sus cables y la evolución seguida por los mismos?
*Bill Low: En 1987, nuestro material de referencia era el OHCC originario de Sumitomo Metals. Hemos continuado con nuestra predilección por los metales procesados en Japón, habiendo incorporado recientemente varios firmados por Hitachi. Lo que sí me gustaría apuntar es que el cobre de ahora es superior a la plata de antes, una realidad perfectamente constatable en los modelos de nuestra gama BASS. En términos genéricos, ahora se dispone de más conductividad, lo que reduce el efecto pelicular, gracias a, entre otras cosas, la existencia de metales con estructura amorfa, es decir sin grano. A ello hay que añadir desarrollos tecnológicos exclusivos de AudioQuest como el DBS, siglas de “Dielectric-Bias System” o Sistema de Polarización del Dieléctrico y que en la práctica constituye una manera muy efectiva de mejorar la interacción entre cables -interconexión, cajas acústicas y red- y electrónicas partiendo del hecho de que, en los dieléctricos o aislantes, el efecto de la tensión positiva es superior al de la negativa. En términos de concepto, el DBS es idéntico en todos los modelos que lo incorporan, siendo las diferencias de precio debidas fundamentalmente a los materiales empleados.
*Hifilive: En su condición de creador de éxito en un sector tan complejo como el del audio de alta calidad, y no digamos ya en el del audio High End, nos gustaría conocer sus impresiones sobre la evolución del mercado y lo que nos depara el futuro.
*Bill Low: En mi opinión, el negocio de la Alta Fidelidad se basa en efectos especiales. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que a la hora de escuchar música lo que buscamos es repetir sensaciones que nos emocionaron, y, en esencia, todo lo que la tecnología nos ha traído desde, por ejemplo, los años 70’, ha ido en esa dirección, buscando diferencias sensibles en parámetros como la resolución y el ruido. De ahí la idea de relación calidad/precio en función de la emoción por cuanto experimentamos el mismo placer con un radiodespertador de 100 dólares en la habitación de un hotel que con un sistema de 30.000 dólares en la sala de estar de nuestra casa. De lo que se trata es de que se pierda la menor cantidad de información posible puesto que, por regla general, en todo lo que vemos nos perdemos un montón de información. Esto comporta la exigencia de que la ciencia sea humilde, mientras que la ingeniería -aplicación de aquélla- es una cosa muy distinta. En estas coordenadas, puede decirse que el walkman lo cambió todo al ofrecer la posibilidad de llevar un equipo de audio completo en el bolsillo. En cualquier caso, si el precio de un producto o equipo se multiplica pero nos da placer, perfecto. Y es que la relación del ser humano con la música no ha cambiado. Viajando atrás en el tiempo, les diré que, en 1987, en EE.UU. todo el mundo quería un equipo de Hi-Fi; y también que, en mi opinión, la Alta Fidelidad de hoy en día no es mejor que la de entonces ya que la recreación exacta de los músicos -por ejemplo, un concierto en el Carnegie Hall- en casa todavía no es posible. A finales de los 90’, el mercado tuvo un bajón motivado por el relevo generacional, pero en la década siguiente apareció una nueva generación de aficionados que añadieron la imagen -a mí me gustan mucho las películas y tengo en casa un televisor OLED enorme- a su particular portafolio de ocio doméstico. En el ámbito de los contenidos, recordemos cómo Netflix hizo caer a Blockbuster o la imagen digital acabó con marcas como Kodak, lo que nos lleva a preguntarnos si dentro de 20 años Apple y Microsoft mantendrán su posición actual. Si nos trasladamos al universo del High End, les diré que, en mi opinión, no es un negocio tecnológico sino una consecuencia del deseo de los seres humanos por sentirse mejor.























