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Amplificador integrado estereofónico con streamer incorporado Hegel H200: versatilidad máxima, y por encima de todo, musicalidad sin complejos

Es el presente el segundo banco de pruebas de un producto Hegel que hemos realizado para ustedes en 2026, estando el primero de ellos dedicado a un producto muy similar, en muchos aspectos idéntico, tanto en términos de concepto como formales: el H150. Un análisis https://hifilivemagazine.com/hegel-h150/- al que siguió una entrevista –https://hifilivemagazine.com/entrevista-a-andreas-sveen-de-hegel/- a Andreas Sveen Bjørnstad, “Marketing Production Manager y Sales Manager” para Europa Oriental y del Sur de la firma noruega y en gran medida el embajador de la misma para nuestros dominios, ergo gran conocedor de su filosofía, su tecnología y sus aspiraciones. Es en estas coordenadas donde hay que situar al H200, bautizado con el nombre “The Connected” –“El Conectado”- en honor a su excepcional versatilidad y cuya rabiosa novedad -fue presentado en sociedad a principios del pasado mes de agosto junto con otro amplificador integrado, el A200, alias “The Classic”- lo hace aún más apetitoso. Que Hegel es un nombre de relevancia creciente en el ámbito del High End “no extremo” -traducción: precios razonables- lo corrobora su innegable éxito tanto a nivel de aficionados -que son los que acaban comprando sus productos, no lo perdamos de vista- como de crítica especializada, por lo que no es de extrañar que nuestro invitado venga respaldado por uno de los codiciados Premios EISA, concretamente al “Mejor Amplificador de 2026-2027”. Un galardón que el jurado de la ya veterana, y con cobertura mundial, “Expert Imaging and Sound Association”, justificó con estas palabras: “Ocupando un lugar privilegiado en la gama de amplificadores integrados de Hegel, el H200 ofrece una gran parte de las prestaciones y el refinamiento de los modelos superiores de la marca por un precio más asequible. Este diseño noruego combina la tecnología de corrección de errores de alimentación SoundEngine 2 de Hegel con un potente amplificador en Clase AB que entrega 150 W por canal sobre 8 ohmios, proporcionando una claridad y un control excepcionales, así como una capacidad dinámica que le permite excitar sin esfuerzo todo tipo de cajas acústicas. Una moderna plataforma de streaming y una sección DAC de alto nivel aseguran la compatibilidad con AirPlay, los servicios Connect, Roon y mucho más, mientras que la discreta estética escandinava refleja el compromiso de Hegel con la elegancia funcional. Sin adornos innecesarios, tanto en su diseño como en su sonido, el H200 ofrece una experiencia de escucha natural y cautivadora, innegablemente High End.”

Una plataforma muy coherente que ha sabido seducir

Nada como ver con cierta perspectiva la evolución de una determinada marca para darse cuenta de si está haciendo las cosas bien, regular o mal. En el caso de la noruega Hegel, que conozco casi desde el primer día pese a que en nuestro país su presencia fue más bien intermitente -en plan “Guadiana”- durante los primeros años, es evidente que quienes la conducen han hecho los deberes. Y lo han hecho en todos los ámbitos que cuentan: el filosófico de base al proponer productos honestos con unos objetivos claros, el técnico al haber sabido macar la diferencia con desarrollos técnicos que tienen sentido y por lo tanto no son meras “fantasmadas” para dar el pego, y, finalmente, en el “marketiniano”, léase la habilidad para “vender” con gracia todo lo anterior a usuarios finales y críticos especializados por igual. De ahí que la empresa fundada en 1988 por Bent Holter haya ido estructurando, sin prisa pero sin pausa, una propuesta constituida esencialmente -aunque esto está cambiando- por componentes de Alta Fidelidad de corte clásico, es decir estereofónicos, que cabría englobar en ese segmento del mercado del audio de altos vuelos que se ha convenido en llamar “High End asequible” pese que algunos modelos no están precisamente al alcance de todos los bolsillos. En cualquier caso, lo que sí ha hecho Hegel Music Systems es colocar la flor y la nata de su saber hacer en sus realizaciones más emblemáticas para, más adelante, trasladarlas de manera paciente y meticulosa a otras con un espíritu más “democrático”.

Que lo que acabo de decir es una verdad como un templo lo confirman los productos de la compañía escandinava que hemos ido analizando en hifilivemagazine.com desde 2024, amplificadores integrados estereofónicos con conectividad a redes en su mayoría, categoría a la que pertenece nuestro invitado, el H200. ¿Y qué es lo que tenemos? Básicamente, un “hermano pequeño-mediano” del soberbio H600 y el imponente H400, amén de hermano mayor del “práctico” H150. Es aquí donde enlazamos con esa coherencia, y además a todos los niveles, que no me canso de apuntar como una de las principales virtudes de Hegel y me atrevería a definir como una de las claves de su éxito puesto que la particularidad en cuestión significa que cuando alguien se compra un amplificador -integrado, etapa de potencia- de la marca tiene la total seguridad de que está adquiriendo el original, con las preceptivas variaciones formales/cuantitativas pero el original al fin y al cabo, es decir un Hegel como la copa de un pino.

¿Por qué este pequeño culebrón? Muy fácil: echen un vistazo a nuestros analizados antes mencionados: misma y característica -discreta, incluso austera, pero elegante y con la personalidad, la “reconocibilidad” si quieren, que aporta la sutil curvatura del  panel frontal-estética, mismos desarrollos técnicos 100% “hegelianos”, misma ejecución a caballo entre la alta tecnología y lo artesanal, mismo tipo y calidad de los componentes empleados e incluso unas especificaciones técnicas calcadas en lo conceptual que revelan con nitidez una inconfundible “línea genética”. Esto significa que en cierto modo el análisis del H200 podría tener mucho -para bien- de “copiar y pegar” del de sus “hermanos” previamente analizados por nosotros. Echen si no un vistazo a la tradicional columna que acompaña a cada referencia de Hegel en la página web de la marca donde se indican las tecnologías exclusivas que incorpora, que en el caso de nuestro invitado son las siguientes: Organic Sound, SoundEngine, DualAmp, DualPower, LineDriver, SynchroDAC y USB. En paralelo, echen un vistazo a las fotografías del interior del aparato, y, como siempre les sugiero, de la ficha técnica del mismo que hay al final del artículo y tendrán una “foto” muy completa.

¿Qué destacar, pues? De entrada, el “SoundEngine2”, versión mejorada del “SoundEngine” original que constituye una de las bases “ingenieriles” de Hegel, un innovador sistema de cancelación de errores local que previene la distorsión en las etapas de amplificación de audio, preservando de este modo los detalles y la gama dinámica de la señal original. Para ello, se combinan las ventajas de los modos de funcionamiento en Clase AB y Clase A sin sus respectivos puntos débiles ni utilizar realimentación negativa global, siendo la clave una tecnología de “anticipación” local y adaptativa que actúa en el caso de que en un momento dado se necesite cancelar distorsión presente en la señal de audio, es decir un esquema “inteligente” precisamente con el fin de afectar lo menos posible a dicha señal. ¿El resultado? En mi opinión, uno de los responsables del “mix” de naturalidad/calidez -la extensión y regularidad de la curva de respuesta en frecuencia son espectaculares- y nervio del sonido del H200, parámetro este último cuya excepcionalidad se puede intuir cuando leemos que el fabricante especifica un factor de amortiguamiento –“Damping Factor”- superior a 4.000. Una cifra que por otro lado habla mucho a favor sobre la capacidad, en este caso de nuestro invitado, para “domar” prácticamente cualquier caja acústica que se le ponga por delante. Cierto es que la potencia de salida se especifica a 1 kHz y no entre 20 y 20.000 Hz, pero es evidente que el Hegel va muy sobrado al respecto en el grueso de salas de dimensiones convencionales, como corroboraron nuestras pruebas de escucha. Lo que no me gusta es que la potencia en cuestión funcionamiento en Clase AB, por cierto- se dé con una distorsión armónica total del 1%, aunque aquí hay que reconocer que Hegel se ha curado en salud de cara a los usuarios que disfrutan con el “pedal del acelerador” a fondo al tiempo que deja bien claro que “las cifras de potencia sólo cuentan una parte de la historia, porque igual de relevante es cómo se comporta el amplificador cuando ataca cajas acústicas reales con música real”. Pues eso.

Si pasamos a la sección digital, es fundamental entender que en Hegel se la considera como un “ecosistema” complejo, lo que significa que sus prestaciones son determinadas por la conjunción de elementos tales como las líneas de alimentación, el reloj de sincronismo, el conexionado a masa, la topología del trayecto de señal, el filtrado analógico, y, por supuesto, el convertidor D/A utilizado. A ello hay que añadir la separación física de los bloques circuitales analógicos y digitales, que es adicionalmente reforzada con el blindaje de los primeros para protegerlos del ruido de conmutación inherente a los segundos. En el ámbito práctico, tanto la conectividad como las diferentes opciones de compatibilidad están muy cuidadas, mereciendo ser subrayada -por su obvia aportación a la calidad sonora- la presencia de la versión “Connect” de los servicios de música online “Hi-Res” Spotify, TIDAL y Qobuz. Por lo demás, la calidad de fabricación es más que notable -sobresaliente en lo que concierne a la electrónica- y el hecho de que el firmware del H200 pueda mejorarse y la gestión del aparato pueda llevarse a cabo mediante la preceptiva “app”, concretamente la “Hegel Control App” certifica que el alma clásica del aparato no está reñida con las funcionalidades más apreciadas de los actuales tiempos digitales. ¿Críticas? Personalmente, siempre echo de menos, cuando estamos en la galaxia del High End, que la etapa de fono sea también compatible con cápsulas de bobina móvil pese a la evidente musicalidad de no pocas cápsulas de imán móvil disponibles ahora mismo en el mercado y el cuidadísimo diseño de la que alberga nuestro invitado. Por el contrario, la compatibilidad con plataformas de domótica “potentes” no suele ser un “must” para electrónicas audiófilas de, repito, inspiración clásica como la analizada, aunque no por ello la valoro negativamente.

La escucha: nada nuevo -¡afortunadamente!- bajo el sol… para un Hegel

Escuché el H200 en una de las salas del ya veterano establecimiento especializado barcelonés Lafarga & Herranz en compañía de un reproductor de música en red Eversolo DMP-A6 Gen 2 -para efectuar la interesante comparación con el integrado en el Hegel- y una pareja de cajas acústicas Bowers & Wilkins 702 Signature, con cableado digital -coaxial- Starlight 10 de la estadounidense Wireworld y analógico -conexión a cajas- Equinox 10 de la misma marca. Una combinación impecable, aunque me permito recordarles que nuestro amplificador posee el músculo suficiente para adaptarse a las exigencias de un amplísimo abanico de sistemas de altavoces. En lo que respecta a los contenidos, se recurrió a la contrastada solvencia de Qobuz.

Los 1.000 euros de más que se pagan por nuestro invitado en comparación con el H150 que analizamos en enero son fácilmente identificables por poco que reproduzcamos una pieza con buenos graves -por cuanto suelen ser muy golosos en términos de demanda de capacidad dinámica a la electrónica de ataque- a un nivel de volumen realista. Es el caso del celebérrimo “Giorgio by Moroder” del icónico “Random Access Memories” del dúo francés Daft Punk, una pieza muy agradecida para evaluar “con mala leche” componentes de audio como consecuencia de la profundidad y poderío de la zona baja del espectro por un lado y la intensidad de las voces por otro, todo ello con el “plus” de una toma de sonido muy lograda que permite discriminar nítidamente instrumentos musicales e información ambiental. No se puede negar que el Hegel resuelve con maestría la situación, preservando el equilibrio de la curva tonal incluso en los pasajes más críticos y bordando delicadamente la entrada del grave una vez terminada la presentación vocal en solitario del principio. Cambiando de tercio, en esta ocasión al cálido -para algunos melómanos puristas también comercial y edulcorado… cuestión de gustos- jazz de Diana Krall, a la que, en cualquier caso, no se le pueden negar ni el talento ni pasión, ni, por supuesto, la calidad técnica de sus grabaciones. Para mi gusto, el piano suena magnífico, con la pegada y la delicadeza requerida por cada situación y la riqueza de matices consustancial a un instrumento que no deja de fascinar ni sorprender. La voz, muy bien articulada, rica en texturas, suena con autoridad, mientras que el acompañamiento instrumental exhibe definición y espaciosidad perfectamente dosificadas. Pasando a la música clásica, la escucha de los Preludios correspondientes a los Actos I y III de la wagneriana Lohengrin constituyó toda una lección de saber hacer en el manejo de, respectivamente, mensajes musicales muy elaborados con un ruido de fondo bajísimo y necesidades de potencia instantánea en condiciones exigentes. Concretando un poco más, diré que, en el Acto I tanto la sección de cuerdas inicial como la entrada de la orquesta y el crescendo que la precede son irreprochablemente resueltas en términos de tímbrica y dinámica, mientras que el torrente sonoro del Acto III mantiene en todo momento un balance casi perfecto entre fuerza bruta e inteligibilidad en la identificación de los diferentes planos orquestales.

Para finalizar

Salta a la vista que la diferencia de precio entre el H200 y el H150 está plenamente justificada si se necesita y/o aprecia la capacidad dinámica extra del primero, cualidad que no sólo se explica por la superior potencia del primero sino también por su espectacular factor de amortiguamiento, que juega en favor de la naturalidad y ampulosidad de los graves. También brilla a un muy alto nivel el streamer integrado, del que me ha gustado mucho un bajísimo ruido de fondo que juega en favor de la resolución y la naturalidad global hasta el punto de poder compararse perfectamente al de un reproductor de música en red separado. Es, en definitiva, el H200 una máquina que hará las delicias de quienes priorizan el concepto de musicalidad -naturalidad en el sentido de lograr en la intimidad del hogar la emoción de un concierto en directo- en la reproducción de sus grabaciones favoritas sin renunciar a la comodidad.

Ficha Técnica

  • Configuración: amplificador integrado estereofónico con reproductor de música en red incorporado.
  • Potencia de salida: 2×150 W RMS sobre 8 ohmios y a 1 kHz.
  • Respuesta en frecuencia: 5-100.000 Hz.
  • Relación señal/ruido: mayor que 100 dB.
  • Diafonía: inferior a -100 dB.
  • Factor de amortiguamiento: mayor que 4.000.
  • Entradas analógicas: 1 de Línea balanceada con conectores XLR, 1 de Línea no balanceada con conectores RCA y 1 de Fono (sólo cápsulas de imán móvil) no balanceada con conectores RCA.
  • Salidas analógicas: 1 de Línea de nivel variable y 1 de Línea de nivel fijo, ambas con conectores RCA.
  • Entradas digitales: 1 coaxial con conector RCA, 2 ópticas TosLink, 1 USB-B, 1 USB-A 2.0 para conexión de unidades de almacenamiento externo y 1 para conexión a redes.
  • Salidas digitales: 1 coaxial con conector RCA.
  • Compatibilidad de archivo máxima soportada por las entradas digitales: PCM hasta 24 bits/192 kHz.
  • Formatos de archivo de audio soportados: MP3, WAV, FLAC, ALAC, AIFF, AAC, PCM y OGG Orbis.
  • Sistemas de domótica compatibles: Control4, Crestron Home y Crestron SIMPL.
  • Dimensiones: 430x120x410 mm (An x Al x P).
  • Peso: 13’6 kg. 
  • Precio de venta al público recomendado: 3.995 euros.
  • Importador: www.gedelson.es 

 

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