Publicidad

MASTERSOUND DUEUNDICI: “POR UN PUÑADO DE WATIOS”

La transición a la era digital todavía puede esperar un poco más. No hay prisa. Los amantes de la maravillosa imperfección valvular, ya pueden saborear y recrearse en su pureza, como nunca antes con este pequeño mata-gigantes. Prepárense sin prisa, a degustar un bocado exquisito, particular y extremadamente auténtico. 

A caballo entre lo artesanal y como no queriendo dejarse atrapar por las incesantes mediocridades de las economías de escala, el Dueundici no se expone ante nosotros como un producto cualquiera, ni siquiera se deja entrever como un amplificador a válvulas al uso. Sus 11 vatios le delatan como un adversario aparentemente fácil de batir, aunque detrás de esa fachada tan minimalista  y austera, sus enormes transformadores esconden el secreto mejor guardado del reino. Una de las claves que pueden sorprender a propios y extraños, sobre la que se construye un sonido grande, pleno, abierto y lleno de matices. 

He de reconocer que el universo de las amplificaciones a válvulas cada vez me llama más la atención. En particular de unos años a esta parte, el observar como  algunas grandes firmas, aferrándose a un producto de intemporal que siempre ha tenido y tendrá su público particular, intentan ofrecer de forma muchas veces poco acertada, productos señuelo, diseños bonitos o espectaculares, al amparo de esta filosofía ya clásica en el mundo el audio. Todo ello en muchas ocasiones no es más que fachada.

We want to produce amplifiers which stimulate the emotions for those who enjoy music.

We believe that every piece of music played through our amplifiers should arouse in the listener the same emotions as the artist who composed it and the musician who interpreted it.”

Con estas palabras el fabricante italiano no solo declara un compromiso especial con la música, sino que hace de ello su propia misión y sus propios valores como modelo de negocio. Nada de ello resultaría creíble si no es porque ese compromiso ha de traducirse necesariamente en algunos atributos, como la garantía de cinco años que nos ofrece, en la confianza plena sobre la fiabilidad de aquello en lo que se cree.

 

En este contexto, no me parece una casualidad que esta electrónica escoja la configuración single-ended, tan antigua como las propias válvulas y, sin duda, tan actual como siempre. Pero en esta ocasión, la fachada deja paso a una realidad en pura clase A, palpable desde el minuto uno de escucha, y que sin lugar a dudas no defraudará todo aquel que busca un sonido valvular con todo lo bueno que hay en ello y muy poco a lo que achacarle.

Elegancia italiana para IL PIACCERE

Nada extravagante, austero y a mi parecer muy elegante. Sus embellecedores laterales de madera de castaño, el predomino del color negro, todo ello unido a la simplicidad de su única válvula El34 por canal, invitan a fijarnos en esta pequeña joya de tonos mate extremadamente cuidada, tanto en su construcción como en un aspecto en el que nada parece quedar al azar. Contribuye todo ello a transmitir una elevada sensación de fiabilidad. La rotunda fe de que el Dueundici ha sido fabricado para perdurar en el tiempo.

Equipado con seis conectores de altavoz -para 4 y 8 Ohm- y tres entradas RCA, pensamos que es más que suficiente para que este pequeño se desenvuelva en cada lugar en su justa medida. El interruptor de encendido y apagado -curioso el rojo marcando encendido a diferencia de la mayoría-, ofrece un tacto contundente que nos relaja al encenderlo y apagarlo. Una visión extrema, un tanto rebajada por esa estructura metálica a tres capas disipadora y protectora, que coloca a las válvulas  en una especie de bunker infranqueable ideal para familias. Entendemos no obstante que muchos aficionados sin peligros externos prefieran disfrutar de las válvulas al aire y de su atractiva y relajante luminosidad.

Un pequeño mando a distancia de madera, únicamente con control de volumen, simple y austero pero casi imprescindible para los que vamos cumpliendo una edad, completa el equipamiento del Dueundici.

1 2 3

Comments are closed.