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Un poco de historia…

Desde principios de los años noventa el norteamericano David Salz (presidente y diseñador de los cables WireWorld) buscando el “rendimiento perfecto” de un cable ha ido registrando y patentando numerosos desarrollos e innovaciones aplicadas a sus productos, convirtiéndose así en uno de los fabricantes más respetables e innovadores dentro del mundo del audio/vídeo de altas prestaciones.

Así pues para Wireworld el cable perfecto no es más que aquél en el que el resultado sónico o visual es el mismo que el de una conexión directa entre componentes se refiere, minimizando de este modo todo tipo de pérdida y distorsión cuantificable.

Entre su política de fabricación destaca que todos los materiales y conectores empleados en la elaboración de sus cables son “hechos en casa”, desechando la posibilidad de proveerse de productos de dudosa calidad manufacturados en el lejano oriente y que tanto abundan en el mercado del hiend actual.

Dentro del extenso catálogo de este fabricante encontramos cables que van desde una conexión digital HDMI de alta definición, hasta una conexión analógica de señal para tocadiscos, pasando – eso sí – por todo tipo de accesorios de interconexión HDMI, cables de red, de altavoz, de subwoofer, de phono, de audio/video digitales, de tipo minijack, USB de transmisión de datos… es decir, si es un cable o accesorio para los mismos Wireworld lo tiene en su catálogo.

En este análisis me voy a centrar en cableado de tipo analógico, concretamente en la serie tope de gama de la marca y la que mejor representa el sonido Wireworld, la serie Platinum.

Aproximadamente tres semanas ha sido el tiempo que he dispuesto para el análisis de esta serie en mi sistema, una pareja de Platinum Eclipse modulares y dos unidades del Platinum Electra, de red.

Presentación y toma de contacto

Mientras esperaba a Gustavo Roales-Nieto, representante de la empresa importadora  SOUND & PIXEL, me dispuse a embalar apropiadamente el estupendo previo de línea Moon Evolution Series 850P de mi análisis del 24 de abril 2012, y que ha sido sin lugar a dudas uno de los mejores aparatos que he podido testar en mi sistema.

Con Gustavo ya en casa abrimos el paquete, todos los cables que me ha traído vienen presentados de lujo, maletín metálico e interior acolchado. Con cada uno de ellos, viene asociado un certificado de autenticidad en el que podemos leer claramente el número de serie, que coincide con el número de serie inscrito en el propio cable y caja para así, supongo, evitar cualquier tipo de duda sobre su origen y fiabilidad. Finalmente destaca la firma de David Salz y el muy interesante comentario sobre la garantía de por vida.

La serie Platinum viene con una malla entrelazada, de colores blanco y negro, bastante elegante y en todo momento los cables tienen una elevada manejabilidad, algo en lo que me fijo siempre, pues en mis manos han caído cables que me ha sido imposible siquiera conectar en el equipo, debido a su incomprensible e innecesaria rigidez. Sin duda un diseño nada ostentoso, pero sí cómodo y elegante. Me gusta.

WIREWORLD PLATINUM ECLIPSE, interconexión XLR.

Fui previsor y un par de días antes de que llegaran los cables Wireworld, incorporé de nuevo al sistema mi previo de línea para familiarizarme de nuevo con su sonido y así no tener duda alguna al empezar a “jugar” con los diferentes cables y poder así evaluar su efecto con más precisión.

Así pues dicho y hecho, tras una semana de familiarización era momento de intercalar entre el lector de CD y el previo de línea el WW Platinum Eclipse. Siguiendo mi filosofía en lo que a cables se refiere, no fue hasta que pasaron un par de días, que empiezo a atender con más entusiasmo al sonido del equipo, pues entiendo que el cable ya se ha acomodado térmica y funcionalmente al sistema al menos en un 75%.

Los primeros detalles que empiezo a percibir son aspectos relacionados con dinámica, resolución y rapidez en la respuesta de transitorios. De hecho es esto último lo que con el tiempo más me entusiasma del cable. El sonido de los instrumentos, especialmente percusión, guitarra, piano… – quizá los más complejos por su cantidad y riqueza de armónicos – son reproducidos de un modo preciso. Es el cable que he tenido en casa conectado, que más capacidad tiene de aportar “silencios entre las notas”, con todo lo que ello conlleva en cuanto a capacidad de diferenciar para el oyente los distintos tipos de instrumentos/voces cuando suenan al unísono.

Tanta rapidez en la respuesta de transitorios suele estar acompañada bajo mi experiencia, por una precipitación en las caídas de las notas musicales, pero este no es el caso, con el Platinum Eclipse esta buenísima respuesta viene ayudada por el gran carácter dinámico que aporta al sonido, dejando patente el sello de intencionalidad del artista. Así pues en el celebérrimo Sospiri de Cecilia Bartoli (Decca, 2010) al principio del corte Sposa, non mi conosci de Giacomelli, casi puedo ver al director gesticulando a los músicos de un modo totalmente real, con toda su intencionalidad, marcando el ritmo y velocidad.

Volviendo a las tres características comentadas quizá quedaría hablar de la resolución. La alta resolución de un cable tradicionalmente viene dada por un balance tonal ligeramente más alto del neutral, es en este momento en donde los cables resolutivos corren ciertos peligros, especialmente el de auto alimentación del medio/agudo (o efecto ringing) que en muchas ocasiones los hace poco honestos y por ende faltos en coherencia.

Con el cable de interconexión Platinum Eclipse no he encontrado ningún problema de descompensación en estas frecuencias, aunque tiende a tener un carácter más dinámico en las mismas, haciendo de él un cable muy adictivo una vez te acostumbras a su velocidad.

La presentación escénica tiene una excelente altura, anchura y profundidad. Gracias a la dinámica y la riqueza en el microdetalle, he encontrado una facilidad inusual en la consecución de planos sonoros y tridimensionalidad.

El medio es rico en información y escuchando música con voces femeninas se encuentra buena carnosidad, un ejemplo en donde pude percibir esto claramente, fue en la versión de Black Coffe que Claire Martin grabó para Linn Records en el álbum Too Darn Hot! (AKD 394), en donde prácticamente se pueden ver los labios de la conocida cantante inglesa.

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