
Auriculares circumaurales Austrian Audio The Arranger: “donde la precisión se convierte en emoción”
Es el presente análisis la segunda toma de contacto de Hifilive con una de las marcas más interesantes aparecidas durante los últimos años en el concurridísimo -y por tanto ultracompetitivo- mercado de los auriculares de muy altas prestaciones, tras la prueba realizada en 2024 de los auriculares The Composer y el amplificador Full Score one, leer aquí.
Dicha marca no es otra que Austrian Audio, fundada hace casi una década -2017- por un grupo -22 en total- de profesionales experimentados en ámbitos tan dispares como la gestión empresarial, la acústica, la electrónica, el diseño mecánico, los equipos de medida y prueba, la transmisión inalámbrica, el software y el firmware que decidieron unir sus destinos cuando la veterana AKG cerró sus oficinas de Viena. Con tamaña carta de presentación, parece lógico pensar que la compañía centroeuropea tiene algo que aportar, como, en efecto, así es. Lo pudimos comprobar en el recientemente finalizado certamen High End Vienna, donde los modelos de la exquisita gama para aplicaciones de Alta Fidelidad de Austrian Audio estaban presente en varios espacios. Las líneas que siguen están dedicadas al modelo más asequible de la gama en cuestión, de nombre “The Arranger” y, a la vista de lo que hemos podido constatar en nuestras pruebas, una de las propuestas en auriculares High End de corte clásico -conexión por cable, cero electrónica interna- más atractivas del momento. Una aseveración que, por supuesto, está poderosamente respaldada por la presencia de elementos técnicos muy depurados tanto en términos de transductores como de “recinto” -los cascos- y el tándem formado por la calidad de fabricación y los acabados.

¿Cascos abiertos o cascos cerrados? Ante la duda, mejor abiertos
No voy a entretenerme más de lo estrictamente necesario en comentar por enésima vez un aspecto que continúa siendo motivo de debate -una práctica que, en cualquier caso, me parece sana y necesaria- entre no pocos entusiastas de la escucha de música con auriculares. La palabra “música” no es baladí, porque hay aplicaciones en las que el aislamiento del entorno circundante, desde los DJ’s hasta los fanáticos del “gaming”, lleva necesariamente al uso de auriculares con los cascos cerrados por su zona posterior. Me estoy refiriendo en exclusiva a los diseños de corte tradicional en los que la búsqueda del máximo realismo sonoro es innegociable, porque si las prioridades son otras hay en el mercado un montón de modelos que las satisfarán. ¿Qué quiero decir con lo de “corte tradicional”? Básicamente de tipo circumaural, pese a que hay auriculares intraaurales que ofrecen prestaciones sonoras genuinamente High End pese al reto que supone inyectar directamente ondas sonoras en el canal auditivo. Volviendo, pues, a la pregunta que encabeza el presente apartado: ¿abiertos y cerrados? La respuesta, en la inmensa mayoría de casos, nos la da el uso de cascos abiertos por su zona posterior como consecuencia de la mayor estabilidad acústica que portan, entendida dicha característica como la ausencia de constricciones en el flujo de aire susceptibles de afectar la linealidad de la curva de respuesta en frecuencia y por tanto la confortabilidad de la escucha. De ahí que con unos auriculares circumaurales abiertos bien concebidos tengamos precisión tonal y espacialidad a partes iguales, aunque no hay que perder de vista que la segunda está, contrariamente a lo que muchos piensan, fuertemente condicionada por las propiedades de cada grabación. Expresado en otros términos: si una determinada toma de sonido carece de aireación, los auriculares no se la podrán “inventar”, aunque sí podemos afirmar que, aunque sólo sea por defecto, se percibirá superior a la que tendríamos en modo cerrado. Como siempre, la clave radica en el “pack” formado por el altavoz/transductor y el recinto que lo alberga, cuya feliz o “no feliz” resolución determinará la personalidad o firma sonora de nuestros auriculares.

“Your gateway to High End audio” Dicho y hecho
Entre los objetivos fundacionales de Austrian Audio se destaca la idea de “crear algo nuevo, desafiante, y respetuoso con nuestro legado”. En definitiva, aplicar conocimiento y tecnología a un tipo de producto sobre el que en principio ya lo sabemos todo. Una de las razones que invitan a creer en la honestidad de esa declaración de principios es precisamente que la firma austriaca ofrece ahora mismo solamente dos modelos específicamente orientados a la escucha en Alta Fidelidad. Y además con precios claramente diferenciados puesto que el buque insignia, el antes mencionado “The Composer” cuesta más del doble -dos veces y media para ser exactos- que su hermano pequeño, de nombre “The Arranger” y protagonista del presente banco de pruebas.
Entrando ya en materia, lo primero que diré de nuestros invitados es que se nota que sus creadores se han empleado a fondo para concentrar el grueso de los recursos disponibles en lo que verdaderamente importa y poderlos situar en el segmento de precio más potente a nivel comercial en auriculares de alta calidad, léase la franja de 500-1.000 euros. Constatamos de inmediato lo que acabo de decir con el embalaje, muy práctico pero no especialmente “pijo”: caja exterior correcta, pero sin pretensiones de producto de lujo, cable de conexión situado en una cajita separada, un pequeño manual de instrucciones y poco más. En lo que concierne al cable, se suministra únicamente uno no balanceado de 3 metros de longitud -excesiva para mi gusto- con clavija TRS -“Tip (Punto)/Ring (Anillo)/Sleeve (Manguito)”- en uno de sus extremos y clavija de 3’5 mm/6’3 mm -la segunda enroscada en la primera- en el otro, pudiéndose adquirir opcionalmente las alternativas balanceadas con conectores Pentaconn de 4’4 mm o XLR. Personalmente, me parece una elección muy correcta para unos auriculares de 999 euros, ya que la presencia de cables que sin duda -sé de qué hablo- muchos usuarios no utilizarán no haría más que encarecer el precio final. De los “The Arranger” también me ha gustado mucho otra característica ubicada también en el ecosistema de lo funcional pero que tiene su mérito en términos de concepto: el hecho de que todas sus partes susceptibles de desgaste -bien por uso, bien por fatiga de los materiales- puedan sustituirse fácilmente, asegurando de este modo la longevidad a largo plazo de un producto que puede utilizarse tanto a nivel estacionario como portátil.

Profundizando en los Austrian Audio, diré que, como se desprende de las fotografías que acompañan el presente banco de pruebas, su diseño llama la atención de inmediato por su originalidad, tanto en lo que concierne a la geometría de los cascos y la disposición en los mismos de las almohadillas -revestidas de ante- como a la armoniosa mezcla de los materiales empleados, destacando al respecto el uso de metal en los componentes más “sensibles”, en concreto las bisagras y fijaciones del sistema de ajuste y plegado y el arco que hace de “columna vertebral” de la diadema. De la diadema me gustaría resaltar su originalidad y efectividad al montar en su zona superior una especie de “colchón” -de ante, a juego con el de las almohadillas- cuya parte frontal se ha ahuecado para que la cabeza del usuario pueda “respirar”. Sin duda, un excelente ejercicio de forma al servicio de la función ya que esta estrategia contribuirá a maximizar la comodidad durante las sesiones de escucha de larga duración o simplemente durante los meses veraniegos. En lo que respecta a los cascos, están construidos en material sintético con el fin de aligerar el peso global -320 gramos, lo que no está nada mal- e incluyen “respiraderos” longitudinales en su zona inferior con acabado a juego del de los antes citados elementos mecánicos.

Pero la verdadera “madre del cordero” de los “The Arranger” radica en su parte electroacústica, materializada en un transductor electrodinámico Hi-X de 44 mm de diámetro derivado del de 49 mm empleado en los “The Composer” y que destaca por poseer una característica muy especial: el revestimiento del diafragma -de cuya composición Austrian Audio no da ningún detalle- mediante una finísima capa de lo que se conoce como “Carbono Tipo Diamante”, alias DLC (“Diamond-Like Carbon”) por sus siglas en inglés. Del DLC hay que saber que es una variante amorfa del carbono cuya principal propiedad es que aúna la dureza extrema del diamante natural con la muy baja fricción del grafito. Pues bien: la combinación del DLC -que, por cierto, se obtiene en una cámara de vacío mediante técnicas como la Deposición Física de Vapor o PVD para crear una capa uniforme de átomos de carbono sobre un substrato previamente elegido- con un imán anular puesto a punto por la firma centroeuropea permite disponer de una respuesta impulsional extraordinaria, una distorsión ultrabaja y una extensión en graves fuera de lo común, prestación esta última potenciada por las letras “Hi-X” -acrónimo de “High Excursion”- de nuestro transductor, que hacen referencia a la capacidad del mismo para realizar grandes desplazamientos.

El sonido: mucho más que un simple “portal” para entrar en el audio High End
Para escuchar los “The Arranger” utilicé mi tan veterano como efectivo reproductor digital multiformato OPPO BDP-105D con discos CD, SACD, DVD Audio y Blu-ray Disc que conocía a la perfección. Me hubiera gustado disponer de un ejemplar del excelente amplificador de auriculares “Full Score One” de Austrian Audio, aunque, para serles sincero, tanto la sensibilidad como la impedancia de nuestro “Arreglista” y la potencia disponible en la toma de auriculares del OPPO permiten prescindir del mismo.
Dicho lo anterior, les adelanto la que es mi única observación crítica, y además no definitiva al 100%, sobre los protagonistas de este artículo: la relativa dureza del sistema de sujeción, léase el conjunto formado por diadema y almohadillas, ya que la “memoria” de las segundas es un poco limitada. Supongo que unas cuantas horas más de escucha esta observación se matizará, y además para bien.
Pero en lo que a calidad sonora se refiere, les aseguro que los “The Arranger” son mucho más que unos simples “arreglistas” y muchísimo más que un “portal” para adentrarse en el audio de excepción. Lo comprobé casi de inmediato -luego me tomé mi tiempo para repasar más temas musicales interesantes- en el magnífico Blu-ray Disc de demostración de la versión “sólo audio” -“High Fidelity Pure Audio”- del formato en cuestión. Un “corte” casi definitivo al respecto es el “Is This Love” de Bob Marley, cuya impoluta toma de sonido es poco menos que un “néctar divino” para nuestros invitados: la transparencia, la resolución, la extensión de la curva tonal, la pegada e incluso la presentación espacial percibidas son propias de unos auriculares inequívocamente High End. Otro clásico de mis sesiones de escucha, la versión remasterizada en SACD del primer álbum de los Dire Straits, deja entrever también de inmediato la autoridad de los Austrian Audio a la hora de respetar escrupulosamente la precisión tonal de grabaciones especialmente afortunadas. Pero, compliquémosles un poco la existencia a nuestros invitados con la fastuosa interpretación de la mítica 5ª Sinfonía del, como decía el descerebrado protagonista de “La Naranja Mecánica”, “Divino Ludwig Van” dirigida por Carlos Kleiber. Y, sí, los “The Arranger” se lo tienen que currar, pero salen airosos de la prueba gracias a la capacidad de discriminación de su transductor, que le permite manejar múltiples instrumentos respetando la dinámica del conjunto sin apenar emborronar la presentación final. La guinda de mi sesión de prueba la puso otra maravilla de la música de todos los tiempos: la legendaria aria “Sempre Libera” de la igualmente legendaria ópera italiana -Verdi- “La Traviata”, en este caso interpretada por Anna Netrebko. De nuevo, una exhibición de precisión tonal en la que brillan por su ausencia esas coloraciones tan del gusto de ciertos auriculares con pretensiones High End pero que en realidad sólo dan la talla con cierto tipo de música escuchada a un nivel volumen a menudo desproporcionado.

Conclusión: un “arreglista” con muchísima clase
De verdad que los “The Arranger” merecen ser escuchados porque apenas cansan incluso metiéndoles “caña” como consecuencia de una naturalidad y una garra cuyo espléndido maridaje les proporciona una polivalencia brutal. Está claro que quienes se embarcaron en esa aventura llamada Austrian Audio entienden de pasión por las cosas bien hechas. Estamos, pues, ante un producto que por el precio al que es ofrecido tiene ahora mismo muy pocos competidores directos. Un logro incontestable.
Ficha Técnica
- Tipo de producto: auriculares circumaurales con cascos abiertos por su zona posterior y conexión con cable.
- Transductor utilizado: electrodinámico Hi-X de 44 mm de diámetro con revestimiento de carbono tipo diamante (“Diamond-Like Carbon” o DLC).
- Respuesta en frecuencia: 5-30.000 Hz.
- Impedancia: 25 ohmios.
- Sensibilidad: 110 dB a 1 mW/1 kHz.
- Peso: 320 g.
- Precio de venta al público recomendado: 999 euros.
- Importador: www.sound-pixel.com























