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Amplificador integrado estereofónico con streamer Lyngdorf Audio TDAI-2210: refinamiento, versatilidad y transparencia sonora excepcionales

En las líneas que siguen analizamos un muy inteligentemente pensado amplificador integrado estereofónico con reproductor de música en red fruto de una de las personalidades más prominentes del audio de excepción de las últimas décadas: el empresario y audiófilo danés Peter Lyngdorf. A él se debe una de las realizaciones más rompedoras de finales de la década de los 90’, cuando la sofisticación digital empezaba a impregnar seriamente la electrónica de consumo de altos vuelos después de haber estado reservada durante una buena década a productos que podrían englobarse en la categoría de “esotéricos”, caso de los, en su momento, deslumbrantes, en algunos aspectos casi de ciencia ficción procesadores digitales de audio de la estadounidense Wadia Digital. La realización en cuestión no era otra que el TacT Millennium, lanzado al mercado en 1998 y considerado el primer amplificador de audio inspirado -gracias al sistema Equibit, que permitía la conversión directa PCM a PWM para amplificadores configurados en Clase D- en tecnología 100% digital. Antes hubo el Hi-Fi Klubben, rubricada asimismo por Mr. Lyngdorf, una de las mayores cadenas de tiendas de componentes de audio de altos vuelos europeas -escandinavas para ser exactos- cuya fundación en 1980 fue seguida, tres años después, por la de la reputada firma especializada en cajas acústicas DALI, nacida precisamente para suministrar sistemas de altavoces de alta calidad a la cadena en cuestión. El siguiente paso de esta avalancha de talento -hay algunas etapas que he omitido intencionadamente- fue la fundación, en 2005, de Lyngdorf Audio, con el objetivo ¡cómo no! de contribuir al progreso de lo digital en el tratamiento y reproducción del sonido, complementándose en 2007 con una singular asociación con el legendario fabricante de pianos Steinway & Sons que fue bautizada con el nombre Steinway Lyngdorf… singular porque la idea que subyacía en la misma era demostrar que los productos de la nueva marca debían ser capaces de reproducir el sonido de uno de estos excepcionales instrumentos con un nivel realismo tal que incluso pianistas experimentados no pudiesen percibir la diferencia. Entre ambas efemérides, concretamente en 2006, vio la luz el sistema de calibración de salas RoomPerfect, cuya versión más evolucionada hasta la fecha es precisamente uno de los puntos fuertes -y muy vistosos, créanme- de nuestro invitado: el TDAI-2210.

“True Digital Amplifier Integrated” y RoomPerfect: un maridaje que cautiva

La esencia de los “Amplificadores Integrados Verdaderamente Digitales”, alias TDAI, de Lyngdorf Audio estriba, como su nombre da a entender, en la permanencia al 100%, es decir en todo el trayecto que va desde la etapa de entrada hasta su llegada a las cajas acústicas, de la señal de audio en el dominio digital. Se trata, como pueden ver, de un concepto que viene a ser el opuesto al defendido por la “audiofilia” más tradicionalista y en el que todo, absolutamente todo, debe ser analógico. Pero es el presente artículo un banco de pruebas sobre un producto rabiosamente digital, no un debate entre “escuelas” enfrentadas, por lo que lo primero que hay que saber es que tratar en todo momento con números -unos y ceros lógicos para ser exactos- tiene grandes ventajas, en particular si las cosas se hacen bien. El motivo es bien simple: la disponibilidad de herramientas muy potentes que permiten hacer prácticamente lo que nos dé la gana con los números en cuestión. Tales herramientas existen tanto en el ámbito del hardware como en el del software, agrupados bajo el paraguas de lo que se conoce como Procesado Digital de Señal o, por siglas en inglés, DSP (“Digital Signal Processing). En estas coordenadas, parece lógico pensar que un producto bien diseñado y ejecutado tiene mucho que aportar en términos no sólo de funcionalidad, sino, por supuesto, de prestaciones sonoras, hasta el punto de poder compararse en este último aspecto con propuestas de corte clásico englobadas en su misma categoría de precio. Pero es que, además, los TDAI se basan en una filosofía que, realmente, es digital “pura”, hasta el punto de que ni siquiera inmediatamente antes de su amplificación la señal digital es convertida en analógica; más aún, el nivel de volumen se ajusta cambiando el voltaje de la fuente de alimentación directamente en la etapa de salida en vez de ser atenuado -y en cierto modo “capado”- en la de entrada. Por otro, lado, aunque esto ya no es ninguna novedad, al suprimir un número nada desdeñable de componentes analógicos del trayecto recorrido por la señal de audio se eliminan fenómenos tan típicos y molestos como el “hiss”, la diafonía y la degradación del mensaje a reproducir.

Lo que acabo de decir viene a ser el ADN de los amplificadores integrados de Lyngdorf Audio, cuya gama actual está formada por los modelos TDAI-1120, TDAI-2210 y TDAI-3400. Tres productos cuyos nombres respetan una nomenclatura perfectamente definida, refiriéndose el primer número a la posición que ocupan en dicha gama y los tres últimos a la potencia que entregan. Así el “1” es el básico, el “2” el intermedio” y el “3” el superior, siendo las potencias de salida respectivas de 2×120 W RMS a 4 ohmios/2×60 W RMS a 8 ohmios, 2×210 W RMS a 4 ohmios/2×105 W RMS a 8 ohmios y 2×400 W RMS a 4 ohmios/2×200 W RMS a 8 ohmios.

Concentrándonos ya en nuestro invitado, el TDAI-2210, les invito, como siempre, a echar un vistazo a la ficha técnica que figura al final de mi artículo y a la fotografía del interior del aparato. En el primer caso, observen que el Lyngdorf Audio es una máquina muy completa que además se puede expandir con la adición de uno -sólo uno porque no hay espacio físico para los dos- de los dos módulos opcionales puestos a punto por la firma danesa: el de entrada analógica High End (500 euros) y el de entrada/salida HDMI 2.1 (800 euros). De hecho, la unidad analizada en el presente banco de pruebas incorporaba el primero de los módulos citados puesto que queríamos escuchar unos cuantos vinilos. En lo que concierne al segundo, les diré que incluye dos entradas y una salida que facilitan, por ejemplo, la conexión de un dispositivo de visualización de imágenes con resolución 8K (hasta 8K a 50/60 Hz y 4K a 100/120 Hz para ser exactos).

A nivel estético, tenemos una electrónica de aspecto inconfundible que bebe del tradicional minimalismo escandinavo en diseño industrial sin que ello le reste potencia operativa. Lo confirma el tándem formado por un elegante y ultrapreciso control de volumen y una preciosa pantalla de visualización táctil de vidrio basada en iconos que invita incluso a obviar la “app” de gestión, algo que agradecerán los usuarios más tradicionalistas aunque ya les adelanto que la My Lyngford es de lo más apetitoso. Además, las posibilidades de personalización brindadas por la “app” en cuestión con todas las funcionalidades disponibles -empezando por el streaming- invitan a, como se dice coloquialmente, “trastear” con ella. Esto nos conduce a la funcionalidad del TDAI-2210 que verdaderamente marca la diferencia: el sistema de calibración acústica RoomPerfect, que, como apuntaba al principio, fue puesto a punto por Lyngdorf Audio hace un par de décadas y por tanto está más que depurado a todos los niveles.

El punto de partida del RoomPerfect es de una obviedad absoluta: “las cajas acústicas están colocadas en salas del mundo real, no en laboratorios de sonido”. Con esta premisa, el sistema en cuestión empieza por identificar el sonido procedente de nuestras cajas acústicas y las “imperfecciones” del mismo debidas a la sala de escucha. Pues bien: mediante un micrófono de grado profesional, con su pertinente trípode, suministrado de serie y una señal de medida dedicada RoomPerfect mide la respuesta en potencia a lo largo de nuestra sala, efectuando medidas tanto en la posición de escucha como en distintos puntos de aquélla con el fin de corregir problemas acústicos capturando a la vez la firma sonora de nuestras cajas acústicas. A continuación, aplica correcciones a la señal en el dominio digital para obtener un sonido perfectamente adaptado a la forma, el tamaño y las propiedades de nuestro espacio de escucha.

Observen que he hablado de “respuesta en potencia” y no de respuesta en frecuencia, lo que nos lleva a una de las características clave del RoomPerfect ya que la respuesta en potencia -o en el dominio de la potencia- es la energía acústica total radiada por una caja acústica en todas las direcciones del espacio. Esto significa que el TDAI-2210 agrupa las mediciones realizadas en decenas de ángulos alrededor de nuestro sistema de altavoces -y no sólo en el punto/zona de escucha- para captar la energía sonora acumulada que se distribuye por nuestra sala, identificando por tanto mucho mejor las particularidades de esta última. En definitiva, disponemos de más precisión en términos globales y de más flexibilidad en el ámbito práctico, hasta el punto de poder efectuar -y además en tiempo real- un reajuste de la posición de escucha. Lógicamente, esta potencia conlleva su tiempo: el requerido para que RoomPerfect “conozca” nuestra estancia, “conocimiento” que va adquiriendo paulatinamente hasta llegar a una cifra que considera óptima para poder ser utilizado y que en principio se establece en el 90%. A partir de ahí, sucesivas mediciones permiten afinar el porcentaje en cuestión, aunque dejando Lyngdorf Audio bien claro que buscar el 100% no es una buena idea porque no implica necesariamente unas prestaciones sonoras “10”.

Termino mi descripción del TDA-2210 realizando un apunte sobre su potencia de salida puesto que denota una capacidad de entrega de corriente “perfecta” en absoluto habitual en los amplificadores configurados en Clase D -máximo de 35 amperios por canal… ¡poca broma!- y, evidentemente, el nivel de refinamiento de la tecnología empleada. 

La hora de la verdad: un sonido robusto, cálido y ultrapersonalizable

Probé el Lyngdorf Audio en una de las áreas “abiertas” del “showroom” de SIT&B, su importador exclusivo para nuestro país, en compañía de un giradiscos Rega P3 y una pareja de cajas acústicas de suelo FR-2 de la misma marca, diseñadas específicamente para poder adosarse a una pared -el recinto empleado es de tipo bass-reflex con puerto inferior- hasta el punto de aprovecharse de esta última para optimizar su respuesta en graves. Por su parte, el responsable técnico y de producto del importador de marras apuró realmente el potencial del RoomPerfect hasta el punto de conseguir un “conocimiento” de la sala del 98%, algo muy meritorio si consideramos que la misma es básicamente un espacio abierto limitado únicamente por las paredes frontal y posterior. Para entendernos: una estancia nada fácil de analizar al detalle en términos acústicos.

En combate, el TDAI-2210 es una máquina contundente en lo cuantitativo y convincente en lo cualitativo. La doble gestión desde el panel frontal y vía “app” -utilizando un iPad como “visualizador”- me pareció impecable, y la potencia de los ajustes, en particular el de la curva tonal vía ecualización paramétrica, cojonuda. Sobra decir que los ajustes en cuestión que realicemos sobre la marcha para adaptar la escucha a nuestros gustos se pueden memorizar. En lo que concierne al sonido propiamente dicho, me pareció en todo momento muy equilibrado, y, muy importante, desacomplejado, con una reserva dinámica siempre a punto y con unos graves dignos de un “pepinazo” High End con fuente de alimentación lineal a la manera tradicional. Las asperezas -escuché trabajos de artistas tan dispares como Daft Punk y Rosalía- brillaban por su ausencia y la presentación espacial estaba lo suficientemente lograda para que la escena sonora percibida fuese la misma -yo, desde luego, no noté ninguna diferencia- estando en cualquiera de los asientos del punto de escucha.

 

Para finalizar

Mi percepción es que el TDAI-2210 es un producto muy “pijo”, pero, a la vez, posee una elegancia discreta que hará las delicias de aquellos amantes del buen sonido que buscan una electrónica solvente en todos los sentidos -facilidad de configuración, operatividad, fuerza bruta- a la hora de disfrutar de sus contenidos musicales -también audiovisuales si añadimos un televisor- favoritos. En definitiva, una electrónica High End ultramoderna fruto de la mejora continuada de desarrollos técnicos exclusivos de gran calado y que por tanto merece una entusiasta recomendación. 

Ficha Técnica 

  • Configuración de la versión analizada: amplificador integrado estereofónico con reproductor de música en red, sistema de calibración acústica RoomPerfect y módulo de entrada analógica High End incorporados.
  • Versiones disponibles: modelo de base, modelo de base con módulo de entrada analógica High End y modelo de base con módulo de entrada/salida HDMI 2.1. 
  • Potencia de salida: 2×210 W RMS sobre 4 ohmios o 2×105 W RMS sobre 8 ohmios. 
  • Respuesta en frecuencia: 20-20.000 Hz, +/-0’5 dB.
  • Entradas digitales: 3 coaxiales, 3 ópticas, 1 USB-C y 1 HDMI 2.1 con eARC.
  • Salidas digitales: 1 coaxial.
  • Entradas analógicas: 4 de Línea no balanceadas, 1 de Línea balanceada, 1 de Fono MM y 1 de micrófono con XLR para el sistema de calibración RoomPerfect.
  • Salidas analógicas: 1 de Línea no balanceada, 1 de Línea balanceada y 1 toma de auriculares para clavija de 3’5 mm. 
  • Conectividad a redes: Internet Radio, Spotify Connect, TIDAL Connect, Google Chromecast, Apple AirPlay2, DLNA y USB más homologaciones Roon Ready y Plays with Audirvana.
  • Gestión del sistema: vía My Lyngdorf app.
  • Dimensiones: 325x102x300 mm (An x Al x P).
  • Peso: 4’8 kg.
  • Precio de venta al público recomendado de la versión analizada: 4.499 euros (3.999 euros el modelo de base+500 euros el módulo de entrada analógica High-End). 
  • Importador: www.sitandb.com

 

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