
Cajas acústicas KLH Model Five: actualizando con brillantez un clásico de la Edad de Oro de la Alta Fidelidad
Es el presente un artículo un tanto especial para mí porque me hace viajar a los orígenes de mi afición/pasión por la reproducción sonora en Alta Fidelidad… finales de 1974/principios de 1975 para ser más exactos. Mucho ha llovido desde entonces, pero del mismo modo que a finales de la década de los 80’ del siglo pasado daba la sensación de que el vinilo iba a, si no desaparecer para siempre, sí convertirse en un soporte residual, de un tiempo a esta parte estamos asistiendo al regreso de realizaciones que en su momento conformaron lo que se dio en llamar “Edad de Oro de la Hi-Fi” y que entre la inevitable nostalgia, los caprichos de la moda y el renacer del decano de los soportes de audio doméstico de alta calidad, felizmente “descubierto” por no pocos amantes de la música nacidos y educados al calor de lo digital, invitan a dejarse llevar por una seductora mezcla de romanticismo vintage respaldado por más de medio siglo de evolución tecnológica. Una mezcla, que, sobra decirlo, aporta mejoras en musicalidad general, sobre todo cuando hablamos de productos cuyo diseño se remonta a hace 50, 60 o más años, época en la que, por ejemplo, era inimaginable disfrutar de la brutal dinámica de los soportes digitales -empezando por el CD- en el hogar. A esa época “heroica” pertenece sin ninguna duda la empresa que rubrica el producto que protagoniza las líneas que siguen: la estadounidense KLH, fundada en 1957 como KLH Research and Development Corporation por Henry Kloss, Malcolm Low y Josef Anton Hofmann (de ahí la “K”, la “L” y la “H”) y que llegó a ser el fabricante de cajas acústicas más grande del mundo. ¿Y cómo se llama nuestro invitado? Pues Model Five, un opulento monitor de 3 vías/3 altavoces concebido para ser montado sobre soportes de suelo y que, al igual que los modelos en los que se inspira, funciona según el principio de la suspensión acústica, es decir lo que se conoce como caja cerrada o recinto hermético. Comercializada inicialmente en 1968 y reintroducida, debidamente puesta al día en el ámbito técnico, en 2021 respetando su inconfundible “look” original, la Model Five nos ha cautivado por un vibrante sonido que fusiona con maestría lo mejor del audio europeo y americano.

Suspensión acústica: así nació la caja acústica tal y como la conocemos
La estrecha vinculación profesional de uno de los fundadores de KLH -Henry Kloss- con Edgar Vilchur, inventor, en 1954, de lo que se conoce como suspensión acústica, estando en la recordada firma estadounidense Acoustic Research, alias AR, invita a dedicar unas líneas a comentar el qué y el por qué de un principio de funcionamiento que nos lleva a los albores del concepto mismo de Alta Fidelidad, por cuanto permitió reducir de manera sustancial las dimensiones de los sistemas de altavoces destinados a aplicaciones domésticas, y, en definitiva, hacer que fuesen mucho más accesibles tanto en términos de espacio como, muy importante, de precio. Sin ir más lejos, sólo hay que pensar que en 1946 vio la luz la legendaria -y, como bien saben, aún en activo- Klipschorn de Klipsch, que, pese a haber sido diseñada para ser encajada en una esquina, no dejaba de ser un mueble “importante”. La suspensión acústica -el bass-reflex vino después- cambió todo esto… retrocedamos, pues, un poco en el tiempo.
Lo primero que hay que saber para comprender el concepto de caja acústica es que, cualquiera que sea el tipo de altavoz que utilicemos para reproducir música, deberemos separar las ondas emitidas por sus zonas frontal y posterior. De no ser así, se produciría una cancelación del sonido, es decir lo que se denomina cortocircuito acústico, al existir una oposición de fase entre las ondas mencionadas. Esta cancelación se evitaría con un panel -el denominado “bafle infinito”- de longitud igual, como mínimo, a una semilongitud de onda de la frecuencia más baja que se quiera reproducir. Esto significa que, para un tono de 20 Hz, es decir el límite inferior de lo que el aparato auditivo humano es capaz de percibir, necesitaríamos un panel de, por lo menos, 8’5 metros de longitud, algo que escapa por completo a la posibilidad de instalarlo en una sala doméstica de dimensiones no ya convencionales sino incluso opulentas.

Está claro que la situación que acabo de exponer es, digámoslo suavemente, “poco práctica”, por lo que se imponía encontrar una solución a la misma. Así nació la caja hermética, básicamente que consiste en montar nuestro altavoz en un recinto completamente cerrado y por lo tanto impidiendo que la emisión acústica posterior de aquél no pueda salir del mismo. Con el fin de amortiguar dicha emisión, debe llenarse el interior del recinto con material absorbente, que además lo hace más grande desde el punto de vista acústico. Al igual que todo en este mundo, la caja acústica cerrada presenta varios inconvenientes, además de un bajo rendimiento motivado por el hecho de que la emisión posterior del cono es convertida en calor. Uno de dichos inconvenientes es que en el interior del recinto se producen ondas estacionarias al coincidir las dimensiones del mismo con la semilongitud de onda de algunas de las señales reproducidas. Por otro lado, si se quiere disponer de una buena respuesta en graves necesitaremos una caja bastante grande puesto que la impedancia acústica que “ve” la cara interna del altavoz aumenta a medida que el volumen del recinto disminuye. En paralelo, también la frecuencia de resonancia del altavoz es alterada al ser su elasticidad modificada por el aire presente en el interior del mismo.

Pese a lo que acabo de decir, la caja cerrada tiene sus ventajas por cuanto, debido a su propia naturaleza, aporta un descenso suave -del orden de 12 dB por octava- en la curva de respuesta por debajo de la frecuencia de resonancia, lo que significa, entre otras cosas, que no habrá una coloración excesiva en dicha frecuencia. Todo esto nos lleva al que que sin duda es el “leimotiv” conceptual del protagonista del presente banco de pruebas: una variación de la caja acústica cerrada que responde al nombre de “suspensión acústica”, cuya aportación esencial es que se beneficia de la linealidad del comportamiento del aire actuando como medio elástico, que es superior a la de los sistemas mecánicos. En este caso, se utiliza un altavoz de gran elasticidad montado en un recinto completamente cerrado donde el aire del interior actúa como una reactancia acústica que compensa la mencionada elasticidad. La consecuencia de todo ello es que utilizando la suspensión acústica es posible diseñar cajas acústicas de dimensiones reducidas capaces de reproducir frecuencias muy bajas con muy poca distorsión. Cierto es que, al comportarse el aire interno como un “muelle”, disminuye la sensibilidad, una carencia que siempre se puede resolver “a golpe de vatio”.

KLH Model Five: elegante, “amable” y pensada para durar toda la vida
Situada a caballo entre la superior -de idéntica configuración acústica, aunque más alta y menos profunda- Model Seven y la más compacta -en este caso con diseño de 2 vías en vez de 3- Model Three, la Model Five puede considerarse perfectamente el arquetipo de la que podríamos llamar “filosofía KLH”. Con una estética -definida por la firma estadounidense como “Mid-Century Modern Styling”- que recuerda de inmediato a la de realizaciones firmadas por Acoustic Research y Advent disponibles en nuestro país hace ya más de medio siglo, nuestras invitadas son un ejemplo casi de manual de la genuina caja acústica procedente del otro lado del Atlántico cuando la “Hi-Fi” era el no va más en ocio doméstico tecnológico. Comercializada por vez primera en 1968, la versión que analizamos en estas líneas vio la luz en 2021 -por cierto: KLH Audio fue adquirida en 2025 por la estadounidense Victrola- y después de haberla visto, tocado y escuchado, les puedo asegurar que se trata de una impecable recreación, aunque con ingeniería “corregida y aumentada” del modelo original.
¿Qué es lo que tenemos? Pues básicamente una caja acústica de dimensiones medianas con recinto de MDF de 19 mm de grosor y una configuración de 3 vías y 3 altavoces montados ¡cómo no! en suspensión acústica, sistema que KLH refinó a partir del diseño original del antes mencionado Edgar Vilchur. A señalar asimismo que la Model Five se suministra de serie con un soporte de suelo dedicado –“base elevadora”, en palabras del fabricante- construido en acero cuya ligera inclinación ha sido concebida para “apuntar” directamente a la cabeza del usuario, aunque aquí hay que decir que el parámetro efectividad dependerá en gran medida de las dimensiones de la sala de escucha y/o la ubicación del punto de escucha. El acabado, “clásico a la americana” a rabiar, está disponible con chapas de Nogal Inglés (“English Walnut”), Caoba de África Occidental (“West African Mahogany”) y Negro Nórdico (“Nordic Noir”), con rejillas protectoras de, respectivamente, Lino con Efecto de Lavado a la Piedra (“Stone Wash Linen”), Lino Antiguo (“Old-World Linen”) y Lino Gris Medici (“Medici Grey Linen”).

Profundizando en la ingeniería de nuestra invitada, hay que destacar el uso de transductores de medios y graves con una estructura general idéntica -la diferencia la encontramos en la generosa bobina móvil de 5 mm de diámetro con devanados planos del woofer- que combina un cono compuesto de papel y pulpa con una suspensión periférica de gola con ondulación inversa, mientras que de reproducir la zona alta del espectro se encarga un tweeter de cúpula de aluminio con suspensión periférica de goma blanda. A señalar asimismo el marco de aluminio no resonante fundido a presión que circunda los transductores de medios y graves, mientras que en el caso del tweeter se utiliza una sencilla placa de aluminio. En ambos casos se trata de una solución que contribuye a incrementar la rigidez del panel frontal, a lo que hay que sumar el empleo de refuerzos estratégicamente dispuestos en el interior del recinto. La gestión de este conjunto de transductores corre a cargo de una circuitería -dos filtros electroacústicos de 2º orden con frecuencias de corte establecidas en 380 Hz y 2.850 Hz más conexión en monocableado- formada por un total de 13 componentes entre los que destacan bobinas con núcleo de hierro de alta calidad y condensadores de Mylar. Esto nos lleva a una funcionalidad que hasta hace muy poco ha estado en franco desuso -hay excepciones, claro- en el ámbito doméstico: un conmutador, situado en el panel posterior, con tres posiciones –“LO”, “MID” y “HI”- para modificar el nivel de los altavoces de agudos y medios con el objetivo de optimizar la adaptación a la sala de escucha.

Un sonido equilibrado y polivalente rematado por un grave fantástico
Probé las Model Five en una de las salas “estándar” -la mejor en la que a acústica se refiere- del establecimiento especializado barcelonés Werner acompañadas por un amplificados integrado a válvulas -la versión equipada con las espléndidas KT150 para ser exactos- Icon Audio Stereo 60, un “transporte” para streaming Eversolo T8 y un procesador digital de audio -DAC- Audio Analogue AA-DC, con cableado a cargo de Wires 4 Music en cajas acústicas e interconexión y Zanden en red. Ofició como maestro de ceremonias Xavi Casellas, quien, además de brindarnos una de sus muy eclécticas “playlists”, decidió -¡la sala manda!- celebrar el grueso de la audición con las KLH montadas en unos soportes de suelo diferentes a los suministrados de serie.

La escucha de párrafos seleccionados de álbumes rubricados por gigantes de la música clásica (Beethoven con la 7ª Sinfonía dirigida por Zubin Mehta), el jazz clásico (Chet Baker y su inmortal “Alone Together”, las emotivas Gymnopédies de Erik Satie interpretadas por Jacques Loussier o mi adorada versión del mítico “Take Five” a cargo de la Kenichi Tsunoda Big Band) y moderno (Pat Metheny), rock (los dos primeros títulos de la época “analógica” de la banda) e incluso bandas sonoras (Hans Zimmer), resultaron concluyentes para “dictaminar” lo que nos ofrecen las Model Five. En mi opinión, un sonido abierto y sincero en el que la linealidad de la curva de respuesta en frecuencia subjetiva es una constante, preservándose en todo momento la discriminación tonal y espacial con el todo respaldado, como corresponde a toda caja acústica con alma estadounidense que se precie, por una dinámica fresca y contundente a partes iguales. A destacar muy especialmente la naturalidad tímbrica -extensión incluida- y la pegada igualmente natural -aquí el uso de la suspensión acústica es determinante- de los graves, al tiempo que la presentación global sólo “afloja” durante la restitución de piezas ejecutadas por formaciones orquestales de gran envergadura.
En suma, una espléndida solución de compromiso
No he entrado en detalles sobre el uso de soportes diferentes a los suministrados de serie, aunque me atrevería a jurar que, en el contexto de la sala utilizada para la escucha, los pies seleccionados por Werner mejoraban la respuesta en graves. Por lo demás, creo que la Model Five es una caja acústica cojonuda para disfrutar la música -todo tipo de música- sin complejos por un precio de lo más competitivo, a la vez que su condición de clásico renovado y su estética vintage contribuyen a incrementar su deseabilidad.
Ficha Técnica
- Configuración: caja acústica de 3 vías/3 altavoces con recinto hermético.
- Altavoces utilizados: 1 tweeter de cúpula de aluminio de 25 mm, 1 altavoz de medios con cono compuesto de papel y pulpa de 102 mm y 1 woofer con cono compuesto de papel y pulpa de 254 mm.
- Respuesta en frecuencia: 42-20.000 Hz, +/-3 dB (punto de corte inferior a -10 dB en 32 Hz).
- Sensibilidad: 90’5 dB/W/m en salas domésticas y 87’4 dB/W/m en campo libre.
- Impedancia nominal: 6 ohmios (mínima de 3’5 ohmios a 140 Hz).
- Potencia del amplificador asociado: 20-200 W continuos.
- Potencia máxima admisible: 200 W continuos y 800 vatios de pico.
- Dispersión horizontal: 140 grados.
- Dimensiones sin soporte de suelo dedicado: 350x660x292 mm (An x Al x P).
- Dimensiones con soporte de suelo dedicado: 350x870x330 mm (An x Al x P).
- Peso sin soporte de suelo dedicado: 20 kg.
- Peso con soporte de suelo dedicado: 23’6 kg.
- Precio de venta al público recomendado: 2.998 euros por pareja (soportes de suelo incluidos).
- Importador: www.magnetron.es























