
Es el artículo que les proponemos a continuación un poco “diferente” de los publicados hasta ahora en este medio porque no corresponde a un banco de pruebas ni a una presentación de marca en el sentido estricto del término. A grandes rasgos, se podría definir como la carta de presentación en hifilivemagazine.com, y por tanto para una buena parte de los entusiastas del sonido de altos vuelos en nuestro país, de una marca muy conocida por todos ellos que de un tiempo a esta parte ha sido objeto, de nuevo en nuestro país, de menos atención de la que merece pese a continuar figurando en la élite del audio: la escocesa Linn Products Limited, alias Linn.

Ya saben que el tiempo corre, para lo bueno y para lo malo, y en el caso de la ya legendaria, y rompedora compañía fundada por el carismático Ivor Tiefenbrun, han transcurrido 53 años desde que vio la luz por vez primera en el lejano 1973. No se puede negar que estamos hablando de una empresa que entró en el mundo de la Alta Fidelidad por la puerta grande, por cuanto su primer producto, el mítico giradiscos Sondek LP12, continúa en activo después de más de cincuenta mejoras y evoluciones incorporadas a lo largo de su exitosa trayectoria. Todo ello sin dejar de lado lo que vino después, desde brazos y cápsulas fonocaptoras hasta cajas acústicas activas y pasivas, previos/procesadores de A/V, reproductores digitales de disco y sin soporte físico, esquemas de conversión D/A y procesado de señal exclusivos, amplificadores de todo tipo -integrados y etapas de potencia- e incluso la producción de grabaciones -primero en formato LP, luego en CD y SACD- de grandísima calidad artística y técnica que continúan siendo un referente. ¿Por qué hablar, pues, de Linn, cuando continúa participando en las exhibiciones de producto más relevantes del mundo y sus realizaciones siguen fascinando por su identidad visual, su excelencia tecnológica y, por encima de todo, por su musicalidad? Pues porque consideramos que vale la pena poner en valor una propuesta perfectamente estructurada en términos de concepto y de ingeniería hasta el punto de constituir uno de los ecosistemas más completos y depurados actualmente existentes para quienes desean disfrutar de su música favorita -de la que la firma escocesa recuerda que es “La banda sonora de nuestras vidas”- al máximo nivel dentro de sus exigencias y posibilidades.

Una vocación rompedora por encima de todo… apoyada por tecnología punta
Debo reconocer que mi “reencuentro” con Linn se produjo hace unos meses como consecuencia de la visita a un espacio que siempre había sido emblemático para la marca, concretamente el establecimiento especializado barcelonés Home Digital Systems, pero que de un tiempo a esta parte ha reforzado su apuesta por la misma hasta el punto de invitar a realizar un análisis en profundidad de una familia de productos que se me antoja excepcional por su inteligencia y su rigor. Algo esto último que no debe extrañar a nadie si consideramos el carácter pionero de la compañía escocesa en muchos aspectos, y, como apunto en mi titular, la vocación inequívocamente rompedora que ha presidido el grueso de unas propuestas que en buena medida buscaban la provocación -en el buen sentido de la palabra- frente al plácido conservadurismo inherente al seguimiento de los caminos trillados que marcaba el “pensamiento oficial” en materia de reproducción sonora con mayúsculas. No creo que engañe si digo que Linn estableció las bases de un High End “diferente”, hasta el punto de que muchos de sus competidores han adoptado -lógicamente, sin reconocerlo porque todo el mundo tiene su ego y su orgullo- el grueso de su filosofía.

Ya les adelanto que no es mi intención extenderme con mis experiencias con Linn porque, sinceramente, empezaría y no acabaría nunca, pero, por otro lado, creo que apuntar algunas de ellas para entender/valorar mejor lo que nos propone actualmente tiene todo el sentido del mundo. La verdad es que conozco a Linn prácticamente desde sus inicios, ya que desde 1975 pude acceder a varias publicaciones especializadas francesas -por aquello de que la lengua extranjera que aprendí de pequeño fue la Molière- en kioscos de Barcelona: Hi-Fi Stéreo, Le Haut-Parleur, Son y La Nouvelle Revue du Son, esta última mi “maestra” junto su fastuosa “hermana” L’Audiophile, disponible únicamente por suscripción. Pero mi “primer” contacto con la compañía británica -recuerden que Escocia sigue formando parte del Reino Unido- fue en el certamen barcelonés Sonimag, aunque no recuerdo el año, donde se demostró, en una sala separada, un muy musical equipo protagonizado por uno de los lectores de vinilo de la marca. Digo “uno” porque del segundo de ellos, de nombre Axis y específicamente concebido para quienes no pudieran hacerse con el Sondek LP12, me enamoré perdidamente cuando lo vi y escuché, hasta el punto de hacerme con una de las primeras unidades que llegó a nuestro país. Fue el Axis mi primer lector de vinilos realmente “serio” en todos los sentidos, y estaba tan bien parido que la unidad que adquirí continúa funcionando a la perfección en casa de un amigo de toda la vida. Les aseguro que son muy pocos los componentes de audio “no elitistas” que corroboran con hechos la idea de atemporalidad, al tiempo que estoy completamente seguro de que cuando el Axis apareció en el mercado -1987, a punto de cumplir los cuarenta- nadie hubiera pensado que lo que acabo de decir se haría realidad.

Evidentemente, hubo más productos “potentes” en esos años de descubrimiento de la firma fundada por Ivor Tiefenbrun, desde el brazo Ittok -como sin duda muchos de ustedes sabrán, la letra “k” es omnipresente en la nomenclatura de Linn- hasta la sofisticada -con transductores en sus paneles frontal y superior para “crear una dispersión realista manteniendo una imagen estereofónica coherente”- caja acústica Isobarik DMS. Pero lo que más me fascinó de la marca fue su pasión por la tecnología punta, que pude comprobar en directo durante las dos visitas que he tenido la ocasión de realizar a su centro de fabricación. Estamos hablando de unas instalaciones con más de 30 años sobre sus espaldas que cuando fueron inauguradas eran poco menos que revolucionarias en el contexto de un mercado donde lo artesanal era la norma. En Linn vi por primera vez automatización por todo lo alto, desde las máquinas encargadas de insertar componentes electrónicos en placas de circuito impreso hasta la gestión -¡robotizada!- del almacén, aunque no hay que perder de vista que el auténtico punto fuerte de la marca era su dominio de la ingeniería mecánica al máximo nivel. Un dominio que venía de una dilatada experiencia en diseño y fabricación de componentes clave -las aletas o álabes de las turbinas sin ir más lejos- para la industria aeronáutica que comportaba el uso de maquinaria puntera gobernada por ordenador a la que tenían acceso muy pocos. Que en la visita de marras te regalaran un Ittok si conseguías doblarlo -cosa imposible, claro- hablaba alto y claro al respecto.

No puedo terminar mi pequeña reseña personal sobre Linn sin hacer referencia a la literatura de la marca y su sana obsesión por “agitar conciencias”, empezando por los textos destinados a impartir pedagogía a los consumidores combinando elementos técnicos -aunque sin avasallar a nadie- con otros brillantemente didácticos y terminando por unos catálogos absolutamente sensacionales tanto en su planteamiento como en su componente gráfica. De los catálogos en cuestión les diré que mi afirmación vale tanto para los generales como para los dedicados a gamas de productos o incluso modelos concretos. Al respecto me he tomado la libertad de fotografiar para ustedes algunos de ellos, desde la preciosidad -con el elocuente título “the beginning!”- dedicada al LP12 cuando Linn empezaba a hacer sus pinitos con cajas acústicas activas hasta la increíble exhibición de opulencia del editado en Japón para la sensacional caja acústica Komri y en el que también se reseñaban, a modo de presentación, los modelos más icónicos de la marca, entre ellos el extraordinario reproductor de discos compactos Sondek CD12.

Linn en 2026: una propuesta impoluta para que la música fluya
Es la web de Linn una de las más bonitas, completas y agradables de visitar que hay ahora mismo en Internet, lo que debe considerarse todo un logro a la vista de la competencia imperante. Por lo tanto, acceder a dicho sitio web es una opción excelente para ponerse al día sobre la propuesta de la marca. En estas coordenadas, ¿qué puedo aportar para, como no me canso decir, “situar el texto en su contexto” a fin de sentar las bases para los artículos que publicaremos los meses venideros? De entrada, les diré que estamos ante una gama perfectamente estructurada cuyo cuerpo principal fue definido hace ya bastantes años. Así, tenemos giradiscos, reproductores de música en red, cajas acústicas, subwoofers, amplificadores, sistemas de audio multisala personalizables -el en su momento imbatible Knekt- e incluso filtros digitales, estos últimos como accesorio en la forma del Exact Box. Pero lo más importante de todo es saber que todas las categorías mencionadas están a su vez organizadas en una serie de “niveles de excelencia” que van desde un High End más que “cool” hasta las referencias más desacomplejadas: Magik para empezar, Selekt el peldaño superior y Klimax la élite.

Por ejemplo, en lo que concierne a las cajas acústicas las soberbias 360 -que pueden ser bien activas, bien pasivas con subwoofer activo, alias “Passive with Active Bass” o PWAB- serían el equivalente del “nivel Klimax”- mientras que las 5 equivaldrían a Selekt, las 150 a Magik y las 119 Magik y Selekt, al tiempo que las 3 son modelos activos con streamer integrado. Y si pasamos a las fuentes digitales de nueva generación, alias DSM, empezamos con el modelo Magik, que integra también electrónica de amplificación, seguimos con el Selekt, cuya arquitectura modular da para mucho, y terminamos con el Klimax, que, en su condición de modelo de referencia absoluta, es un reproductor de música en red puro y duro. Sobra decir que en todos los casos el diseño y la calidad de fabricación son estratosféricos.

Igual de estratosférica es, en sintonía con el legado de innovación rompedora -quiero insistir en este calificativo- de Linn, la tecnología involucrada en todas y cada una de las realizaciones de la marca, siendo la creación más reciente al respecto el transductor electrodinámico “Pistonik”, que puede añadirse como mejora a las citadas 360 y cuya alucinante ingeniería está concentrada al 100% en minimizar la distorsión. Tenemos luego la relativamente veterana circuitería “Organik” para los esquemas de conversión D/A, siendo importante al respecto apuntar que en el streamer DSM Selekt se puede montar, como consecuencia de la concepción modular antes comentada, cualquiera de las “declinaciones” de la circuitería en cuestión actualmente existentes. Al ámbito de la conversión D/A pertenece asimismo la topología “Katalyst”, ligeramente inferior a la “Organik” en complejidad pero que mantiene en activo al superar claramente a la estándar. Otra tecnología singular de Linn es sin duda la “Exakt”, absoluta crítica en términos de musicalidad al ser la responsable del tratamiento de la señal digital en sus cajas acústicas. En concreto, se elimina la distorsión de cruce y se minimiza de manera drástica el trayecto recorrido por la señal, optimizando por tanto la fundamental relación con el amplificador de ataque, componente este último que, por su parte, es asistido por un sistema de control de polarización adaptativo cuya misión es, de nuevo, minimizar la distorsión. Finalmente, la “Space Optimisation” realiza ajustes altamente sofisticados -sin micrófonos, sólo por acústica mediante cálculos matemáticos extremadamente precisos- para adecuar las cajas acústicas a su entorno. Aquí se tienen en cuenta aspectos como las dimensione y la ubicación de nuestras cajas, la ubicación de las ventanas de la sala, etc., generándose filtros para suprimir resonancias actuándose incluso en parámetros como la humedad y la temperatura. ¿El resultado? Aparte de la previsible mejora del control de los graves, “decidir” una posición óptima para las cajas acústicas y aplicarla lo más fielmente posible a la posición “práctica” de las mismas.

“Si suena mejor, es mejor”
En su momento este fue el lema de Linn, ¡y vaya si tenían razón quienes lo inventaron! A mi personalmente me gusta más, por su insultante elocuencia, que el actual “Just Listen”, mucho más amable y “políticamente correcto”. De ahí a que les emplace a acompañarnos en este pequeño viaje, que continuará en el que sin ninguna dura es el principal distribuidor de la firma escocesa en nuestro país, para descubrir con todo lujo de detalles algunos de sus productos más rabiosamente sobresalientes.
Más información en https://hdsbcn.com/ y en https://linn-spain.com/






















