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Amplificador integrado estereofónico con DAC MODEL 70 y reproductor de discos compactos CD 70 de Marantz: notable musicalidad con una relación calidad/precio sublime

A los protagonistas del presente banco de pruebas se les podría presentar tranquilamente como la versión corregida y ampliada, léase una elaborada y exitosa puesta al día, de dos productos icónicos en el reñido campo del “Entry Level”, incluso “High End asequible” en Alta Fidelidad estereofónica. El término “exitosa” puede utilizarse a modo de apriorismo por la sencilla razón de que Marantz sólo realiza cambios cuando tiene la certeza absoluta de que tienen algo que aportar en todos y cada uno de los aspectos/parámetros que verdaderamente importan, empezando, lógicamente, por el sonido. Y si alguien tiene alguna duda sobre lo que acabo de decir, basta con recordar que los “productos icónicos” de marras son nada menos que el reproductor de discos compactos CD6007 y el amplificador integrado PM6007, premiados ambos hasta el aburrimiento en sus respectivas categorías. Esto significa que había un listón muy alto que superar, reto que por otro lado encaja como anillo al dedo con la filosofía de una marca que desde su fundación en Nueva York en 1953 ha alegrado la vida a entusiastas de la música reproducida a tamaño natural y fanáticos de la tecnología del audio de todo el mundo. Con estas credenciales, parece lógico pensar que el CD 70 y el MODEL 70, que así se llaman los protagonistas de las líneas que siguen, deberían superar limpiamente a sus celebrados predecesores. Y, por supuesto, así es, empezando por la logradísima estética que de un tiempo a esta parte incorporan, con distintos niveles de sofisticación formal, todas y cada una de las realizaciones de Marantz. Estamos, en consecuencia, ante dos propuestas que ofrecen con las máximas garantías excelencia sonora -¡faltaría más!- y técnica -basada, no lo olvidemos, en recetas tan exclusivas como imaginativas- a quienes desean entrar en el universo de la reproducción musical con mayúsculas con una inversión, si no mínima, sí muy comedida. Y, además, con adiciones que hacen un sutil guiño a las nuevas tendencias en audio manteniendo intacto un espíritu eminente y orgullosamente clásico en sintonía con ese “Most Musical Sound” que constituye el “leitmotiv” de la mítica firma nipona.

Crear High End al alcance de todos los bolsillos: un arte al alcance de muy pocos

Siempre he sido un fanático de la excelencia sin paliativos, sin compromiso, pero, en paralelo, es bien cierto que, si a un diseñador con talento se le facilitan, sin limitaciones, las herramientas necesarias para que ponga a punto su “objeto de deseo”, la materialización de sus sueños más descabellados, resulta en cierto modo “fácil” que consiga sus objetivos. Por el contrario, si a ese mismo diseñados se le imponen restricciones presupuestarias, exigiéndosele por otro lado el mantenimiento de un mínimo de excelencia, el enfoque a adoptar cambia de modo sustancial. Esto vale tanto para un componente de audio como para un automóvil, un reloj, un yate, una casa o cualquier bien que puede construir el hombre. En el caso concreto de la reproducción musical de alta calidad, que es lo que ahora mismo nos interesa, a medida que los imperativos de costes aprietan, más tiene que agudizar el ingenio el diseñador de turno para que las rebajas “pecuniarias” no afecten negativamente las prestaciones, entendidas éstas tanto en el ámbito objetivo -calidad de fabricación y la pertinente fiabilidad, medidas de laboratorio- como en el subjetivo -la irrenunciable musicalidad, léase la reproducción con “alma” del contenido reproducido- de tal modo que, como no me canso de repetir, el todo supere la suma de las partes en la categoría afectada.

Mi reflexión anterior tiene un corolario que no por previsible deja de ser interesante: diseñar circuitos de audio en plan “copiar” y pegar esquemas ya existentes y ejecutarlos con componentes económicos funcionará para “cumplir”, pero no para marcar la diferencia. Ahí es donde entran en juego las empresas veteranas con una filosofía de la excelencia clara y unos recursos materiales en consonancia, un “mix” que les permite poner a punto productos sin compromiso equipados con topologías circuitales y componentes del máximo nivel destinados en exclusiva a maximizar la calidad pura y dura a todos los niveles, para, a continuación, establecer un calculado “goteo” de unas y otras en realizaciones progresivamente más accesibles. Lo hace Bowers & Wilkins, por citar un ejemplo “de manual” y ampliamente contrastado, en el campo de las cajas acústicas y lo hace Marantz, fabricante de los productos a los que dedicamos el presente banco de pruebas, en el de las electrónicas. Más aún, en el caso de la compañía fundada por el legendario Saul B. Marantz podemos hablar incluso de un punto de inflexión al respecto como consecuencia de la intervención del recordado Ken Ishiwata, sin duda el más carismático -aparte del Sr. Marantz- de sus respetados “Maestros en Sonido” – “Sound Masters”- en el primer producto de la marca que nació inequívocamente con vocación de ofrecer High End a precio, si no de saldo, sí al alcance de la inmensa mayoría de bolsillos: el reproductor de discos compactos CD-63 MkII KI Signature. Comercializada en 1996, es decir hace exactamente 30 años, esta muy discreta -en lo estético- fuente partía de los modelos CD-63 MkII y CD-63 SE y los “tuneaba” sutilmente actuando sobre la fuente de alimentación (transformador toroidal mejorado y condensadores premium) y el revestimiento del chasis y componentes internos seleccionados con cobre de alta pureza, poniendo la guinda un exhaustivo afinado a oído con el fin de lograr un sonido acorde con las exigencias de los audiófilos. El éxito de esta manera de hacer fue inmediato y brutal, hasta el punto de mantenerse a día de hoy, cimentando la reputación de Marantz como sinónimo de musicalidad en todos y cada uno de sus productos, ya sean de Alta Fidelidad o de Cine en Casa.

“70”: democratizando el legado de referencias pretéritas y actuales de Marantz

Llegamos ya a nuestros invitados, dos bellezas cuyas entrañas son la materialización perfecta de lo que acabo de comentar. Para seguir la tradición, les invito cordialmente a que echen un vistazo a las fotografías de las “entrañas” en cuestión y a las fichas técnicas que encontrarán al final del artículo. Empezando, por aquello de respetar la cadena de reproducción del sonido, por la fuente, es decir el lector de discos compactos CD 70, lo primero que hay que señalar es su condición de nuevo modelo de base de Marantz en reproductores de discos ópticos, una “familia” presidida por el fabuloso -y con relación calidad/precio difícil de batir en High End “top”- SACD 10. Tal y como les adelantaba al principio, lo primero que tenemos es una estética francamente acertada por cuando aúna modernidad distinguida -con bello punto minimalista- y vocación de atemporalidad. El bloque de transporte, muy silencioso, es de carga central, al tiempo que una toma USB frontal facilita la reproducción de archivos de audio en alta resolución almacenados en dispositivos externos. También en el panel frontal, encontramos una toma de auriculares con control de volumen, signo inequívoco de que la presencia de un amplificador dedicado para aquéllos.

La esencia del Marantz la encontramos en su interior, con una disposición perfectamente segregada de los bloques de alimentación, procesado digital y salida analógica, sobresaliendo de esta última su configuración rigurosamente doble monofónica y el empleo generalizado de componentes discretos de alta calidad. En lo que respecta al bloque de alimentación, se utiliza un diseño de bajo ruido con transformador de tipo EI -sin encapsular- mientras que la crucial sección “numérica” combina un convertidor D/A ES9020Q -aritmética de 32 bits- de la estadounidense ESS Technology con sincronismo de alta precisión y filtros digitales seleccionables. Sobra decir que en el CD 70 también encontramos los ya imprescindibles Módulos Amplificadores Hiperdinámicos, alias HDAM, de Marantz, concretamente las versiones estándar y SA2 de los mismos. Pocos misterios en el ámbito de la conectividad por cuanto es la que ahora mismo cabe esperar de un producto de su clase y precio. ¿Puntos débiles? Para mi gusto, sólo uno, aunque sea por una cuestión de mera coherencia “formal”: yo habría puesto un transformador toroidal encapsulado para reducir aún más el ruido de fondo, aunque tal adición comportara un incremento -que en principio no debería ser significativo- del precio final.

Igual de atractivo en lo estético y riguroso e “inteligente” en su concepción, pero más elaborado en su ejecución, es el amplificador integrado MODEL 70. Una máquina muy completa si no fuera porque la funcionalidad DAC que incorpora carece de la toma USB frontal que encontramos en el CD 70. Apuntada esta objeción, el Marantz es, teniendo en cuenta el precio al que se ofrece, una maravilla, como revela su organización interna y la calidad intrínseca -consecuencia directa del afinado por parte del actual “Sound Master” de Marantz- de los componentes clave, empezando por el transformador de alimentación -aquí sí que es toroidal y encapsulado- y los condensadores de filtrado y terminando por la circuitería de audio propiamente dicha, tanto analógica como digital. Observen asimismo la disposición, en una placa de circuito impreso separada, de la sección de fono, que, pese a ser compatible sólo cápsulas de imán móvil (MM), es descendiente directa de las excelentes topologías Marantz Musical Premium y Marantz Musical, con lo que ello comporta en reducción del ruido de fondo y la distorsión e incremento de la capacidad de análisis/resolución. Equipado con la versión SA3 de los antes mencionados módulos HDAM, el MODEL 70 también incluye un “chip” de conversión D/A de ESS Technology en su sección DAC, así como una conectividad “clásica” a la que se suma una toma HDMI para facilitar la conexión a un televisor compatible y el siempre útil enlace inalámbrico vía Bluetooth.

Un sonido resolutivo y con alma

Escuché los dos Marantz en compañía de una pareja de cajas acústicas 706 S3 de Bowers & Wilkins montadas sobre sus magníficos soportes de suelo dedicados, utilizando como “software” musical un CD con grabaciones especialmente elegidas por su musicalidad, entre ellas el inmortal y genial “Take Five” del The Dave Brubeck Quartet. Y, si, los Marantz dan exactamente lo que uno espera de ellos… incluso más como consecuencia de la combinación de garra y bajo -muy bajo en digital- ruido de fondo de que hace gala el MODEL 70. La tímbrica es elegante, sin aristas, en todo momento, con graves profundos y bien articulados, voces con texturas desprovistas de artificialidad incluso a niveles de volumen elevados y una zona alta en la que, como corresponde a un buen Marantz, la analiticidad -que la hay y en abundancia- está siempre a remolque de la esencia musical de cada composición. Buena parte de lo que acabo de decir es “culpa” del CD 70, cuyo discreto -aunque, es importante apuntarlo, voluntario- segundo plano en lo que a protagonismo de la presentación sonora global se refiere contribuye a esa cálida, aunque sin edulcorantes, naturalidad en la restitución que constituye la principal -por lo menos en mi opinión- seña de identidad de todo componente de audio bien diseñado. Volviendo al MODEL 70, hay que resaltar su muy notable reserva dinámica, músculo si lo prefieren, por cuanto le permite no sólo atacar con holgura un amplio espectro de cajas acústicas sino responder a demandas de potencia instantánea que otros diseños equivalentes no podrían atender.

Para finalizar

Pese a la innegable solvencia de cada modelo por separado, es evidente que el MODEL 70 y el CD 70 han sido creados teniendo en mente un enfoque heurístico, lo que significa que si trabajan juntos el todo supera la suma de las partes. Cierto es que en términos absolutos el MODEL 70 es superior -y no lo digo porque sea más caro- al CD 70, lo que no impide a este último llevar a cabo su cometido de una manera tan discreta como efectiva. Dignos sucesores del PM6007 y el CD6700, los “70” no sólo los superan en musicalidad gracias al “plus” de capacidad dinamica del amplificador y la resolución incrementada del lector digital, sino también en calidad constructiva, atractivo visual y practicidad. Poco más se puede pedir por 1.450 euros si de verdad buscamos ALTA FIDELIDAD, con mayúsculas, sin hacer saltar la banca.

Ficha Técnica 

CD 70

  • Configuración: lector de CD con reproducción “Hi-Res” vía USB integrada y amplificador de auriculares dedicado. 
  • Discos compatibles: CD y CD-R/RW (también los que contengan archivos WMA y MP3).
  • Respuesta en frecuencia: 2-20.000 Hz.
  • Relación señal/ruido: 110 dB. 
  • Gama dinámica: 100 dB.
  • Separación entre canales: 98 dB.
  • Conectividad digital de audio: salidas coaxial y óptica; entrada USB-A frontal.
  • Codificación digital soportada por la toma USB: PCM hasta 24 bits/192 kHz y DSD hasta DSD128. 
  • Compatibilidad “Hi-Res” de la toma USB: archivos FLAC, WAV, AIFF, ALAC y DSD.
  • Conectividad analógica de audio: salidas analógicas no balanceadas; toma de auriculares con control de volumen dedicado.
  • Dimensiones: 442x109x351 mm (An x Al x P).
  • Peso: 6’5 kg.
  • Precio de venta al público recomendado: 600 euros

MODEL 70

  • Configuración: amplificador integrado estereofónico con funcionalidad DAC y conectividad inalámbrica Bluetooth incorporadas.
  • Potencia de salida: 2×50 W RMS sobre 8 ohmios o 2×65 W RMS sobre 4 ohmios.
  • Respuesta en frecuencia: 5-100.000 Hz (Línea).
  • Relación señal/ruido: 110 dB en Línea y 83 dB en Fono MM
  • Sensibilidad/Impedancia de la entrada de Fono: 3’1 mV/47 kohmios.
  • Sensibilidad/Impedancia de las entradas de Línea: 185 mV/18 kohmios.
  • Factor de amortiguamiento: 100.
  • Conectividad digital de audio: entradas coaxial, óptica y HDMI ARC.
  • Conectividad analógica de audio: 1 juego de salidas para conexión a cajas acústicas; salidas estereofónicas preamplificadas no balanceadas; salida para subwoofer; toma de auriculares con control de volumen vía Bluetooth.
  • Dimensiones: 442x109x305 mm (An x Al x P).
  • Peso: 7’9 kg.
  • Precio de venta al público recomendado: 850 euros

Importador: www.marantz.com/es-es   

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