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¿Qué responsabilidad tiene un cable digital en el mejor o peor sonido que tenemos en nuestro sistema de sonido? Dicho de manera más directa, también nos podemos hacer esta pregunta, ¿merece la pena invertir una cantidad de dinero considerable, en la adquisición de un cable digital de referencia?

Si nos dejamos guiar puramente por la estructura física de un sistema hi-fi, encontramos que toda la información que la grabación que reproducimos contiene, es transportada a través de un único cable, que llamamos genéricamente digital, sea la versión del mismo que sea – S/PDIF, AES/EBU, TOSLINK, USB, HDMI o FIREWIRE -. Él es el encargado de transferir toda la información de la mejor manera posible, para que no perdamos ningún matiz y detalle existente en los ficheros digitales empleados. Por lo tanto, esto debe hacernos reflexionar que, por mucho dinero y esfuerzo que invirtamos en mejorar cualquier elemento de nuestro sistema – comenzando por un DAC fantástico -, todo el resultado final se encuentra directamente comprometido por la calidad del cable digital empleado. Entonces, ¿qué esperamos en apuntar como prioridad número uno en nuestra lista de mejoras en nuestro equipo, la búsqueda de un cable digital que consiga una mejora evidente en nuestro sistema?

WireWorld Cables es una compañía americana fabricante de cables de reconocida calidad y con avanzada tecnología y patentes propias, que siempre ha sido un referente para mí por su elevada relación calidad-precio, pudiendo recomendar los cables de la firma correspondientes a sus gamas medias, sin riesgo de defraudar a nadie. En HIFIlive tuvimos la suerte de poder probar recientemente los cables tope de gama de la marca, me refiero a la serie Platinum Eclipse, podéis leer la revisión de ellos efectuada por Jose María Delgado aquí. Acabando realmente satisfechos con la calidad de los mismos, efectuar una revisión del cable digital de la serie, se convirtió en un objetivo para mí, y ahora tras completarla, comparto las conclusiones con vosotros.

Construcción

El cable digital Platinum Starlight en versión AES/EBU que he recibido para efectuar la revisión, viene protegido dentro de un estuche cuadrado de aluminio, de diseño bonito y sobre todo ideal para su principal propósito, que debe ser el de proteger el cable de cualquier posible daño.

El acabado del cable es idéntico a la de toda la gama Platinum ya analizada, y que por lo tanto podemos pasar por alto, tan sólo diciendo que su diseño es discreto, elegante y manejable.

En cuanto a las características técnicas con las que cuenta en su construcción, decir que en primer lugar emplea de manera exclusiva, como aislamiento un material llamado Compositex. WireWorld le otorga a este aislante un buen número de beneficios como eliminación de ruidos, fondos más silenciosos, limpieza de sibilancias, mayor resolución, mejor foco, mayor dinámica… vamos la panacea de los materiales.

Internamente emplean su estructura de diseño propio, denominada DNA Helix, que emplea cuatro conductores planos para neutralizar la pérdida electromagnética que se filtra en otros cables.

Sonido

La inclusión del cable WireWorld Platinum Starlight en mi sistema no era sencilla, pues le esperaba encaramado en su trono como imbatible, un duro contrincante como es el cable digital Stein Onix DX-3002. Denominar al cable  digital de Stein como «duro contrincante» puede tomarse de manera literal, pues en comparativa directa superó a cables de absoluta referencia a nivel mundial, como el Stealth Varidig Sextet. Así pues, el WireWorld tenía que ser muy bueno para aguantar la comparación…

Para facilitar la prueba, como el cable Stein es SPDIF y el WireWorld AES/EBU, pude conectar ambos a cada una de las salidas de mi transporte y cambiar instantáneamente de un cable digital a otro, con sólo una pulsación en el mando a distancia del DAC. ¡Bien, por fin una revisión donde no tengo que apagar y volver encender constantemente algún o todos los aparatos del equipo!

La impresión inicial que recibí tras escuchar los primeros temas que reproduje, fue la de sentir los músicos más cercanos a mí de lo que habían estado nunca antes, autenticidad en estado puro. No me refiero a que los instrumentos se me echaran encima importunándome, nada más lejos de la realidad, sino a percibir que los músicos estaban en mi sala. El cable WireWorld tiene como característica y virtud principal sobre cualquier otra, la de conseguir que los espacios entre las notas tengan más relevancia que nunca, pues los ocupa el más absoluto de los silencios. ¡Qué importante es el silencio entre tanta música! Aumentar el umbral de silencio y reducir el ruido de fondo nos permite observar detalles, matices pequeños sí, pero que enriquecen de gran manera la escucha y nos hace pensar ¿ese sonido estaba allí antes?, en discos escuchados hasta la saciedad. Destacaría a su vez y quizás siendo el aspecto más importante, que consigue que nos enganchemos a la escucha y no estemos pensando en el dichoso recibo de contribución que tenemos que pagar ya.

Esta sensación no es desconocida para mí, pues mi DAC M2Tech Vaughan me la transmitió en cuanto lo escuché. Su funcionamiento a baterías consigue precisamente mejorar este aspecto de manera notable, y cuando creía que ya no existía margen de mejora en ese aspecto, llega este cable digital y me recuerda que en este mundo no hay que dar nada por sentado.

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