Publicidad

Presentación de las novedades del portfolio de la firma

Un paso más allá en la búsqueda de los límites de la legendaria marca japonesa

Los que estamos en el mundo de la alta fidelidad estamos siempre encantados de acudir a cualesquiera eventos en los que se demuestran aquellos equipos con los que como aficionados soñamos en disfrutar. También sentimos una emoción singular al conocer a aquellos que han tenido un papel determinante en la historia por ser especialmente destacada su contribución a este mundo. Entonces, si como era el caso en esta ocasión, podemos asistir a un evento en el que se dan ambas circunstancias, no habrá quien no quiera sumarse. La presentación de las novedades de la gama de la legendaria firma japonesa Air Tight, cuyo fundador es ni más ni menos que Atasushi Miura, durante largo tiempo alma mater de Luxman. Cuando en ella se encontró con una actividad empresarial que limitaba su extraordinaria creatividad y talento, se planteó su propio proyecto, donde con el tiempo ha demostrado de lo que era capaz. Con el paso de los años, su hijo Yutaka «Jack» Miura –gusta de hacerse llamar Jack: Yutaka se ha demostrado demasiado complicado para los norteamericanos– ha tomado su relevo y nos obsequió con su presencia en este evento. Después de escucharle a él y a las creaciones de la firma, podemos concluir que la pervivencia de la firma está, al menos a medio plazo, completamente asegurada.

Con este escenario tan atrayente me encaminé al mítico loft de Werner Música, organizador e importador para España de la firma. Esta sala de audición es bien conocida dentro y fuera de nuestras fronteras y en ella se han oído algunos de los mejores sistemas presentados en territorio español, y probablemente en el mundo. Tamaño, tratamiento y colocación de equipos cuidadosamente estudiados por Xavier Casellas, director de producto, y su equipo, convierten cada audición en el lugar perfecto para evaluar cualquier sistema, de todo o parte, y simultáneamente disfrutar de la música en su máxima expresión. Y esta vez, como las anteriores, no iba a ser una excepción.

Antes de entrar en materia veamos la composición del sistema que analicé en profundidad:

  • Reproductor de SACD dCS Vivaldi One
  • Reloj de sincronismo externo dCS Vivaldi  Master Clock
  • Giradiscos Acustic Solid Solid Round con plataforma de desacoplo Air Tight
  • Brazo SME V-12 de 12″
  • Cápsula de bobina móvil Air Tight PC-1 Coda
  • Preamplificador Air Tight ATC-5
  • Transformador elevador Air Tight ATH-3
  • Etapas de potencia monofónicas Air Tight ATM-3211
  • Cajas acústicas Kharma Exquisite Midi serie 2
  • Cables de interconexión Siltech serie Classic Anniversary
  • Cables de cajas Siltech Royal Signature Prince
  • Cables de red JPS Labs y Air Tech
  • Cable de phono y transformador Crystal Cable

Por lo que hace al segundo sistema, ubicado en la sala de piedra de Werner:

  • Reproductor de SACD dCS Rossini 
  • Reloj de sincronismo externo dCS Rossini Clock
  • Preamplificador Air Tight ATC-1
  • Etapa de potencia estereofónica ATM-2
  • Cajas acústicas Kroma Audio Mimì
  • Cables de interconexión Siltech Classic Anniversary
  • Cables de cajas acústicas MIT serie Matrix

Con este primer sistema, del que sobran presentaciones más allá de las que ya se han hecho, me senté a escuchar la sucesión de cortes que, como es habitual en las audiciones que dirige Xavier Casellas, alternan cortes digitales en SACD y CD, analógicos en vinilo y digitales procedentes de los medios de almacenamiento como tabletas y portátiles. Para los que conocemos bien la estética sonora de Air Tight, el reto en un principio parecía más asequible de lo que podría pensarse, pero hay que matizar esto ya que tres componentes nuevos intervenían en la audición. En la medida de lo posible trataré de dar mi opinión individualizada de cada uno de ellos.

Con todos los elementos del sistema fijados, dar entrada a la señal procedente de la cápsula supuso un reconocimiento inmediato de una huella bien conocida. Autoridad y solvencia conjugada con suavidad y calidez, como yo ya las había escuchado con anterioridad, pero llevándolas hasta un extremo desconocido para mí hasta hoy. Fundamentalmente ha aumentado la transparencia, especialmente en los medios y medios agudos: en algunas grabaciones, esta llegaba a ser incluso cegadora, lo cual fue la causa de alguna aspereza que me atrevería a decir que es únicamente achacable a las mismas. Un episodio totalmente aislado en una prestación global absolutamente sobresaliente. Después de escuchar la PC-1 Coda, me gustaría llevar esto hasta la Supreme y por qué no, la Opus-1. El resultado tiene que ser absolutamente fantástico. Más musical y relajada que nunca, la PC-1 ofrece una experiencia con el vinilo que, a condición de contar con un sistema a la altura de las circunstancias –sería inútil emprender la búsqueda de diferencias en sistemas que no igualen en sus componentes la categoría de nuestra analizada–, ofrece la para mí hasta ahora más equilibrada y natural restitución de una grabación analógica. Esta cápsula se sitúa directamente en la cumbre y prácticamente no tiene rivales en su nicho. Debido a la novedad del producto, no cuenta aún con precio de tarifa en nuestro mercado, pero auguro, alineánndola dentro del portfolio de la firma, un precio elevado. Habrá que ver si este posiciona el producto correctamente frente a la competencia, lo que auguro que sucederá con la experiencia de las anteriores.

Decir que no sería justo no mencionar aquí la importancia capital del transformador elevador de corriente Air Tight ATH-3, que también era novedad en nuestro mercado. Indisociable su prestación de la de la cápsula, ya que es comprobable que se ha buscado una sinergia que es crítica en esta asociación, aunque en este caso, la salida de la PC-1 Coda, de 0,5 mV, no la hiciesen particularmente difícil, buscándose sencillamente una restitución desahogada. Me hubiera gustado poder escuchar la cápsula sin transformador elevador. Estoy convencido que hubiera seguido dando la talla como con él hemos tenido ocasión de comprobar.

Dentro del sistema presentado, son novedad también el preamplificador ATC-5, sucesor del aclamado ATC-1. Construido entorno de las legendarias 12AX7 y 12AT7, integra fono –siempre me ha llamado la atención que los preamplificadores fueran abrumadora mayoría en el portfolio de la marca frente a la también habitual solución de ofrecer previo de línea y de fono por separado–, siendo un total de dos preamplificadores, un previo de línea y uno de fono la oferta del catálogo de la firma ahora mismo. 

Las grandes protagonistas de la audición llegan al final. Las etapas monofónicas ATM-3211, buque insignia de la marca, compartiendo este papel protagonista con las igualmente epatantes ATM-2001, están construidas con la clásica válvula de radio 211, considerada por muchos la reina de las válvulas y que hacen gala de un nivel de ingeniería, construcción y acabados que puedo afirmar sin temor a equivocarme que constituyen la cumbre del saber hacer del Sr. Miura y que probablemente sea muy complicado que se vuelva a igualar. La búsqueda de la perfección llega aquí a su máxima expresión. Se ha puesto el acento en detalles tan absolutamente increíbles como que, por ejemplo, la altura de válvulas y transformadores sea la misma para que la estética de la realización final se integre en la percepción global dando el resultado más armonioso posible a la vista. Esto no lo he visto nunca en ninguna otra firma. Un detalle de hasta dónde esta dispuesta Air Tight a llegar en su búsqueda de la máxima satisfacción del audiófilo es la renuncia a seguir construyendo electrónicas que utilicen válvulas KT-88, dado que considera que ninguna de las que hoy se encuentran disponibles alcanza los niveles de calidad que consideran deben ofrecer a sus clientes. Creo que con esto queda todo dicho.

Por lo que hace a la sinergia entre ATC-5 y las ATM-3211, que es el nudo gordiano de toda la audición nos vemos frente a la misma circunstancia que acontecía con la PC-1 Coda. Todo es conocido, si como es mi caso eres un seguidor de la marca. Sencillamente, se trata de que todo alcanza un nivel extraordinario, abundando en las cualidades que tradicionalmente han distinguido a la marca. Esto me pareció especialmente patente con las grabaciones digitales: la prestación del extraordinario dCS Vivaldi One alcanza con este combo de amplificación su máxima expresión. Cualidades como detalle, liquidez o transparencia son llevados al extremo. Los instrumentos, especialmente los de cuerda, y las voces, suenan con una naturalidad absoluta, resolviendo pasajes complejos con autoridad y delicadeza. Agudos realistas, nada hirientes, medios expresivos y creíbles y graves resolutivos conforman un balance tonal casi perfecto. La música “ fluye “ –permítaseme la expresión– , y el carácter diseccionador del reproductor de dCS, muy patente en otras ocasiones, se suaviza hasta hacernos olvidar que estamos escuchando un sistema y por un momento, hacernos creer que escuchamos música en directo. La tímbrica es, sin duda, la mejor que he oído nunca para una solución de reproducción de dCS: realista y creíble como nunca, desprovista, insisto, de ese carácter a veces en exceso analítico que caracteriza las realizaciones de la británica. Ausencia total de distorsión en los momentos de mayor exigencia, todo en estas electrónicas parece obedecer a una única consigna: naturalidad. Es obvio que aquellos que gusten de una lectura dinámica de las grabaciones les parecerá que esta amplificación adolece de una cierta blandura. Es opinable: me parece que la búsqueda de la reproducción más fiel –de fidelidad– debe hacerse por el camino que Air Tight ha tomado. Naturalidad es en este contexto sinónimo de realidad; y aquí, con esta amplificación, es con la que yo creo que he escuchado música más cercana a su manifestación a través de una voz o un instrumento reales.

Sería injusto no mencionar aquí el papel del instrumento musical que da voz a todo este conjunto, las Kharma Exquisite Midi serie 2. Sobradamente conocidas y compañeras ideales de la electrónica analizada, representan también una vuelta de tuerca de la firma holandesa en su búsqueda del realismo sonoro. Mejoras significativas en su altavoz de agudos de diamante, buscando reducir la distorsión mediante un aumento de la rigidez del cono, lo que ha eliminado aparentemente un agudo de una cierta agresividad de estas cajas en la anterior versión.

En paralelo a la demostración en el mítico loft de Werner Música, tuvimos la oportunidad de asistir a una segunda audición que tuvo por objeto presentar en sociedad a las cajas acústicas Kroma Audi Mimì, que son novedad en el portfolio del constructor nacional y que suponen su primera incursión en el terreno de los monitores de dos vías. Aunque el objeto de la visita a Werner Música era la audición de las novedades del portfolio de Air Tight y por lo tanto tuve que dedicar la mayor parte del tiempo a este, no disponiendo del necesario para poder evaluar seriamente las Mimì, en una primera y breve toma de contacto he descubierto el inmenso potencial que atesoran estas cajas. Puede constatar una restitución de extraordinaria suavidad y elegancia, nada fatigante, capaz de resolver tanto los pasajes más simples como aquellos que demandan lo máximo a la caja. Distorsión nula, autoridad y delicadeza a partes iguales y sobre todo una facilidad de escucha pocas veces vista, le dan lo necesario para competir en un nicho de mercado donde sus rivales ofrecen iguales argumentos. El precio, elevado, sin duda, pero lo bueno se hace pagar y el despliegue de materiales y la calidad de los componentes que utiliza se trasladan al precio final. Un breve repaso para decir que están construidas en el innovador material Krion ©, similar a cualquier solid surface como el Corian –aunque según los diseñadores de Kroma con mejor sonido–, utilizado en construcción y que debe garantizar una rigidez del recinto muy superior a la normal. Componentes de nivel de referencia como Mundorf y transductores Scan Speak o Hiquphone configuran una realización que suena muy bien, que es muy fácil de ubicar –señalemos el puerto de graves frontal– y que, acompañada de una electrónica de calidad, debe poder codearse con los líderes del segmento sin problema. Espero escucharla en el futuro con detenimiento.

Va llegando el momento de concluir. Después de una audición de estas características, con componentes que se mueven en un nivel de esta envergadura, realizados sin compromiso alguno y cuyo objetivo es, directamente, la búsqueda de la perfección, se corre el riesgo de perder la objetividad, sobre todo cuando tu vínculo con la firma es más que emocional. Me suelo dar suficiente distancia en lo temporal para limitarme a opinar estrictamente sobre lo que oigo. Y en este caso, lo que he escuchado es extraordinario. Creo que la firma ha alcanzado el máximo nivel en las cuatro realizaciones que he tenido la oportunidad de escuchar. Si tuviera que decantarme por alguna de ellas, lo haría por la fabulosa PC-1 Coda. Capaz de acercarnos a un universo soñado, capaz de hacernos olvidar que necesitamos de componentes y sistemas para escuchar música, capaz, en una palabra, de ofrecernos algo tan difícil de conseguir a pesar de su sencillez. Realidad. A la espera de su precio, que por supuesto estará en consonancia con la categoría del producto, todo aquel que cuente con un sistema capaz de obtener de esta cápsula todo lo que ésta puede dar y que pueda afrontar el esfuerzo económico, que no se lo piense. Nunca su sistema analógico habrá estado más cerca de ofrecerle lo que busca.

No quisiera finalizar sin agradecer a Xavier Casellas, director de producto de Werner Música, las facilidades y su empatía y complicidad, como es habitual en él para con este cronista. Y mención especial para el señor Yutaka Miura, que estuvo presente en las audiciones, que pude conocer personalmente y tener la oportunidad de charlar con él y que, como suele ser habitual con los que han sido distinguidos con un talento especial, se conducen con una humildad y cercanía sólo propia de aquellos. Un inmenso honor haber tenido el privilegio de tratarlo. A todos, muchas gracias.

Distribuye Werner

 

Comments are closed.