Publicidad

Tocadiscos AVID Relveo con brazo Altus y cápsula Ionic

No hace mucho tuvimos la oportunidad de probar el plato más asequible de la británica AVID, el sencillo pero sorprendente Ingenium Plug and Play (enlace: https://hifilivemagazine.com/avid-ingenium/). Esa prueba fue un aperitivo perfecto para lo que tenemos ahora aquí: el AVID Relveo es el siguiente en su catálogo pero ya ofrece tecnología y prestaciones de los “hermanos mayores” Acutus (Dark Iron, Classic o Reference en orden ascendente de categoría y precio). Lo hemos probado con su brazo (AVID Altus) y la cápsula MC de entrada de la casa (AVID Ionic) y, para situarnos nada más empezar, digamos que el conjunto arroja un precio recomendado de 11.990 euros (precio que los modelos más altos de su gama pueden llegar a multiplicar por cinco o seis).

Como comentamos en la anterior prueba, AVID cumplió en 2025 sus primeros 30 años de existencia, y mantiene a su fundador como CEO: Conrad Mas. Desde su primer plato (el Acutus original) ha ido evolucionando tanto los modelos altos de gama como tocadiscos más asequibles con los que dejar entrar al aficionado en su filosofía de reproducción analógica, basada en la precisión y neutralidad, con estructuras dedicadas a controlar las vibraciones.

Descripción

Se trata de un plato no tan minimalista como el Ingenium, pues cuenta con una base mucho más elaborada, sujeta por tres grandes torres al estilo de los Acutus. Estas bases contienen en su interior la particular “suspensión” elástica de AVID, pues es un plato básicamente rígido: no se aprecia movimiento al mover el plato o subchasis, pero su sistema para evacuar y eliminar vibraciones está ahí. Las bases tienen unos grandes pies ajustables con una fina rosca que permite dejar el plato perfectamente plano (con ayuda de un buen nivel) una vez instalado en el mueble donde vayamos a usarlo. El subchasis es de material metálico de fundición y aspecto muy rígido mientras la base es más inerte.

El motor va sobre la base pero queda integrado dentro (bajo el plato) como veremos, y acciona el sub-platter a través de dos correas. Ese platter gira sobre un cojinete que nos recordó mucho, si no es el mismo, que el del Ingenium: casquillo de bronce sobre acero, con apoyo sobre una bolita de acero a través de un cristal de zafiro insertado en el casquillo superior. Gira “en seco” y de hecho, como con el Ingenium, el manual advierte en letras bien grandes que NO se use ningún lubricante en ese punto porque está diseñado para girar así, y cualquier producto provocaría daños al sistema. Viene también un “clamp” marca de la casa que rosca sobre el eje y AVID recomienda usar siempre para fijar bien el vinilo sobre el plato (de aluminio acabado en fieltro).

 

La base del plato, que como decíamos está “suspendida” (aunque rígidamente) en el subchasis respecto de la base principal, incluye espacio para el brazo que venía montado. Su base permite ajustar fácilmente la altura (y con ello el ángulo de lectura o VTA). El brazo trae desmontado el contrapeso, sujeto con unas tóricas internas en su parte trasera, algo habitual. Dispone de muy suaves rodamientos y un sistema de bloqueo seguro, así como de un bienvenido mecanismo de subida y bajada: yo recomiendo no fiarse del pulso de uno mismo por muy bueno que creamos sea, más con cápsulas de cierto valor. El motor va alimentado por una fuente de alimentación separada que además proporciona un control preciso de la velocidad y permite cambiar fácilmente entre 33 y 45 rpm. Tanto el cable desde el alimentador al motor, como el del brazo hacia el previo o amplificador (con conectores RCA), venían en la caja de buena calidad.

En palabras de la propia AVID, el Relveo “fusiona la ingeniería de precisión de sus predecesores con la identidad visual de nuestro modelo insignia Acutus. Condensa más de 30 años de innovación en una evolución de nuestros galardonados diseños. Un plato más pesado, una relación motor-masa optimizada y una fuente de alimentación con DSP independiente garantizan una velocidad precisa y una musicalidad excepcional. Su suspensión cónica con acoplamiento elástico ofrece un excelente aislamiento, una instalación más sencilla y una experiencia de usuario superior. Meticulosamente elaborado para ofrecer una experiencia musical excepcional, cada detalle refleja décadas de perfeccionamiento, la máxima expresión de nuestra filosofía de diseño y nuestra experiencia en ingeniería”.

En cuanto al brazo esto nos dice AVID: “El tocadiscos Relveo viene equipado con nuestro premiado brazo Altus, diseñado para revelar hasta el mínimo detalle oculto en tus discos de vinilo. Incorporando tecnologías de nuestro brazo insignia, el Altus cuenta con rodamientos con tolerancia micrométrica y nuestro exclusivo sistema de compensación doblemente ajustable. Este conjunto ofrece un enfoque preciso, inmediatez y una musicalidad que cautiva, garantizando una reproducción precisa”.

Por último vemos cómo describen la cápsula Ionic en su web: “con un encapsulado rígido dentro del cuerpo de aluminio, nuestra cápsula de bobina móvil Ionic de baja salida ofrece todo lo bueno de nuestros diseños superiores en un atractivo paquete, manteniéndose fiel a nuestros principios de diseño originales pero a un precio mucho más asequible. Al aplicar el mismo enfoque para alejar las vibraciones del punto crítico de la aguja mediante el uso del mismo cuerpo de cápsula mecanizado, las vibraciones se transmiten al brazo en lugar de retroalimentarse al conjunto del cantilever, lo que reduce el característico «ruido de la aguja». A pesar de que se trata de nuestro modelo básico, hemos logrado mantener el mismo conjunto de imanes y bobinas, lo que mantiene baja la inercia dinámica del cantilever, reduce el riesgo potencial de daños en el disco y garantiza un bajo nivel de ruido de superficie”.

Montaje y ajustes

Este conjunto AVID nos llegó muy bien embalado en una caja de medio metro cúbico aproximadamente. El plato viene parcialmente montado, con el brazo y la cápsula ya montados y ajustados (lo comprobé una vez todo montado, lógicamente), y para desembalarlo conviene ir siguiendo las instrucciones que vienen incluidas (o pueden descargarse de su web, en ambos casos en perfecto inglés). Es sencillo pero así nos aseguramos de poner cada cosa en su debido momento y lugar.

Desde que abrimos la caja y retiramos los manuales, lo primero es sacar también accesorios: el “clamp”, la alimentación del motor (y control de velocidad) y los cables y correas. Aquí podemos levantar el primer piso de cartón, no sin antes retirar el sub-platter que va solamente apoyado para el transporte, lo que nos deja ya a la vista lo principal del plato con su base, subchasis, y brazo (con cápsula en nuestro caso). Y lo podemos extraer, con cuidado que es la parte más pesada del conjunto, para llevarlo a la mesa donde lo queramos montar, o a su base ya en el mueble del equipo.

Aprovechamos a coger la bolita de acero (mejor con guantes para no mancharla con grasa de los dedos), depositarla en la punta del contraeje solidario con el subchasis, y posar suavemente el sub-platter sobre su punto de giro. La inevitable prueba de giro o “a ver lo suave que va esto” da como resultado un giro suave y prolongado… ¡muy satisfactorio! Lo siguiente será colocar las dos correas (sí dos) mejor también con guantes para no contaminarlas con los dedos.

Volvemos a la caja, donde todavía queda un piso por descubrir: allí está el plato, también pesado, que retiraremos con cuidado. Antes de colocarlo sobre el sub-platter conviene fijarse bien dónde quedan los cuatro tornillos que sobresalen del plato para que vayan a encajar con los cuatro orificios del sub-plato. Esta operación es un poco delicada porque cualquier brusquedad o golpe iría contra el punto de giro (donde hay un cristal de zafiro, recordemos) y no queremos eso… 

Pero con esto hemos dejado el plato montado. Ahora toca ajustarlo, lo que es muy sencillo: comprobar que la superficie del plato está bien plana (ajustando en caso contrario los pies) y comprobar, con la plantilla que nos regala AVID junto al manual, que brazo y cápsula están bien alineados. Ah, y otra cosa más: el contrapeso del brazo viene desmontado (así no se castigan sus rodamientos en el transporte, bien visto), toca montarlo y luego ajustar al peso de la cápsula. Para eso usé mi vieja y sencilla pero fiable báscula Shure, dejándolo en los 2’0 gramos recomendados. Es otra operación que me encanta, aunque tampoco extenta de ciertos nervios al implicar andar moviendo la aguja (¡me hago mayor supongo!).

Solo falta conectar el cable de alimentación entre motor y caja de control, el del brazo (conector en codo por debajo y RCA al previo) y… poner el AVID Relveo a girar unas horas o días para empezar a poner discos. La marca no recomienda ningún rodaje previo, ni siquiera dejar el alimentador-control conectado permanentemente, pero me deja más tranquilo hacer ambas cosas para estar seguro de que tenemos un sistema estable.

Audición

Como de costumbre en mi equipo usé mi previo de fono DACT CT-100 totalmente ajustable, en este caso con ganancia para unos 0’4mV de salida de la cápsula MC y cargada con unos bastante tradicionales 100 Ohm. El primer chequeo de ruidos salió con nota muy alta por su total ausencia (ni “hum” de baja frecuencia ni ruido o “hiss”) incluso con niveles de volumen absurdamente altos. No es algo que haya que dar por hecho cuando se monta un plato (o cápsula o brazo) nuevos, porque a veces… hay algún problema.

Como escribí al probar el AVID Ingenium me gustó mucho su sonido, la escena presentada, un buen grave, buen ritmo, y bajo ruido de fondo… Es un plato que cuesta una fracción de lo que vale este Relveo, así que tenía las espectativas muy altas, y puedo anticipar que se cumplieron. Sí, existe esa conocida relación inversión/sonido en forma de curva, no recta, de forma que hay que aumentar bastante lo primero para obtener algo de lo segundo, pero este AVID me ofrecía más en todos los aspectos, y también más refinamiento como veremos.

De entrada, discos que recordaba algo mal conservados (o muy usados) no presentaban un nivel de ruido de fondo molesto: es curioso el efecto que ya me pareció detectar en el AVID “pequeño” que deja en segundo plano esos ruidos y permite centrarse en escuchar la música… pues aquí, más. Otro efecto que me parece curioso es la presentación de la escena sonora: con este plato la música aparece ante uno con excelente amplitud (a lo ancho, más allá de la posición física de las cajas en la sala) y muy buena profundidad (algo por delante pero sobre todo por detrás del plano de las cajas). Pero si esa escena es algo mayor de lo habitual, a cambio parece tener menos altura: las voces tienen una altura normal, no vienen casi del techo.  Casi diría que lo prefiero así, me parecía más natural, o más real. También lo hace más real que los instrumentos o voces son muy estables en esa escena. Cuando un sonido cambia de tono, no se “mueve”, permanece fijo donde estaría en el estudio (o donde lo ”puso” el ingeniero al editarlo). Es un efecto que suelo apreciar en fuentes digitales de muy buen nivel (transportes o streamer en particular), pero supongo que hablar de un plato diciendo que suena “como algo digital muy bueno” suena más raro que cuando lo hacemos al revés…

Lo que más destacaría del AVID Relveo respecto del más sencillo Ingenium es, como anticipaba algo más arriba, su refinamiento, su precisión tímbrica, lógico supongo con su plato de mayor masa y control electrónico más preciso de la velocidad de giro, además de su brazo superior o mejor control (mejor dicho evacuación) de las vibraciones. O la cápsula MC propia. Vamos, podría decir que… ¡“todo”! Mis queridos conciertos para clarinete u oboe de Mozart, o para violín de Beethoven, tienen en común momentos en los que la orquesta desaparece y el instrumento solista cobra protagonismo en solitario. En esos momentos, cuando las notas se alargan en el tiempo, con este plato lo hacen con absoluta precisión, sin variación de tono, y llenan un espacio que contrasta con el silencio de fondo que momentos antes estaba lleno con los instrumentos orquestales. Asumo que es la precisión de giro y la ausencia de vibraciones o movimientos parásitos en plato y brazo lo que consigue este maravilloso efecto: es sutil, pero como se suele decir en música las sutilezas son clave.

Siempre leí que los tocadiscos AVID son famosos por su obsesión con la gestión de las vibraciones: mientras otras marcas intentan absorber las vibraciones con gomas, muelles o materiales blandos, AVID las «canaliza» fuera del disco. Es la misma filosofía que seguía la desaparecida Nottingham Analogue y es mi apuesta también para la reproducción de vinilos (tuve un Spacedeck muchos años). El “clamp” que prensa el disco sobre el plato es parte clara de esta ecuación, y en el Relveo también lo son el motor de buen tamaño (más par) y preciso control electrónico (alimentación aparte, cómoda para cambiar de velocidad también). Me llamó la atención el uso de dos correas de tracción, cuando otros fabricantes intentan minimizar la influencia del motor usando una sola, incluso fina y lejana: esto demuestra que AVID “confía” en su motor y el control de las vibraciones que pudieran transmitirse hacia el plato.

Conclusiones

Me ha gustado mucho el AVID Relveo: no sé cuánto más mejorarán su reproducción los platos superiores de la marca, pero con el salto desde el Ingenium (que también me convenció y tiene un precio cañón) estaría más que feliz, y la inversión ya empieza a ser elevada (pero más se dispara en los Acutus). Además, creo que no lo he comentado, pero su estética de “plato gordo” me encanta todavía con esa mezcla de minimalismo y “fuerza”. El giradiscos me gustó y tanto lo disfruté mientras lo tuve que casi me pasó desapercibida la cápsula montada: la Ionic es la MC más asequible de AVID pero ya son 2.995 euros y, aunque estuve tentado, no quise perder tiempo en reemplazarla por otra mía para “comparar”… el conjunto tal como me lo enviaron parecía redondo. Sí, una sobresaliente fuente analógica.

Puntos destacados

+ Plato de apariencia bastante minimalista que esconde soluciones ingeniosas y eficaces

+ Sonido rítmico, preciso, limpio… el plato perfecto para quienes se creyeran amantes del sonido digital

+ Escena sonora amplia y profunda, no muy alta, con elementos de precisa colocación

+ Montaje y ajuste sencillo, más en nuestro caso con brazo y cápsula ya instalados

PVP:  8.995 euros (AVID Relveo con brazo Altus), 2.995 euros (AVID Ionic MC)

Distribuye Exaudio

FICHA TÉCNICA

Tocadiscos de tracción por correas de caucho (dos) con motor de 24V AC síncrono (par motor 12 mNm) controlado por electrónica DSP con ajuste de velocidad (33’3 o 45 rpm). Plato de aluminio de 7 kg con “mat” de fieltro y “clamper” roscado incluido. Punto de giro en acero inoxidable sobre zafiro y bola de carburo de tungsteno, sin lubricación. Base sobre 3 columnas que combinan elastómeros, con pies ajustables en altura con rosca fina. Subchasis de fundición con soporte para brazo, y brazo AVID Altus V2 ajustable en altura. Dimensiones 440 mm × 370 mm × 200 mm (An x Pr x Al), peso 13,3 kg. 

Cápsula AVID Ionic (2995 euros): tipo MC (bobina móvil) con salida de 0’32 mV, respuesta en frecuencias 15 Hz-25 kHz, peso 9,1 gramos, impedancia de carga recomendada >100 Ohm y tracking 2’0 gramos. Cantilever de aluminio con aguja elíptica de diamante sólido.

EQUIPO UTILIZADO PARA LA ESCUCHA

Amplificación

  • Previo de fono DACT CT-100
  • Ars Sonum Gran Filarmonía (integrado estéreo válvulas EL34)
  • Previo ELAC + etapas mono NC400

Cajas acústicas

  • Ramallo Allegro

 

Comments are closed.