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Léxperience du son vrai

La experiencia de sonido verdadera. Así reza el lema de la compañía de origen francés Métronome Technologies. 

Fundada por Dominique Giner en 1987 (ex de Jadis), tras haber realizado diversos productos relacionados con la más alta fidelidad de excepción finalmente fue a lo largo de los años 90 cuando encontró su mejor posicionamiento en el mercado, ofreciendo al mundo componentes digitales que aúnan gran belleza y una calidad sónica y constructiva irreprochable.

Actualmente dirigida por Jean Marie Clauzel, Métronome Technologies tiene por filosofía seguir manteniéndose como una pequeña empresa para la cual la música es lo primero y la elaboración artesanal de sus productos en Francia su factor clave de éxito. La adaptación de su catálogo a la nueva era digital se ha ido abriendo paso lentamente pero con mucho criterio, manteniendo las más estrictas cotas de calidad que le han caracterizado y realizando ente otros decodificadores capaces de soportar formatos de las más altas resoluciones actualmente disponibles.

A cierre del presente artículo dispone en su catálogo:

  • Un servidor digital: Music Center 1 (con posibilidad de streamer DLNA)
  • Tres convertidores digitales (compatibles con DSD 256): C5+, C6+ y C8+. Con la próxima adición a su catálogo del modelo Le Dac (compatible con DSD 512).
  • Tres transportes de cd: T5 Signature, T6 Signature y T8 Signature
  • Cuatro lectores integrados de CD (compatibles con DSD 256): Le Player 2 (sólo PCM 24/192), Le Player 2s, CD8s y CD8S tube
  • Un lector integrado de SACD (compatible con DSD 512): AQWO
  • Y una nueva familia compatible DLNA y Airplay denominada Digital Sharing, compuesta por el novedoso componente objeto del presente análisis, el Métronome DSC1 (abreviatura de Digital Sharing Converter).

El DSC1, si bien lleva en el mercado desde septiembre de 2017, ha sido a lo largo de 2018 cuando realmente se le ha dotado de todo su potencial gracias a una serie de actualizaciones recientemente realizadas, haciéndole compatible con lectura de archivos de hasta DSD 512 –8x DSD, equivalente a una frecuencia de muestreo de 22,4Mhz–, MQA, Spotify, Deezer, vTuner e incluso el prestigioso gestor de contenidos y music player Roon Labs, entre otros. Un aparato absolutamente actual que resulta preliminarmente interesante no sólo por tener una compatibilidad con prácticamente todos los archivos digitales de alta definición sin pérdida hasta la fecha, también por ser -sobre el papel- referente en cuanto a calidad de implementación, posibilidades de conexión y acabados.

Como inciso añadiré que Métronome goza actualmente de muy buena salud, como se puede comprobar en la multitud de salas en las que en la feria más prestigiosa del sector y organizada por la Hiend Society anualmente en Munich está presente. Donde la firma francesa presentó en primicia el AQWO, un lector integrado de SACD, compatible con DSD512 y donde además se nos pudo adelantar la próxima aparición de un nuevo producto denominado Le Dac, del que estoy seguro pronto podréis leer en este medio algún artículo más pormenorizadamente y que saldrá al mercado por un precio más que interesante.

He de reconocer que le tengo bastante cariño a Métronome desde hace ya tiempo, en mis audiciones siempre que he encontrado algún componente digital suyo he salido francamente satisfecho. Satisfacción que tuvo su culmen cuando Ars Antiqua Audio, a través de su CEO Xubing Zhu, me brindó la posibilidad de hacer una evaluación a fondo del lector de cd integrado CD8S tube durante el primer trimestre de 2017. Un aparato que sin lugar a dudas superó todas mis expectativas y que se establece como mi lector digital integrado a superar en el ya caprichoso rango de hasta los 10.000€ de precio recomendado al público.

Fue el pasado 15 de diciembre de 2018 cuando aprovechando unas audiciones que ofrecía Ars Antiqua Audio me acerqué por las instalaciones y pude de nuevo charlar con Xubing. Persona amena y entrañable, ávido conocedor del mundo de la alta gama y, sobre todo, gran aficionado a la alta fidelidad con mayúsculas; Xubing y yo estuvimos realizando una serie de escuchas de las delicatessen con las que habitualmente deleita a sus clientes y amigos. En este caso fue un placer poder ver y escuchar productos como el novedosísimo superintegrado recientemente analizado en este medio DartZeel LHC-208 de 200w, el mítico Nagra IV-S de dos pistas, el venerado Studer A-807 –asociado a unos Grado de gama alta: atónito me dejó, ¡qué frescura, qué sonido!– o las alucinantes hORNS Universum 3 atacadas por la electrónica italo-letona de VIVA. Una auténtica experiencia para todos los sentidos que me permitió incluso ver a viejos amigos de afición; sin duda animar tanto a Ars Antiqua Audio, como a cualquier establecimiento del sector, a promover más eventos como el que allí tuvo lugar, un lujo en el que todos los incondicionales estamos en nuestra obligación de participar.

MÉTRONOME DSC1

Ya en casa recuperándome de lo acontecido en Ars Antiqua Audio me dispuse a abrir el paquete, el aparato se dispone perfectamente embalado en triple caja de cartón sujeto con dos sencillos protectores de porexpan, cubierto de un fino plástico transparente y con un cable de alimentación al uso. No se incluye ni mando a distancia, ni un completo manual explicativo, ni cableado de ningún tipo más que el de red eléctrica. Austeridad al más puro estilo japonés que bajo mi punto de vista requiere de ciertos conocimientos previos sobre qué se está comprando, qué componentes asociados requerirá y para qué propósito/s será utilizado. No obstante, en estos casos siempre recomiendo ponerse en manos del detallista dado que, como experto, es la mejor persona para poder realizar una primera configuración que optimice los resultados del sistema.

Tal y como he comentado más arriba pude comprobar en Munich su diseño interno, sin duda “marca de la casa” y es que si algo funciona ¿para qué cambiar? Cuatro transformadores toroidales de color azulado Nuvotem-Talema de bajo ruido para montaje sobre PCB, con 10 líneas de regulación separadas e independientes, implementadas a través de un inmenso y aparentemente sobredimensionado banco de condensadores. Cómo no, se mantienen fieles a los chips de Asahi Kasei Microdevices, en esta ocasión los novedosos 4497, ofreciendo uno por canal y montados en placa aparte, permitiendo así potenciales upgrades. Chips que afortunadamente están incorporándose cada vez más habitualmente en los nuevos decodificadores de alta gama y que siempre que he tenido ocasión de poder escuchar han ofrecido unos resultados sónicos magníficos –véase lo mucho que gustó en este mismo medio un producto de similares características como es el Linn Klimax Katalyst DSM, que también incluye una pareja–, no como los DAC con ESS-Sabre que me han generado escuchas inconsistentes, ofreciendo desde excelentes productos hasta aberraciones ultra analíticas de todo tipo.

El panel frontal tiene un diseño bastante austero, únicamente dispone de una pantalla a color no táctil con posibilidad de atenuación –no de supresión de la imagen–, una botonera de aluminio simulando teclas de un piano que incluye un par de “teclas” para selección de la entrada digital asociada y otra para stand by. Por el propio diseño del panel da la sensación que podría estar preparado para incorporar opciones a futuro dado que quedan teclas fijas sin uso, si bien es cierto que la experiencia me dice que un aparato nunca se ha de comprar por lo que pueda ofrecer, si no por lo que ofrece en el momento de la compra.

Con un peso total de casi 20kg y un acabado en aluminio anodizado de color gris –posibilidad en negro mate– con paneles de aluminio de agradable tacto y abrumador grosor, la habitual prueba de resonancias del chasis que realizo con un diapasón al uso la pasó sin problemas, el aparato está hecho a prueba de bombas. En su base nos encontramos tres puntas de desacoplo –dos delante y una detrás– que hacen bien su función y dejan al aparato perfectamente estable y desacoplado.

Respecto al panel trasero lo encuentro bastante completo, consta de seis entradas: AES/EBU, SPDIF1, SPDIF2, TOSLink, LAN y USB tipo B. Las salidas son tanto en balanceado XLR como en single ended RCA. Además, dispone de un interruptor trasero de ON/OFF. Las conexiones las realicé mediante varias fórmulas, por un lado, un cable digital de tipo SPDIF a mi transporte B.M.C., por otro el cableado ethernet a la toma LAN –red DLNA– y por otro el cableado USB utilizando un transporte de red Lumin con el fin de poder escuchar por ejemplo la toma de sonido DSD. Y es que deberemos tener en cuenta que si bien el DSC1 es compatible con señales en DSD de hasta 512 –también llamado 8x DSD–, MQA y PCM de hasta 32b/384Khz, lo cierto es que sólo a través del puerto USB. Un hecho no excesivamente preocupante dado que este tipo de frecuencias de muestreo son muy altas y a día de hoy existe un catálogo bastante reducido de posibilidades en el mercado –como por ejemplo el sello noruego 2L, Channel Classics o Nativedsd–. Con respecto al resto de entradas digitales y hasta donde he podido comprobar parece que únicamente admiten una resolución de hasta 24b/192Khz, mucho más extendido y tal y como se me aseguró desde la propia casa francesa.

Finalmente queda tratar qué dispositivo de gestión y reproducción utilicé. En este caso no fue necesario acceder a portales como Tidal, Qobuz o similares, dado que el mismo importador puso a mi disposición una Tablet con la app de Roon instalada accediendo así a los contenidos bajo red local que un NAS me proporcionaba. Habría mucho que comentar sobre las diferencias sónicas que ofrecen los diferentes gestores de contenidos del mercado, pero considero que no debo entrar aquí y simplemente dejarme llevar por el sonido que me proporcione el Métronome bajo una configuración al uso que cualquier usuario podría disponer en su sistema. Apuntar que tras ponerme en contacto con la asistencia que ofrece Métronome a sus usuarios, me indicaron que una excelente opción alternativa podría ser mConnect Control –UPnP gratuito– dado que el DSC1 es mConnect ready gracias a un pequeño hardware implementado que lo habilita. Otras opciones interesantes podrían ser Bubble UPnP o PlugPlayer. No obstante, la ausencia de ningún tipo de control en el propio DSC1 sobre la música que suena, deja claro que únicamente se puede manejar a través de un dispositivo compatible DLNA. 

Sonido

Posiblemente el apartado que más interese a los incondicionales de Hifilive es el presente. Como primer paso en el camino entendí que la mejor forma para familiarizarme con este “digital sharing” –network player + dac– de Métronome era conectándolo a mi transporte de CD por correa B.M.C., para ello Xubing me recomendó que utilizara un cable digital de una marca que ya he tenido la ocasión de evaluar para este medio y que fue de mi agrado, el Waveform II de la inglesa TelluriumQ en acabado RCA. Pasados unos días de familiaridad total con el sonido era momento de dejarme llevar por el nuevo mundo digital que a través de este portal se abría ante mí.

Lo primero que más me llamó la atención fue la cierta similitud existente en el sonido entre este DSC1 y el CD8S tube que analicé para este medio aquí. Tal y como escribí en aquella ocasión “mientras que mi anterior referencia en digital, el Acoustic Plan Vadi, presenta un sonido orgánico, con gran grosor y ligeramente cálido, el Métronome CD8S tube destaca por ser delicado, proyectar mucha liquidez y permitir llegar a vislumbrar incluso el roce de las cuerdas de los instrumentos cuando así se demanda”, y es que el sello sónico de Métronome se aleja de la filosofía de las nuevas marcas de máximo relumbrón japonesas o inglesas. La firma francesa se centra más que en extraer hasta el más mínimo microdetalle sacando pecho por ello, en extraer la máxima musicalidad y esto, no es algo en lo que puedan alardear más de tres o cuatro marcas que se hayan especializado en el ámbito de la decodificación digital/analógica.

Escuchando el celebérrimo Opera Proibita –Decca 2005– a PCM24/96 de la mezzosoprano romana Cecilia Bartoli, donde nos retrotrae al siglo XVIII para rescatar arias de Händel, Alessandro Scarlatti o Antonio Caldara junto con el director Marc Minkowski a cargo de Les Musiciens du Louvre, fluye la música al son de su bellísima voz con una elegancia, riqueza en los detalles, matices y sobre todo con una falta de asperezas que sinceramente me entusiasma. La voz de Cecilia se llena de delicadeza pero en ningún momento reduciendo su grosor respecto al resto de sonidos, mantiene su presencia, e incluso se podría decir que con un punto aterciopelado que sólo he podido encontrar en mi sistema escuchando mi Koetsu Urushi Vermilion, un sonido rico en medios y muy fluido pero a la vez cargado de detalle, máxima holograficidad y fundamento musical.

La poderosa voz de la cantante, compositora e instrumentista Adele, en el que para mí entender es su mejor disco “25” –XL Recordings, 2015– a PCM24/96, cobra una presencia escénica prácticamente táctil, posiblemente esta adicción por riqueza y calidad que encuentro en voces e instrumentos en la zona media, sea posible gracias al resto de cualidades encontradas en el apartado sónico, dado que se produce un orden y concierto que procura a mi cerebro naturalidad y ausencia absoluta de cansancio por la escucha.

Escénicamente nos encontramos ante el componente digital que he tenido en casa más silencioso de todos cuantos haya podido analizar. Los sonidos fluyen de una absoluta oscuridad que ayuda al oyente a un mejor entendimiento tanto de planos sonoros como de ubicación focal, tridimensionalidad y corporeidad, lo que redunda en una mayor transparencia a la hora de hacer creíble aquello que suene. Así pues con Harry Belafonte at Carnegie Hall –DSD64– la sensación de directo es absolutamente real, es increíble que este disco esté grabado en 1959, no puede ser…

Confirmo que la calidad de sonido que escucho utilizándolo únicamente como DAC respecto de su uso como network player es absolutamente coherente y lineal: quizá utilizándolo como DAC se podría decir que existe una chispa más de ataque así como de transparencia, pero simplemente son matices dado que al usarse como network player he podido acceder a pistas en tales resoluciones que finalmente lo comido por lo servido y la percepción se desvanece. Para ello el propio Xubing me facilitó un NAS con gran variedad musical, modelo Qnap TS-251B, que me sirvió para poder conectarme a él vía WIFI con una Tablet Samsung T713 y con ella gestionar el NAS a través del gestor de control Roon. Más tarde tuve acceso a Tidal completando la posible variedad que todo interesado le pueda dar, tanto por streaming local como por streaming virtual. La comodidad es absoluta y entro en un bucle adictivo que no me permite llegar a terminar de escuchar íntegramente los discos, algo que nunca me había pasado y que está claro que si se escucha a través de una red cargada de música puede llegar a hacer que el usuario pierda el control de lo que escucha procurando cierta parálisis por análisis.

Elegancia y sutilidad en la parte alta, pero con una cantidad y calidad que permite un florecimiento de estas frecuencias realistas, aunque los instrumentos que sean tocados tengan reducido tamaño, mantienen credibilidad dado que se proyecta de modo preciso el sonido y todo lo que lo fundamenta. Medios presentes, delicados… que fluyen y ofrecen un realismo fuera de lo común. Graves sujetos y articulados que mantienen una distancia con el oyente, no dejando entrometerse en el resto de frecuencias, provocando un sonido completo, controlado y preciso. La escucha del corte The Ubiquitous Mr. Lovegrove de Into the labyrinth a PCM16/44,1 –4AD, 1993– del grupo Dead can dance a volúmenes de presión sonora realistas me deja absolutamente pegado al sofá, absoluta ausencia de estridencias y total control de frecuencias aportando una estabilidad escénica inusitada, con una dinámica levemente controlada que procura orden y sosiego.  Un sonido que definitivamente engancha y que me ha permitido dedicar, sin engaño alguno, horas y horas de escucha de todo tipo de géneros musicales sin agotamiento y como si no hubiera un mañana. Algo inédito en mí, tratándose de un componente digital. Está claro que la filosofía que existe detrás del sonido Métronome pasa por tres patas: neutralidad, liquidez y precisión, y con esta nueva máquina lo han vuelto a conseguir.

El xrcd de 24 bit Growing up in Hollywood Town cantado por una de las voces femeninas que más me han gustado siempre, la ya veterana norteamericana Amanda McBroom, me muestra de un modo natural cómo su potente voz queda totalmente desprovista de cualquier tipo de sibilancias y pirotecnia en pro de una máxima neutralidad, definición y presencia. Un sonido un punto más suave y natural que el Métronome CD8S con salida a válvulas evaluado, pero en este caso quizá con un transitorio un punto menos marcado, aunque con unos medios más ricos y presentes.

Podría seguir describiendo el sonido en base a los discos que he tenido la posibilidad de escuchar a través de él de diferentes soportes –CD, Tidal, Roon….– pero me eternizaría y no acabaría nunca. Es perfectamente entendible que llegado a los términos de calidad sónica que ofrece este aparato sea imposible para muchos aficionados mirar a otro lado y escuchar música de un modo tan cómodo como mover una mano a través de una Tablet, pagando una cuota mensual o comprando discos a cualquier portal que ofrezca contenidos en al menos la resolución del CD y acceda a una diversidad de música tal, y a semejante calidad, que el mero hecho de pensar en tener que levantarse para dar la vuelta a un vinilo o cambiar de cd resulte algo absolutamente edadepiédrico, e incluso, se me antoja, ordinario.

Conclusión

Estamos ante uno de los mejores reproductores de red integrados del mercado en cuanto a construcción y calidad de componentes, además aúna la posibilidad de utilizarse como DAC de altas prestaciones para poder centralizar todo el sonido digital de un sistema de audio de altos vuelos incorporando la magia que sólo Métronome sabe aplicar al sonido.

Un sonido que se aleja del artificio y la pirotecnia que muchos de los aparatos digitales que integran decodificación actualmente nos ofrecen, profundizando en valores de tipo cualitativo y no cuantitativo –aunque ojo, va bien servido– como la musicalidad, la liquidez, la naturalidad, la precisión, el silencio, la neutralidad… y sobre todo un tratamiento absolutamente sublime de todo rango de frecuencias, pero especialmente del tratamiento de los medios, haciéndome olvidar por momentos que estoy ante un sonido puramente digital y no analógico.

Optar por este reproductor de red no es económico, máxime porque además de su elevado precio no funciona por sí mismo y ha de manejarse mediante aplicaciones de control externas compatibles con DLNA utilizando smartphones o tablets: caso de mConnect control, Roon, Bubble UPnP, PlugPlayer… pero todos sabemos que en el mundo de hoy en día cualquier aficionado no amateur va a optar antes por gestores de control de reconocido prestigio asentados en el mercado que por gestores únicos de marca, dado que son especialistas y disponen de desarrollos actualizables que confieren una fiabilidad que sin duda mejora la experiencia y percepción de calidad final del usuario.

Con el Métronome DSC1 se consigue algo capital, es irrelevante a qué resolución o frecuencia de muestreo se nos ofrezcan las pistas seleccionadas, lo que importa es la música y nada más. Evidentemente no debemos soslayar que además de disponer de cuatro fuentes de alimentación toroidales y 10 líneas de regulación independientes, integra dos unidades –uno por canal– del que bajo mi criterio es el chip más musical del momento, la serie AK44XX –en este caso el 4497–.

La construcción es soberbia, la pantalla permite visualizar a larga distancia la información relevante sobre frecuencia de muestreo y resolución y además dispone de una función dimmer que permite adecuarla a ambientes más oscuros, caso de mi sala cuando me pongo a escuchar música concentrado. Es un componente bien ejecutado y absolutamente silencioso. Quizá algo sobredimensionado en comparación con otros network players del mercado, pero no considero que nadie encuentre problemas para integrarlo adecuadamente en su mobiliario.

Compatible con DSD hasta 512, MQA y PCM32/384 a través del puerto USB y un máximo de PCM24/192 a través del resto de entradas digitales, aquél gurú que busque la última pista digital de la más alta resolución podrá echar en falta su compatibilidad con MQA si usa por ejemplo Tidal –si bien ya sabéis que simplemente queda convertida si así se desea desde origen a PCM 24/88,2 o PCM24/96, que ya está bien–. No obstante, disfrutar música en streaming hasta 24/192Khz y a semejante calidad doy por sentado que hará las delicias de los más exigentes en lo que a calidad de audio se refiere.

Mi opinión es clara, este producto sienta las bases de calidad sin compromiso a exigir a un reproductor de red en cuanto a sonido y construcción y abre una puerta al vasto mundo del streaming para su reproducción sin más complicaciones que disponer de un Smartphone o un Tablet. Hace algunos años era impensable acceder a tal cantidad de contenido musical a esta calidad y al precio por el que se ofrece hoy en día, ¿te lo vas a perder?

Mi más sincera recomendación.

+ Sonido de absoluta referencia
+ Posibilidad de DAC de altas prestaciones
+ Construcción irreprochable
+ Lectura PCM32/384, MQA y DSD512 vía USB
+ Facilidad de manejo, instalación y uso

– No lee DSD y MQA más que por USB
– No dispone de mando a distancia para seleccionar entradas digitales
– Elevado precio

Tipo de producto: reproductor de red + decodificador de PCM/DSD

Métronome DSC1 – 17.900€

Distribuye Ars Antiqua Audio

SISTEMA UTILIZADO PARA LA PRUEBA

Componentes específicos para este análisis

  • Lumin U1 mini network transport
  • NAS Qnap TS-251B (8Tb)
  • Roon Labs music player
  • Samsung T713 Wifi tablet

Resto de componentes:

Cajas acústicas

  • Wilson Audio WATT/Puppy System 5.1E
  • Bowers & Wilkins ASW 3000

Fuentes

  • Clearaudio Champion Level II SE
  • B.M.C. Belt Drive CD 1.1

Brazo de lectura

  • Kuzma 4point

Cápsulas

  • Lyra Kleos SL Limited Edition
  • Koetsu Urushi Vermilion

Amplificación

  • LFD MC-2 SE
  • Mark Levinson Nº 380S
  • Krell FPB 600c

Cableado

  • Nordost Valhalla
  • MIT Shotgun S1 

Tratamiento de red

  • Vibex One 7 Rhodium Version Powerblock
  • Clearaudio S. Synchro
  • Okutsu Denko Air3 – Acrolink 7N-P4030 II – Transparent Power Link Super PLS – MIT Z-Cord II 
  • Línea dedicada 20A

Accesorios

  • Clearaudio Outer Limit y Locator – Clearaudio Quadro XXL Clamp – Okki Nokki RCM MKII – Vincent KHV 111 MKII – Sennheiser HD 650 – Terpsicore Cable Sound Clear y Damper 30 – RPG Skyline – Shakti “The Stone” – Stillpoints ERS Cloth – VibraPOD – Cable Isolators – Audio Selection y Vibex prototype Spikes – Muebles ultrarígidos hechos a medida – Bases de granito sudafricano

 

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