Publicidad

Sonido Raidho

Hablar de un sonido concreto, del sonido de una marca o de la forma característica en que suena una determinada tecnología debería ser en teoría una solemne tontería, pero lo cierto es que no lo es en absoluto. Ya hace tiempo que andamos dando tumbos por este mundillo audiófilo y creo que todos sabemos que no hay una verdad absoluta ni un único punto de vista válido. Por tanto, aunque todas las marcas persiguen el mismo fin, a saber, reproducir el sonido tal cual se grabó con la máxima calidad y fidelidad posible, no todas utilizan los mismos fines para conseguirlo, ni todas priorizan los mismos aspectos de esa pretendida fidelidad al original. Por ende, los resultados son completamente diferentes y al mismo tiempo válidos, con lo cual esa única verdad objetiva se ha convertido en un sinfín de puntos de vista absolutamente subjetivos, que, dicho sea de paso, son el origen de la gran diversidad de propuestas existente en ésta, nuestra divertida afición.

Llegados a este punto ya podemos hablar de un sonido concreto o de marca, una forma de percibir la música diferente de otras firmas, pues se han empleado unos medios diferentes, unos materiales distintos y una tecnología completamente nueva. En esta ocasión, les quiero hablar de un sonido de nacionalidad danesa, que nos llega de la mano de Raidho Acoustics. Puedo adelantarles que se trata de un sonido muy peculiar, porque nace de la convicción de que muchas cosas no se estaban haciendo bien y, por tanto, había muchos aspectos a mejorar. Serán aspectos puramente tecnológicos, pero afectan radicalmente al modo en que percibimos el mensaje musical. Por lo tanto, no es sólo una cuestión de cifras o valores, sino toda una filosofía que tiene como objetivo final mejorar considerablemente la reproducción de nuestras grabaciones preferidas.

Ahora quiero resaltar un aspecto del cual hemos hablado en anteriores ocasiones. Ocurre muy a menudo en nuestra común afición que nos creamos ideas erróneas sobre una determinada marca o componente sin haber tenido la oportunidad de valorarlo en condiciones. Esto mismo me ha ocurrido a mí con Raidho, pues durante mucho tiempo mis opiniones no fueron muy favorables a esta marca, basándome únicamente en comentarios de otras personas, lo cual reconozco es un grave error. Más tarde he tenido ocasión de disfrutar de estas cajas en diferentes ferias y eventos y creo que aún pesaba en mí esa idea preconcebida respecto a los productos Raidho. Sólo después de haber disfrutado de estas cajas acústicas de primer nivel en mi sala durante más de un mes, es cuando me he dado cuenta de lo equivocado que estaba, pero más vale tarde que nunca…

 

A la vanguardia de la ingeniería acústica

Raidho Acoustics es una empresa danesa que, como todos ustedes saben, fabrica cajas acústicas.  Según su propia publicidad, nos ofrecen un producto realmente nuevo, y lo consigue a partir de la construcción vanguardista de sus recintos y de la fabricación propia de los transductores. La marca cuenta con un catálogo bien nutrido que se basa en tres series, la X es la más económica aunque todos los modelos cuentan con el tweeter de cinta ribbon, a continuación la serie C que cuenta con conos cerámicos y finalmente la serie D que entre otros avances está dotada con los revolucionarios conos de diamante.

El modelo que aquí analizamos, la Raidho D-2.1 cuenta con el tweeter de cinta y dos woofers en una configuración de 2,5 vías. El FTT75-30-8 es un tweeter de cinta ribbon que emplea una matriz de imanes de neomidio para crear un potente campo de fuerza donde una membrana de 0,02 gr está suspendida. Este tipo de tweeter debido a su baja masa no tiene resonancias y tiene un comportamiento ejemplar en el rango de frecuencias agudas. Los woofers que emplea Raidho también son de fabricación propia y contienen una de las tecnologías más innovadoras del momento, el “cutting edge diamond technology” que básicamente aumenta la dureza de los conos cerámicos de óxido de aluminio mediante la aplicación de uno de los materiales más duros del mundo, el diamante. De este modo, mediante un proceso gaseoso, se fusiona una aleación de grafito-diamante con el cono cerámico, aumentando 140 veces la dureza del cono, lo cual mejora su rigidez y reduce las vibraciones así como las coloraciones internas no deseadas, ofreciendo mayor resolución y naturalidad.

Raidho es consciente de la necesidad de un chasis perfectamente construido para que los transductores tengan un rendimiento superior. Fíjense en los puertos de aluminio traseros especialmente diseñados para eliminar las discontinuidades que introducen los sistemas tradicionales. La construcción interna en gabinetes independientes está formada por paredes delgadas reforzadas por juntas curvas que aumentan la rigidez y minimizan la energía que queda atrapada en el recinto. Estos gabinetes se unen mediante un ingenioso sistema a una espina que es la que soporta todo el conjunto. Internamente, se utilizan materiales que maximizan la amortiguación pero sin abusar de las espumas absorbentes que hacen disminuir la resolución y el componente dinámico del recinto, ofreciendo así una menor distorsión y máxima claridad y articulación. Finalmente, para los filtros se utilizan componentes de alta calidad, poniendo especial énfasis en la estabilidad mecánica. El acabado exterior salta a la vista por la belleza de sus líneas y unos acabados insuperables, como el lacado piano o el Maple Burly Birdseye que presenta esta unidad de análisis. Finalmente, el recinto se apoya sobre unos pies con cuatro soportes que terminan en puntas de desacoplo que se regulan independientemente para conseguir un nivelado y estabilidad perfectos.

La escucha

La primera semana de las Raidho en mi sala fue de bastante ajetreo porque quería encontrar el mejor posicionamiento posible. Finalmente llegué a dos opciones que me ofrecían resultados bastante dispares, por un lado la ubicación tradicional, muy similar a mis cajas pero un poco más abiertas, lo cual me ofrecía una escena perfecta, y por otro lado la recomendada por el distribuidor, bastante más adelantadas y mucho más abiertas, cruzándose la línea del sonido a la altura del punto de escucha. Ambas opciones ofrecen un resultado sorprendente, más potente y dinámico el abierto y más coherente el tradicional, así que lo que hice fue combinar ambas escuchas con diferentes discos. Con discos de clásica y ópera funcionó mejor la posición tradicional, la escena era perfecta y la coherencia de todos los instrumentos mayor, mientras que con jazz y música acústica funciona mejor la opción abierta proporcionando un resultado muy dinámico y de gran realismo. Hubo un disco que me pareció superlativo en este sentido, el “Live ad Alcatraz” de Fausto Mesolella sonó impresionante con esta configuración abierta. Realmente extraordinario por la sensación de plenitud sonora, las D2.1 te trasladan a otra dimensión de la mano de Mesolella, el bajo está manipulado intencionadamente con el fin de ofrecer esa plenitud –parecer más ampuloso–, pero ese efecto, junto con una melodía contagiosa te atrae de forma irresistible. En anteriores escuchas la sensación es parecida, pero se mantiene a una distancia del oyente, mientras que las Raidho te sumergen en la música, te introducen en el fantástico mundo de Mesolella. Éste y los dos registros en vivo que comentaré más adelante son las grabaciones que más me han convencido con este nuevo posicionamiento mucho más abierto y dinámico.

Una de las mejores características de esta caja acústica es simple y llanamente su capacidad para desaparecer. Es esta una propiedad muy manida, algo recurrente y que quizá a muchos les parezca fácil de conseguir, pero nada más lejos de la realidad. Cierto que un equipo equilibrado junto a una perfecta ubicación de las cajas puede lograr un resultado muy bueno, pero qué ocurre cuando se trata de un gran número de instrumentos, una grabación poco afortunada o un gran momento orquestal… entonces salen a la luz múltiples defectos. Con las Raidho no he encontrado ni un solo error, ni con grabaciones antiguas, ni tampoco con grandes masas orquestales, la cuestión de la correcta presentación de la escena sonora y por tanto la total desaparición de las cajas es hoy por hoy la mejor de las que yo he podido disfrutar. Personalmente es un tema que me obsesiona, en ocasiones asisto a un concierto y, aparte de los timbres de los instrumentos, en lo que más noto la diferencia con el sonido de nuestros equipos es en la cuestión de la restitución de la escena, su amplitud, profundidad y diferenciación de los múltiples instrumentos. No es necesario recurrir a una grabación de un instrumento solista o a una voz, con un simple pasaje orquestal es suficiente, sirva de ejemplo el tercer movimiento de la segunda de Mahler, en la lectura de 1960 de Leonard Bernstein/CBS. Dos golpes de timbal irrumpen con fuerza, repitiéndose con intensidad decreciente hasta que irrumpe el fagot y el clarinete, a continuación la cuerda inicia una melodía de ritmos entrecortados, a la que se van sumando el resto de los instrumentos. Pero lo que aquí me importa es cómo percibimos estos instrumentos. Estos días he asistido a una interpretación de esta obra y lo que ahora me ofrecen las Raidho es muy similar a la sala de conciertos, siempre teniendo en cuenta lo reducido del espacio doméstico. Los golpes del timbal se perciben con una gran profundidad, ligeramente a la izquierda en esta grabación, el fagot centrado, el clarinete a su izquierda ambos más adelantados y, lo más importante, la apertura lateral de la cuerda, algo bastante complicado para las cajas acústicas de recinto cerrado, realmente creíble y muy palpable a ambos lados de nuestro frente de escucha. Si me apuran es posible que se pueda diferenciar hasta las diversas alturas en los planos sonoros, aunque es probable que esto sea más una cuestión de la diferente proyección de los instrumentos de la orquesta, porque muchas de las grabaciones clásicas están realizadas con todos los instrumentos a una misma altura, no como se muestran en los auditorios.

¡Y qué me dicen de las óperas! Pongamos como muestra una de las comedias más divertidas de todo el repertorio lírico, El Barbero de Sevilla de Gioachino Rossini. Para la correcta comprensión del argumento de esta obra es de vital importancia conocer el lugar que ocupan los diferentes intérpretes en cada momento. Tomemos la interpretación de Patané para Decca de 1989, y veamos a nuestras invitadas como nos conducen a lo largo de esta trama repleta enredos, sobresaltos y demás giros inesperados sin que nunca perdamos la exacta ubicación de los cantantes. Por ejemplo, en el segundo acto donde hay una escena realmente enrevesada: Figaro está afeitando a Bartolo, mientras el conde que finge ser el pupilo de don Basilio corteja a Rosina susurrándole al oído. De forma inesperada llega don Basilio, todos cambian de posición, e intentan salvar la situación ante un Bartolo incrédulo y un Basilio que no acaba de creerse su condición de enfermo. Pero no dejen que me vaya por las ramas, lo que aquí importa es que nosotros percibamos estos cambios de posición, que sea perfecta la dicción de un susurro o una palabra justo al lado de otro intérprete, en definitiva que las cajas sepan dibujar este cuadro frente a nosotros de una forma que la comedia resulte lo más creíble posible y en esto justamente es en lo que destacan las Raidho. Mención especial en esta grabación a la voz de una jovencísima Cecilia Bartoli que interpreta de manera ejemplar a la indecisa Rosina. Su aria inicial “Una voce poco fa” del primer acto, me parece de una belleza deslumbrante. Las Raidho D2.1 son capaces de reproducir hasta el más mínimo matiz de la poderosa voz de Bartoli. Aquí se muestra su cara más amable, la suavidad contagiosa del agudo y la carnosidad de los medios se combina de tal forma que su capacidad para restituir el timbre de la voz humana es de un realismo sorprendente, además se ofrece de la forma más natural y creíble posible, por lo que me parece una lectura difícilmente superable. 

Y seguimos hablando de voz, pero ahora con la reina del jazz, Ella Fitzgerald, en una de sus grabaciones con Louis Armstrong. Una preciosa caja de prensaje japonés que suena divinamente bien. Veamos cómo se comportan las D 2.1 con el tema “Ill Wind”, donde la cantante se enfrenta en solitario con este tema popular estadounidense compuesto por Harold Arlen. Es impresionante el hermoso timbre de Ella, tan reconocible y característico. Nuestras invitadas remarcan la precisa vocalización de la cantante y se distinguen por incidir en la textura vocal, dibujando las pequeñas inflexiones de la voz y aportando un plus de claridad. Me sirven estas mismas palabras para uno de mis temas de prueba habituales, “House Of The Rising Sun” con Cyndee Peters y Eric Bibb del sello Opus 3. Aquí las Raidho también se muestran más resolutivas, pero no de un modo más analítico, sino con mucha más claridad, mostrando la más mínima inflexión tanto en la voz como en el saxo, pero sin perder esa naturalidad aterciopelada que nos brindan estas grabaciones. El posicionamiento de los instrumentos es insuperable, destacando una amplia apertura lateral.

Volvemos a la orquesta, la novena sinfonía de Beethoven es una obra colosal de la cual tenemos bastantes buenas interpretaciones/grabaciones. En mi opinión, una de las más acertadas es la que dirigiera Karl Böhm en 1980, poco antes de morir, junto con la Filarmónica de Viena. Interpretativamente me parece de una expresividad extrema, pero lo que aquí importa es que es una grabación ejemplar que contó con todos los medios técnicos disponibles, siendo el resultado inmejorable –realmente una de las mejores producciones de Deutsche Grammophon–. Han sido muchas las veces que he escuchado esta interpretación y aparte de la cuestión del perfecto posicionamiento y profundidad de la escena de los cuales hemos hablado anteriormente y que me parecen perfectos, me interesa aquí otro aspecto relacionado con el manejo de grandes masas orquestales por parte de nuestras invitadas danesas. Las D-2.1 controlan y diferencian los distintos planos sonoros de la orquesta de una manera ejemplar y, lo más importante, mantienen el impulso hacia delante de esta obra que contiene tal intensidad que no desfallece ni un solo momento. Ocurre en muchas ocasiones que observamos altibajos a la hora de restituir a una gran orquesta, mostrándose la información un tanto más comprimida en los momentos de máxima extensión, tanto de volumen como de cantidad de instrumentos. Nada más lejos de la realidad, las Raidho son resolutivas en este aspecto, muestran siempre una continuidad melódica encomiable y cuando llegan los pasajes más turbulentos sacan pecho y no se les puede atribuir ni un solo defecto. Desenredan las masas orquestales, mostrando los diferentes planos e individualizan los instrumentos que destacan sobre el resto de una forma natural y sin aparentar esfuerzo alguno. Para algunos, esto último, puede resultar un tanto contradictorio, porque estas cajas nos ofrecen una escucha muy relajada, extremadamente respetuosa con los detalles, pero sin perder esa gran visión de conjunto ni ese impulso abrasador que necesitan este tipo de obras con tanto significado.

Finalmente un directo de Diana Krall, Live in Paris, con uno de mis temas preferidos, “Let’s fall in love”. Impactante con las Raidho, la voz y el piano te atrapan, mientras que el resto de instrumentos te envuelven proporcionando una escucha irrepetible. Es sensacional con un grave poderoso, las notas inundan toda la sala creando una sensación de plenitud muy realista. La sensación es de directo total, las D-2.1 son capaces de trasladarnos al Olimpia de Paris. Y para los que no gusten de la nueva diva del jazz, otro directo de infarto, un clásico de la improvisación, “Friday Night in San Francisco” con Paco de Lucía, Al Di Meola y John McLaughlin, un disco que comparte con el Live in Paris una magnífica masterización en vinilo a 45 rpm que debemos a Original Recording Group. También en este disco la sensación del directo está muy bien conseguida, en parte por los gritos de los fans asistentes al concierto. No cabe duda de que debió ser una velada única porque lo que nos transmite nuestras invitadas es una verdadera juerga guitarrera con unos músicos que se lo están pasando en grande. Las notas de la cuerda no paran nunca de sonar de una forma que consigue atraparte, en relación con anteriores escuchas no es que tenga más impacto, pero sí mucha más claridad, más perfección tímbrica y menor emborronamiento. Pienso que esto es producto de las innovaciones aplicadas a los woofers, ofreciendo una dinámica brutal y sin desfallecer el impulso en ningún momento.

Conclusión

Las Raidho me han permitido una escucha bastante diferente a la que yo estoy acostumbrado, son unas cajas con una respuesta rápida, una claridad meridiana y una suavidad que seduce. Debo confesar que me han sorprendido sobre todo en el apartado digital. He escuchado abundantes grabaciones a partir de mi EMM Labs y el resultado es increíble, realmente delicioso, sobre todo en la zona alta. Ambas cajas con tweeter de cinta y un resultado tan diferente, mucho más ácido con mi caja que posee un Raal y de una suavidad contagiosa con el Raidho. La cuestión es que esta gente sabe lo que se hace y han logrado un sonido muy natural que incluso consigue limar algunas asperezas que contienen los primeros digitales, todo un acierto.

Con el analógico también me han enamorado, han sido unos días de intenso trabajo para mi Top Wing que ha tenido que recorrer largo camino devorando un vinilo tras otro. Sinceramente he de reconocer que la diferencia es mayor a la esperada, la cuestión del posicionamiento ha jugado un papel destacado, mostrándome una orquesta abierta, desenredando las masas orquestales sin perder un ápice de potencia sonora, la sensación de impacto y poder no decrece lo más mínimo. Ahora bien, es en la ópera donde el resultado es mayúsculo, impresionante en todos los sentidos, mayor claridad en la voz, mejor ubicación y mayor control, menor sensación de cansancio auditivo y unas texturas más matizadas.

Que quieren que les diga, impecable construcción, belleza estética e inmejorable resultado sonoro, son un caramelo para cualquier aficionado que se las pueda permitir. En mi caso eran el tamaño perfecto para mi sala y he disfrutado como nunca, por tanto merecen mi más sincera recomendación. Ahora sí que puedo hablar de un sonido Raidho, uno de extraordinario realismo, impecablemente holográfico y de gran proyección y rango dinámico. Como no podía ser de otro modo, tratándose de un producto de altísimas prestaciones, el precio también es elevado, pero es el peaje que hay que pagar si realmente estamos buscando una percepción intensamente emocional de la música.

Raidho Acoustics D-2.1 – 43500€ IVA Incluido

Distribuye Ultimate Audio

Equipo utilizado para la prueba

  • Previo de Phono RMD PH-1
  • Previo de línea Jeff Rowland Criterion
  • Etapas de potencia monofónicas Jeff Rowland 301D
  • Cable interconexión entre fuentes y previo Cardas Clear
  • Cable interconexión entre previo y etapas Cardas Clear
  • Cables altavoz Cardas Clear
  • Cables de Corriente etapas y CD Furutech Alpha 3 con conectores de Rodio
  • Cables de corriente previo y giradiscos Virtual Dynamics Power One
  • Rack Artesania Audio Exoteryc
  • Cable elevators de Kroma Audio

 

Comments are closed.